LA MEJOR EMPRESA
PARA TRABAJAR - EMPLEADOS MAS CONTENTOS
SAS, el ‘cielo’ de los empleados. ¿Ya
fuiste al gimnasio, desayunaste con la familia y tomaste un masaje?
Los empleados de SAS sí. Descubre por qué la revista Fortune eligió
este año a la firma como el mejor lugar para trabajar
Los empleados en SAS se
sienten bien cuidados. Cada semana, varias docenas de ellos reciben
masajes en el enorme centro de recreación y actividades.
Hay que pagar, pero sólo 55 dólares la hora, (antes de impuestos),
pero resulta muy conveniente: se encuentra justo encima del
gimnasio, la sala de descanso, el billar, el sauna, los
manicuristas, salones de belleza y kickboxing en la alberca
olímpica. Las reglas son llevar traje de baño y no usar el teléfono
celular en clase.
Hay masajes clásicos, ortopédicos y faciales con el fin de hacer que
los trabajadores "estén más al pendiente de su cuerpo y se muevan
con mayor libertad y hemos aumentado la energía, reducido el dolor y
aumentado la relajación y bienestar".
No sé mucho de estadísticas ni análisis de negocios e información o
programación computacional, pero hoy me va muy bien como empleado de
fantasía en SAS. Después de desayunar en el campo de SAS cerca de
Raleigh, Carolina del Norte, empiezo mi sesión con Ben Franklin,
terapeuta masajista certificado que se desempeñó durante 28 años
como ingeniero en BellSouth.
"Me concentro en tus zonas torácicas y cervicales", me explicó junto
con la música Zen. "¿Sientes cómo se va el estrés de tu cuerpo?". No
recibo este servicio en Fortune, y creo que en ninguna otra compañía
estadounidense.
Aunque las compañías en Silicon Valley obtienen mucha publicidad por
contar con lugares de trabajo amigables, este lugar no tiene
comparación. SAS no sólo es la empresa privada de software más
grande del mundo, con ingresos de 2,300 millones de dólares.
Google, cliente de SAS, tomó su modelo de unificación hace algunos
años. La firma ha estado en la lista de las mejores compañías donde
trabajar de Fortune desde hace 13 años que se lleva el registro,
pero es la primera vez que SAS ocupa el lugar de honor.
Su presidente ejecutivo, Jim Goodnight, dice que las políticas
tienen un sentido adecuado para el negocio. "Los activos principales
salen por las puertas todos los días", dice Goodnight. "Mi trabajo
es asegurar que regresen".
Sus motivos no son caritativos, sino prácticos, incluso un tanto
maquiavélicos. La estancia promedio en SAS es te 10 años. Unos 300
empleados han trabajado 25 o más. Las facturaciones anuales fueron
de 2% en 2009, comparado con el promedio en la industria de
software, de 22%. Las mujeres conforman el 45% de la fuerza de
trabajo dentro de Estados Unidos, con una edad promedio de 45 años.
A sus 67 años, Goodnight, el habitante de Carolina del Norte más
rico, es el arquitecto de su propia cultura corporativa. Es doctor
en Estadística y maestro, y es considerado una persona sensible.
Varios empleados de SAS se refieren a él como Dr. Goodnight, en vez
de Jim. Va a la peluquería de la compañía para ahorrarse el viaje a
otra, pero no verán a Ben Franklin yendo a tomar sus masajes.
Goodnight y su esposa, Ann, viven en la zona de la compañía en una
casa de ladrillos, no lejos de la granja solar que SAS construyó
para abastecer de energía a las instalaciones.
Aunque es una figura de culto, es conocido por llevar panecillos
para los 737 empleados corporativos. Su liderazgo es poco comparable
con los mandamientos de Jobs.
Cree en dos respuestas universales: su primer amor es la
programación, que dice, es como armar rompecabezas, y cree en la
igualdad de presidentes ejecutivos. Se sabe que sale de las juntas
cuando ya no hay nada provechoso que obtener de ellas. "Es un
introvertido extrovertido", dijo un empleado.
Goodnight dice que lo interesante no es la generosidad de su
compañía sino por qué otras corporaciones no hacen lo mismo. Los
estudiosos confirman que sus políticas con creativas, reducen la
distracción y fomentan la lealtad, aunque se sabe que SAS no paga
los sueldos más altos aunque no haya acciones.
Los beneficios no son la manifestación más generosa del corporativo,
sino la ética laboral basada en la confianza. Los empleados de SAS,
sin sindicato, saben que son objeto de curiosidad y envidia: quieren
saber si trabajan en un club de campo y a quién le pueden enviar su
currículo. SAS contrató 264 empleados en 2009, y recibió 100
currículos por cada puesto.
La noción de la vida fácil frustra a los que están dentro. "Hay
quienes piensan eso porque SAS es un ambiente familiar y tienen
grandes beneficios, y creen que no trabajamos duro", dice Bev Brown,
de comunicaciones externas. "Pero la gente sí trabaja duro porque
estamos motivados para cuidar a la compañía que nos cuida a
nosotros".
Centro de salud, donas gratis y clases de cocina
Para los 4,200 empleados de SAS en las oficinas centrales de
Carolina del Norte (hay otros 7,000 empleados en otros lugares), el
ambiente de trabajo es civilizado.
Una semana común es de 35 horas; nadie de recursos humanos cuenta
los días de enfermedad (en promedio los empleados se toman dos al
año), y varios empleados arman sus propios horarios. "No tratamos a
los empleados como criminales", dice Jenn Mann, vicepresidenta de
recursos humanos.
A menos que trabajes en la puerta o en mantenimiento, a nadie le
importa que no llegues a las nueve. Cuando llegas, te quedas a
trabajar, y ese es el punto.
SAS, como muchos dicen, es un paraíso. Hay un cementerio muy cerca,
y los empleados bromean con que nunca tendrán que irse de ahí. Hay
guarderías para 600 niños y un campamento de verano, así como un
sinfín de instalaciones y facilidades en todas las instalaciones.
También hay tres cafeterías que sirven 500 desayunos y 2,300 comidas
al día. Una cafetería cuenta con un pianista. Si tienes niños, los
puedes llevar a comer contigo. Hay botanas permanentes y donas de
Krispy Kreme los viernes, y M&Ms los miércoles. También hay ligas
deportivas.
Lo mejor para los empleados es el centro de salud, que, al igual que
otros edificios de SAS está rodeado de esculturas coloridas. Trabaja
de 8 de la mañana a 6 de la tarde, y hay 56 empleados, incluyendo
médicos, enfermeras, nutriólogos, técnicos y terapeutas, y un
psicólogo.
Aunque no puedes recibir un transplante aquí, el centro de salud es
una clínica que provee desde vacunas para las alergias, pruebas de
embarazo y estudios de sangre, y no cuesta nada a los empleados.
"Ni siquiera hay una caja", dijo Gale Adcock, director de servicios
médicos. "Cobramos si faltas a una cita y no cancelaste, y el costo
es de 10 dólares".
El año pasado, el 90% de los empleados de SAS y sus familias
(incluyendo la de Goodnight) hicieron 40,000 visitas. SAS dice que
el centro, con un presupuesto de 4.5 millones de dólares, le ahorra
a la compañía 5 millones de dólares al año porque los empleados no
pierden tiempo en salas de espera y pueden atenderse cuando lo
necesitan. Todos en Estados Unidos se quejan del sistema de salud,
tal vez todos excepto los empleados de SAS.
La vida y el trabajo adyacente, y los centros de salud, ofrecen
estupendos programas que intentan balancear la vida diaria. Además
de las clases de yoga y pilates, hay programas de invierno para
controlar el peso, dejar de fumar e ir a escalar los Apalaches,
entre otras actividades. Algunas de estas actividades también están
disponibles en línea para que los familiares y retirados puedan
tomar clases a distancia.
Fuera de las instalaciones hay rodeos, circos y espectáculos de
autos. Los programas también atienden problemas familiares, como
temas de divorcio, adopción y niños con necesidades especiales,
adolescentes, etc. SAS provee sillas de ruedas y andaderas, e
incluso ayuda a las familias para resolver el problema del cuidado a
las personas mayores. El reto es que termines con tu trabajo
mientras haces todas estas actividades.
Pionero de los negocios inteligentes
Cuando Goodnight cofundó la compañía en 1976, SAS (Sistema de
Análisis Estadístico), se enfocaba a los negocios inteligentes de
software creados al principio de la década por Goodnight y otros
colegas de Carolina del Norte. El darse cuenta de que la academia no
alcanzaba el potencial de su software, Goodnight comenzó el negocio,
y aún es dueño de dos terceras partes.
Su software sofisticado estaba diseñado primordialmente para
analizar información de agricultura para aumentar los campos de
cultivo. Hoy SAS es empleado por el 79% de las compañías de Fortune
500.
Los vendedores nacionales usan SAS para predecir el lugar óptimo
para colocar sus tiendas y determinar qué productos colocar en qué
tienda, a qué precio y cuándo. Los bancos lo usan para detectar
lavado de dinero y saber quién es apto para obtener una tarjeta de
crédito. Las aseguradoras lo usan para detectar fraudes. Las
farmacéuticas los usan para mejorar las evaluaciones de medicamentos
en su período de prueba. Los equipos de béisbol lo emplean para
fijar el precio de los boletos. El Gobierno y las universidades
también lo usan, y el Buró de Censos analiza su información con sus
programas de cómputo.
SAS dice que la información digital se cuadruplica al día. Incluso
si no pueden mantener el paso, la información ya no está colocada en
computadoras de forma tradicional, sino en patrones de tráfico en la
Web, historiales de búsqueda y comportamiento en las redes.
Para Goodnight, así como otros gigantes como IBM, Microsoft y
Oracle, la proliferación de la información es una oportunidad
lucrativa. Con miles de millones de dólares en el banco, Goodnight
sigue invirtiendo. Él dedica más de la quinta parte de sus ingresos
a investigación y desarrollo. Por 33 años consecutivos, sus ingresos
han crecido, llegando a 2,300 millones de dólares en 2009, más del
doble que hace siete años.
La compañía depende de ingresos de Europa, África y Medio Oriente,
así como de América. Los márgenes de ganancias son de dos dígitos, y
Goodnight dice que sus cifras de 2009 son motivo de orgullo en un
año en el que no hubo aumentos salariales ni despidos.
Tal vez su estabilidad y éxito permiten que Goodnight sea tan libre
con sus bienes, sobre todo cuando no hay accionistas que satisfacer.
Pero el huevo de SAS llegó antes que la gallina: en su año
inaugural, la compañía estableció semanas laborales flexibles de 35
horas y reparto de ganancias, así como fruta fresca los lunes y
otros beneficios para los empleados.
La compañía ofreció el cuidado a los menores después de que una mamá
planeara no regresar a trabajar después de su permiso de maternidad.
Luego construyó los gimnasios y las cafeterías.
Goodnight recuerda que todo tenía sentido, y le gustaba la idea de
reinvertir los ingresos en la compañía. "Prefiero gastar dinero en
empleados que enviarlo a Washington como impuestos".
Crecimiento en Carolina del Norte
La clave es la locación. Carolina del Norte está lleno de deportes
como basketball, NASCAR, carnes asadas y música. Se supone que para
encontrar motores tecnológicos debes ir a Silicon Valley, pero aquí
hay lugar para todos. La idea del ambiente amigable no comenzó en
Silicon Valley sino en la imaginación pública de un lugar céntrico.
El talento de Goodnight está lleno de estadísticos en vez de
ingenieros o administradores; mientras que en Silicon Valley los
empleados revisan sus BlackBerrys desde sus oficinas en la noche,
los empleados de SAS están cenando en sus casas a esa hora.
Goodnight dice que su valor produce constancia y continuidad así
como compromiso: el concepto cíclico de SAS. Mientras que en Silicon
Valley están listos para adoptar la última tendencia, los empleados
aislados de SAS se quedan con lo seguro a largo plazo.
La mayoría de los empleados son de Carolina del Norte. Son
anticuados y creen en su comunidad. El 84% son blancos, no hay mucha
diversidad. SAS pensó en convertirse en una empresa pública en 2000,
durante la burbuja tecnológica, lo que le habría dado miles de
millones de dólares en liquidez, y haciendo que varios de sus
empleados se volvieran millonarios. Pero el precio habría sido muy
alto, pues estar en los mercados públicos habría sido una locura.
"La mayoría de los presidentes ejecutivos desearía ser privados",
dice Goodnight. Pocos miran hacia atrás, y creen que la mejor opción
fue seguir siendo privados.
Si no lo hubiera hecho, probablemente no habría miércoles de M&Ms.
La tradición de SAS comenzó cuando sólo había siete empleados. Hoy
hay canastas por todos lados. Se consumen cerca de 22 toneladas y
media de chocolates al año, un promedio de 4 kilos por empleado. Los
pasantes y periodistas se comen la mayoría. El valor regular de esos
chocolates es de 216,000 dólares, pero la compañía los compra con
descuento, a 71,225 dólares el año pasado. La conclusión es que
trabajar en SAS es un trabajo dulce.
Fuente
ALGUIEN QUIERE LO QUE TU TIENES, ALGUIEN TIENE LO QUE
TU QUIERES.
- Como vender por Internet
- Como comprar por Internet
- Guías de compras (Lo que debes
saber antes de comprar)

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