Dos mujeres
juntas. Pieles suaves tocándose. Cabellos al aire. Manos delicadas
enredándose en ellos. Siluetas hermosas moviéndose al ritmo del
placer. Labios sensuales que dicen palabras dulces o sucias al oído.
Dos clítoris enrojecidos e hinchados al mismo tiempo. Cavidades
rosas que se humedecen de a poco. Dos abdómenes suaves y pequeños
tocándose. Erotismo sublime. Sí, sexo entre mujeres.
Me humedezco sólo de pensarlo,
recordarlo... Es simplemente irresistible imaginar a dos mujeres
juntas teniendo sexo. Recuerdo mis veces con chicas, a veces ellas
seduciéndome, a veces yo a ellas. Al final, dos mujeres desnudas en
un mismo juego de roces placenteros. El placer por el placer, sin
falsos juegos, sin peligros. Es como explorar el cuerpo de una misma
a través del de otra. Tener un espejo y tocarlo. Se dice que un buen
cunnilingus sólo puede ser practicado por otra mujer. ¿Qué habrá de
cierto en eso?
El otro día ocurrió. Vi por la calle
a una mujer muy hermosa, con un cuerpo impresionante y delicadamente
femenina caminando de la mano con otra un poco más masculina que se
veía que la cuidaba y trataba como a una reina. Primero me impactó
la otra chica por su belleza, pero inmediatamente mi mirada se
dirigió a la que le acompañaba: debe ser espectacular en la cama,
pensé. No era del todo guapa, pero debía tener dones especiales,
supuse. Ella fue la que al final me pareció más atractiva, no por su
físico tal vez, pero sí por las habilidosas herramientas que imaginé
tendría.
Claro, hay cosas que en el sexo
lésbico, al menos yo, no puedo tener, como la eyaculación que (ya lo
he dicho muchas veces) sólo tengo con penes (más de carne que de
hueso, y entre más grandes sean estos, mejor). Sin embargo, hay
cosas del sexo entre mujeres que me encantan: los besos, las
caricias, la humedad que me viene de manera inmediata sólo de
sentirme tocada por dedos femeninos y delgados, sus delicadas o
voluptuosas formas, la delicadeza, su placer y entrega en todo
momento.
Para los hombres imaginar el sexo
entre ellas es fabuloso, eso no es un secreto para nadie. Pero,
chicos, han pensado, más allá de la fantasía, ¿qué pasa
verdaderamente bajo las sábanas de dos mujeres que hacen el amor?
¿Por qué y cómo es que lo pasan tan bien? ¿Cómo es que disfrutan
tanto si, oh Dios mío, no hay un pene en el medio? ¿Se han puesto a
pensar, hombres del señor, que no todo en la vida es penetración?
Los hombres deberían aprender mucho,
demasiado de ella. Por esto este día, Nina (que ha probado esa
experiencia con mujeres repetidas veces) ha decidido revelar a los
hombres del mundo lo que ocurre en una cama sólo para mujeres.
¡Están dejando el campo libre de mujeres hermosas otrora
heterosexuales que simplemente buscan placer a otras mujeres! Y
ellas están ganando terreno cada vez más porque los hombres se están
olvidando de los detalles en el sexo, de los principios básicos, del
placer de ella. Para que esto no ocurra, pongan en práctica este
breve y sencillo decálogo.
No.1.
Bésala: con seguridad te olvidas de hacer esto durante el acto
sexual. Pero, ¿saben chicos? Penetrar no es todo en la vida.
¡Pregúntenle a ellas! Ellas se excitan con besos. Así comienza el
preámbulo siempre y todo va subiendo de tono. Con un buen beso al
inicio, dulce, largo, sencillo, profundo, ella se humedecerá
rápidamente. Pero tampoco olvides besarla durante el acto sexual. En
ciertas posiciones, es muy cómodo besarla, mientras la penetras.
No 2.
No vayas a la penetración inmediatamente: que comience el juego no
quiere decir que ella ya esté excitada. ¡Ten suficiente juego previo
como para que sea ella misma quien te lo pida! Besos, caricias y tu
lengua en su cuerpo serán tus principales herramientas.
No. 3.
Procura primero su orgasmo antes que el tuyo: puedes lograrlo a
través del sexo oral, con una combinación con los dedos o el uso de
algún juguete. La ventaja de su orgasmo primero es que si tú tienes
el tuyo rápidamente, ella habrá disfrutado ya. Además, siempre,
luego de un primer orgasmo es más fácil que para ella lleguen los
siguientes y esté más humedecida. El secreto del sexo entre ellas es
que siempre están más pendientes del placer de la otra que de ellas
mismas.
No. 4.
No la penetres (al menos por los primeros diez minutos): ¿Crees que
puedes resistirlo? De esta manera, el juego se tornará interminable.
Jueguen solamente, respondan a las caricias y traten de disfrutar
como si el pene no estuviese. ¿Difícil? No imposible. Ella estará
tan excitada que querrá que la penetres. No lo hagas, hasta que tú
lo consideres oportuno. Y hazlo en el momento en que menos espere.
La enloquecerás.
No. 5.
Hazle cumplidos a sus genitales: muchas mujeres sienten inseguridad
de la forma, color o aroma de estos. Ahí entra tu galantería: ámalos
y dile lo hermoso y maravilloso que son. Date tiempo para
observarlos, acariciarlos, humedecerlos. Ese tipo de cumplidos que
pocas veces hacen los hombres (y que las mujeres con otras mujeres
hacen todo el tiempo), a ellas les encanta.
No. 6.
Haz el amor lentamente: por un día en la vida olvida las prisas en
el sexo. Intenta explorar cada uno de sus centímetros, conoce su
piel, sus lunares, hazlo lento. Trata de disfrutar y sentir en su
totalidad cada penetración. Déjala que ella guíe la intensidad de la
penetración con sus caderas. De esta manera ella llegará al orgasmo
más rápido.
No.7. Masturbación
mutua: no es un 69. Se trata de tocarse los dos al mismo tiempo (con
bastante lubricante, por favor) y delicadeza, porque a veces los
hombres nos tocan como si estuvieran haciendo un papanicolau. La
clave es: sexy, suficiente lubricante, lento y suave.
No. 8.
Sé cursi: sí, sabemos que esto no es para todos los hombres, pero a
veces una palabra linda en el medio del acto sexual, un cumplido o
incluso cosas que jamás hubieras pensado hacer (como leer poesía
erótica y tocarla o hacer algo luego de cada estrofa, por ejemplo)
pueden
No. 9.
Sé sensible: dile lo que sientes por ella durante el sexo. No te
andes con falsos juegos o rodeos. Un éxito del sexo y el amor entre
mujeres es en muchas ocasiones la honestidad. Ellas le dicen a su
compañera cuánto y por qué la aman todo el tiempo. Y creerías que
no, pero el cerebro es el mejor estimulante sexual. Cuando la mujer
se siente segura, amada y correspondida con honestidad, su nivel de
oxitocina aumenta y el sexo será fabuloso. Al final tú saldrás
ganando con sólo decir un par de palabras ¡Pruébalo al menos una
vez!
No.10.
Estás penetrando a una diosa: es el otro éxito del sexo lésbico.
Cada acto sexual es magia total. Por la naturaleza de estos
encuentros cada minuto se disfruta enormidad. No hay tiempo, no hay
prisa. Y hay un cuerpo delante de ti maravilloso, con lo maravilloso
que significa ser mujer, dadora de vida, capaz de alimentar con su
cuerpo, hormonal, sensible, de formas magníficas.
Muchos hombres olvidan esto cuando
están con sus chicas, sobre todo, cuando tienen una relación larga
con ellas. En el sexo entre mujeres hay un respeto infinito por el
cuerpo y la magia de la otra. En el sexo lésbico hay una veneración
total por la presencia de la otra y un respeto cabal hacia las
necesidades del placer de la pareja. Así que, chicos, nunca olviden
que tienen a una diosa delante de ustedes y tengan el mejor placer
del mundo en la divinidad de su sexo.
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