POR QUE ES
IMPORTANTE TENER UN PLAN DE NEGOCIOS ?
La importancia de un plan de
negocios. Las empresas deben generar productos y servicios que
cubran necesidades, indica Miguel Barber Kuri; la planeación de las
firmas debe centrarse en sus ventajas competitivas, afirma el
experto
CIUDAD DE MÉXICO
— Los negocios, negocios son... Si un negocio no genera utilidades,
entonces no es negocio.
Cinco grandes sabios se reúnen para deliberar el futuro. Parecieran
adivinos que predicen el éxito, pero curiosamente en la pregunta
encuentran la respuesta.
El primero de ellos se llama ¿Qué? Sí, la primera gran pregunta que
un emprendedor o empresario debe hacerse es ¿qué debo producir? Y es
que el principio es muy básico. Los negocios, para existir, deben
dar respuesta a una necesidad, ya sea real o incluso
creada/inducida.
El mercado demandante reconoce que requiere de satisfactores, ya sea
bienes, productos o servicios. Ese algo que busca el cliente puede
ser inducido, ya sea por imagen, esnobismos, presunción, entre otras
cosas., o bien, porque realmente satisface alguna necesidad básica
como lo es el alimento, vestido, vivienda, entre otras.
Pero las empresas deben ir mucho más allá. El identificar el "qué
vamos a producir" también implica el determinar el nivel de
rentabilidad al que la empresa pudiera aspirar así como la facilidad
de la misma para salir al mercado.
Si bien es cierto que cada día es más difícil competir, entonces
lógico sería el buscar aquellas áreas de oportunidad que hagan que
el esfuerzo que se imprima sea de lo más rentable posible y que
pueda contar con la mayor permanencia en el mercado.
Los nichos de mercados fragmentados, las innovaciones, los cambios
en los gustos de los clientes, el uso de la tecnología, las nuevas
tendencias de la moda, son ingredientes que dan sazón al gusto del
emprendedor para decidir por qué producto optar para su fabricación.
En México existen ya industrias estratégicas bien identificadas que
visualizan un mayor grado potencial de éxito, y aunque en algún
momento se llegó a pensar que algunas de ellas pudieran haber sido
inviables, la realidad es otra.
Así, para ProMéxico en su estudio ¡Queremos ser los aliados de tu
empresa!, las industrias estratégicas que cuentan con la fortaleza
necesaria para competir en el mundo y que están en el país son diez:
La aeroespacial: el crecimiento de las exportaciones en esta
industria en los últimos 5 años ha sido de 140% y el número de
empresas establecidas en el país se ha triplicado en un periodo
similar.
La agroalimentaria, integrada por las ramas silvícola, apícola,
acuícola, ganadera, confitera, tabaquera, agrícola, entre otras, que
bien pudiera ejemplificar su éxito con el simple hecho de que el
incremento de las exportaciones llegó a 12% anual entre el 2003 y el
2007 sobre las exportaciones agropecuarias.
La automotriz, que si bien la situación económica la ha golpeado
fuertemente, no hay que olvidar que en 2008 la producción nacional
rebasó los 2 millones de unidades con un crecimiento de 4% con
respecto al 2007, por lo que de una u otra forma, esta industria
deberá repuntar en el mediano plazo.
La relativa a la industria de las ciencias de la vida, relacionada
con los productos químicos, farmacéuticos, preparaciones de
perfumería, tocador o de cosmética, entre otros, posicionando a
México como el quinto país exportador en el mundo de equipo médico.
La industria eléctrico-electrónica, misma que es la principal
actividad productiva exportadora del país y que se constituye por
empresas ensambladoras de productos finales, las cuales obviamente
demandan insumos importados.
La industria de energías renovables, en donde el potencial del país
es muy grande debido a su ubicación geográfica y sus recursos, no
olvidando que México se constituye como el tercer exportador de
energía geotérmica más importante del mundo.
Las industrias creativas en donde la nación agrupa una gran cantidad
de empresas dedicadas a ofrecer servicios de entretenimiento y
audiovisuales.
La referente a la moda y hábitat, en donde para el 2007 se lograron
exportaciones en joyería de plata por más de 100 millones de
dólares.
La industria de residencias turísticas, que identifica a México como
el mejor país del mundo para el establecimiento de ciudadanos
estadounidenses y canadienses jubilados o retirados.
La industria de servicios profesionales y software, siendo el
mercado mexicano el segundo más grande de Latinoamérica precedido
por Chile.
Un segundo principio, que de manera natural afloraría, sería el
aceptar que si no hay clientes, no hay negocio. Por tanto, nuestro
segundo sabio preguntaría ¿a quién vender nuestros productos?
Sobre esto, debemos advertir que los mercados no son solamente
físicos y tangibles. En nuestros días, el uso de las tecnologías de
la información, la Internet y las bases de datos, abren la
posibilidad de incidir en mercados virtuales sin restricciones de
barreras físicas o de distancias, y por tanto, cada vez es más fácil
expandirse en el mundo actuando de manera global.
Las empresas también han encontrado que cuando un mercado tiende a
agotarse o saturarse, la estrategia se puede orientar para que se
continúe con el mismo negocio, pero buscando otros mercados
alternativos. Así, un mismo producto que bien puede ser ofrecido en
Estados Unidos o Canadá, podría ser competitivo en otros continentes
o naciones, una vez que el mercado se saturara o se finalizara con
el interés de los consumidores del mercado original.
También, el contar con un producto que sea único para un país, ya
sea por su calidad excepcional o porque es la única región en el
mundo en donde se produce, hace que el posicionamiento regional sea
su factor crucial. Pensemos en la calidad de las perlas en Japón, o
de las esmeraldas de Colombia, los diamantes en Sudáfrica. ¿Será
esto a caso un ejemplo de cómo una industria pudiera incluso
posicionar a una nación? ¿Top of mind industries? (C. Barber, 2006)
También se tienen las regulaciones legales o las fórmulas únicas que
obligan a que existan productos que sólo son elaborados en
determinadas confines geográficos protegidos por lo que bien se
llama "denominación de origen". El tequila en México sería un caso,
pero también podría serlo la cava de España, el frizante de Italia,
y así sucesivamente.
Los clientes se encontrarán entonces tanto en las zonas en donde se
producen estos bienes pero también en aquellas regiones en donde no
son posibles generarlos por razones obvias. Y ahí se abre otra beta
para el negocio.
Habiendo resuelto el qué vamos a producir y a quién vamos a dirigir
el producto, la pregunta que nace ahora es el cómo realizarlos. Y
ahí hace su participación el tercer gran sabio.
El mexicano, por naturaleza, es sumamente ingenioso y cuenta con una
gran habilidad para la manufactura. A nivel internacional resalta su
capacidad para adaptarse a las diversas condiciones en materia de
producción. No obstante, el tema también demanda el no ser solamente
eficaces sino eficientes. (C. Barber, 2005).
Saber que para lograr una eficiencia adecuada que nos lleve a
niveles de productividad altamente competitivos es también necesario
invertir en tecnología, en capacitación, en entrenamiento del
talento humano.
Por otro lado, cierto es que la nueva generación está atendiendo más
hacia una revolución del conocimiento y de la información. Tal vez
ahí esté la clave para el éxito de las empresas de nuestros días. El
capital intelectual, ese capital intangible, ¡resulta ser mucho más
rentable!
Esta tercera pregunta también se relaciona con la sostenibilidad del
producto, pues cualquier empresa debe ser capaz no sólo de atraer a
sus clientes, sino retenerlos, ya sea ofreciéndoles calidad o
características únicas en los productos, o bien, una extraordinaria
atención de posventa que brinde la empresa a sus clientes o
simplemente, por la velocidad de respuesta para generar los bienes o
servicios y colocarlos en el mercado.
Estos cuatro pilares constituyen, de hecho, los puntos básicos para
construir verdaderas ventajas competitivas. (G. Jones, 2008). El
cómo deberá responder para generar y soportar en el tiempo estas
ventajas competitivas.
Y siguiendo con nuestra lógica, el cuarto sabio preguntaría ¿y
dónde?
El desarrollar productos de alta calidad que compitan de manera
privilegiada en diversos mercados hace pensar nuevamente en ese foro
internacional del cual ya se ha hablado antes.
Cada día, los mercados se expanden, ya sea por los acuerdos
internacionales, por la consolidación de los bloques económicos, por
la unificación de la moneda en algunos países, por la
estandarización de los productos, por citar algunas razones.
Esta dinámica hace que exista un potencial en el mercado doméstico
pero también en los mercados internacionales. De detectar aquellas
oportunidades de negocio en nuestro País y darle vida, se podría
tener mayor garantía de lograr el éxito al ofrecer nuestros.
No nos perdamos de vista, ejemplifiquemos con hechos, en el mundo 4
de cada 10 televisores son maquilados en México, y lo mismo sucede
con más del 40% de los celulares que se exportan a los Estados
Unidos, mismos que se elaboran aquí. (B. Ferrari, comunicado
personal, 2009).
¡Qué difícil sería enterarnos que en la zona centro de la República,
una institución de la talla de ProMéxico nos había avisado sobre una
oportunidad de negocio, referente a la producción de ropa para cama,
y que la misma se haya aprovechado por una empresa extranjera que
está exportando el 95% de su producción a los Estados Unidos!
¿Hubiera sido posible aprovechar esta oportunidad por parte de
nosotros los mexicanos?
Ya bien lo había dicho Arthur Barker: "Usted puede y debe dar forma
a su propio futuro, porque si no lo hace, seguramente alguien lo
hará".
Y esto nos conduce finalmente al quinto sabio, que haría la pregunta
final, ¿y cuándo realizarlo?
Todo tiene un tiempo, no obstante, las oportunidades no son para
siempre, y es más, normalmente son eventuales. De ahí que los
productos, bienes o servicios que se ofrezcan deben situarse en un
espacio, tiempo y forma. Se deben reconocer como temporales,
circunstanciales y dimensionales.
Este concepto nos lleva a meditar en la pertinencia, vigencia,
trascendencia y relevancia de las acciones que tomen las empresas.
(C. Barber, 2005)
Y en esto, una cita encuentra su lugar, "Todo cambia, nada
perdura... No buscamos la permanencia en los productos, sino la
competencia". (Masatoshi Naito, Matsushita).
En ese intento por hacer que la empresa prevalezca, se consolide y
porqué no hasta crezca; en esa búsqueda por atender a los clientes y
finalmente en esa verdadera y genuina esencia por satisfacer una
necesidad en tiempo real, es donde nuevamente el ciclo de las
preguntas en vez de terminar, vuelve a empezar...
Y nos cuestionamos: ¿qué producir? Y esto hace una auténtica ronda
perpetua, dinámica y flexible, que convierte al empresario en un
revolucionario de las ideas que generan el cambio, pues finalmente y
después de todo, los cambios traen consigo cambios.
*El autor es vicerrector académico de la Universidad Anáhuac México
Sur.
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Fuente
ALGUIEN QUIERE LO QUE TU TIENES, ALGUIEN TIENE LO QUE
TU QUIERES.
- Como vender por Internet
- Como comprar por Internet
- Guías de compras (Lo que debes
saber antes de comprar)

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