Lo primero que debes tener en cuenta,
es la seguridad de la edad de tu bebé (edad fetal); lo segundo es
que la duración normal de un embarazo consta de 280 días ó 40
semanas desde la última menstruación, y que se tiene un margen de 2
semanas antes ó 2 semanas después de la fecha que te ha señalado tu
doctor (edad gestacional). Por tanto, para considerar que un
embarazo es prolongado, deberán transcurrir 42 semanas o 294
días.
Cuando has llegado a este punto, es
indispensable mantener contacto continuo con el ginecólogo para que
él pueda estar monitoreando el desarrollo y la salud de ambos; y
proporcionarte las indicaciones pertinentes.
Lo más importante es que mantengas
una actitud positiva, que sigas alimentándote bien, que conserves
elevado el consumo de líquidos, que intentes descansar y relajarte.
Este proceso puede ser en ocasiones desgastante emocionalmente.
La prolongación excesiva del embarazo
puede conducir a riesgos como:
- Un peso mayor que los que
nacieron en fecha, alcanzando los 4 kilos o más.
- La cantidad de líquido amniótico
suele disminuir, lo que puede ocasionar ciertos trastornos en el
bebé. Uno de los más graves y más frecuentes es la compresión
del cordón umbilical, que dificulta su nutrición sanguínea,
pudiendo llevar a un cuadro de sufrimiento fetal.
- La eliminación de materia fecal
del bebé (meconio) en el líquido amniótico es también un hecho
habitual, con el riesgo de aspiración del mismo hacia los
pulmones cuando el bebé respira por primera vez.
Dentro de las alternativas que tiene
un ginecólogo para evitar llegar a la semana 42, es inducir el parto
o bien realizar una cesárea.
La inducción de
parto es una práctica muy común,
ya que no solo se utiliza en los embarazos post-maduros, sino que
también se pueden realizar por causas como: hipertensión arterial
crónica, preeclampsia, diabetes gravídica, retraso en el crecimiento
intrauterino. Para lograr esto, se ayudan de medicamentos para poder
lograr madurar el cuello uterino y crear las contracciones.
Ahora bien, la cesárea
es otra alternativa cuando existe un embarazo
prolongado. Ésta puede realizarse cuando no se consigue un parto por
vía natural después de un tiempo prudente. En muchas ocasiones este
tipo de cirugías se efectúan sin previo intento de un parto natural,
debido a causas como la existencia de un cuadro de sufrimiento fetal
prolongado o cualquier otra causa que ponga en riesgo a la madre o
al hijo.