Ramón Morales se fue de Chivas por
señalar a Alberto Medina tras una noche de parranda, en lo que
consideró era una obligación para cualquier integrante de un equipo
de futbol profesional.
Todavía con Francisco Ramírez como
director técnico, en el equipo Guadalajara se armó todo un escándalo
ante la inclinación de algunos jugadores por la fiesta nocturna,
incluso con el riesgo de abandonar la concentración del plantel.
Como resultado de la indisciplina
sólo se castigó a Medina, quien fue separado unos días del primer
equipo. Y fue justamente Morales quien lo señaló.
Si bien nunca se conoció el nombre de
los otros jugadores parranderos, la acusación marcó el inicio del
fin para Ramón Morales con las Chivas.
Versiones van. Versiones vienen. Y
todos se "avientan la bolita", pero nadie quiere asumir la parte de
responsabilidad que en realidad les corresponde.
Vergara dice que el "Güero" Real es
el responsable, pues fue él quien solicitó la salida del emblemático
futbolista; los jugadores, desde el interior del vestidor,
rechazaron la continuidad del zurdo convertido en ídolo de la
afición; y hasta hay quien asegura que la esposa de Jorge Vergara,
Angélica Fuentes, pudo influir en la salida, tras una desgastada
relación con la señora de Morales.
La realidad de este caso es que nadie
toma la parte que le corresponde y la "papa caliente" sigue rondando
de mano en mano.
El viernes pasado, en declaraciones
radiofónicas, Jorge Vergara responsabilizó a José Luis Real de la
determinación, y el técnico, lejos de defenderse a la altura para
dejar su nombre limpio, tomó una postura acomodaticia, al señalar
que en las decisiones institucionales "todos participamos".
Real no asumió toda la culpa, pero sí
parte de ella, siendo que días atrás informó al jugador que si por
él fuera Ramón no se iba y el Güero podría mantener a todo su
plantel, según reconoció el propio Morales en una emisión radial.
Vergara admitió también un problema
en el vestidor generado por el ex capitán, el cual no quiso hacer
público. Sin embargo, hay voces en el club que apuntan a que la
llegada de Adolfo Bautista, en conjunto con la nula relación fuera
de la cancha con Omar Bravo, jugaron duro contra la continuidad de
Morales, a quien Vergara criticara fuertemente al decir que no se
podía poner en el papel de víctima, pues a final de cuentas se fue
con una buena suma de dinero.