EL SEXO ES
DIFÍCIL. SEXO DIFÍCIL
El sexo no siempre resulta fácil
de definir. Conocemos las características de un hombre y de una
mujer, pero lo que vemos no siempre es lo que obtenemos
Con sólo examinar visualmente a una
persona uno puede decir cuál es su sexo. A este criterio, que todos
empleamos para saber quién es hombre y quién es mujer, en biología
se le llama ‘sexo aparente’.
Lo que sirve de guía para definir el
‘sexo aparente; es lo que usted ve a grandes rasgos en el cuerpo de
una persona. Por ejemplo, el carón destaca por músculos más
desarrollados, voz grave, barba y bigote; y la mujer por senos
prominentes, cadera curvada y voz aguda.
Pero a veces la observación de esos
‘indicadores’ no es suficiente para definir el sexo, entonces se
debe recurrir a examinar el ‘sexo genital’; es decir, necesitaríamos
ver un pene o una vagina para decir si se trata de un hombre o una
mujer.
Hasta aquí todo fluye relativamente
fácil, no obstante, en ocasiones uno tiene que auxiliarse de otros
criterios para establecer el sexo de una persona, ya que el ‘sexo
genital’ no siempre permite discernir si se trata de un varón o de
una fémina. En tales casos habría que incursionar en un campo más
especializado: el ‘sexo gonadal’.
Las gónadas son los testículos y los
ovarios, pero un examen superficial no permite saber si alguien
tiene o no ovarios; y el hecho de que no se vean los testículos
(criptorquidia) en una persona desnudo, no es garantía de que éstos
no estén presentes.
Peor aún, existen casos en que un
individuo puede tener una mezcla de tejidos ováricos y testiculares,
lo cual crea un gran problema para definir de qué sexo se trata.
A esos seres —que existen con más
frecuencia de lo que uno podría imaginar— se les llama
‘hermafroditas verdaderos’, y con ellos resulta muy difícil
discernir el sexo, ya que exhiben (en sus gónadas) características
masculinas y femeninas. Y como es fácil imaginar, usted tendrá
serios problemas para saber a qué sexo pertenecen —y ellos también.
Mediante una operación quirúrgica, algunas veces esos individuos
optan por escoger su sexo, convirtiéndose en ‘varón’ o en ‘mujer’,
según el parecer de cada quien, pero ¿qué son en realidad?
Hermes y Afrodita
El término hermafrodita se originó en
la mitología griega. Hermafrodito era un joven, hijo de Hermes (el
Mensajero de los Dioses), y de Afrodita (la diosa del amor).
Resulta que este joven se enamoró
como un bobo de una muchacha de su tiempo, y para no perderla ni
separarse de ella un solo minuto, le pidió a los dioses que le
permitieran estar siempre unido a su amada. Y los dioses le
concedieron su deseo: el cuerpo de ambos fue fundido en uno solo,
pero conservando los dos sexos.
Esos son los ‘hermafroditas
verdaderos’, los que tienen los dos sexos; o sea que hay pene,
testículos, vagina y ovarios (en este caso el pene está atrofiado y
los testículos se encuentran en el interior del cuerpo, y por lo
tanto no son visibles). Por lo tanto, la ‘hermafrodita verdadera’ se
ve como si fuese mujer.
Y para que no termine de
sorprenderse, también existen las ‘falsas hermafroditas’ o
‘seudohermafroditas’, como prefieren llamarles los puritanos. Y,
para variar, hay hermafroditas femeninos y hermafroditas masculinos.
Los femeninos no son realmente
hermafroditas porque tienen ovarios, pero en sus características
externas parecen del sexo masculino.
Y los hermafroditas masculinos son
llamados así porque tienen testículos, pero en sus características
externas se parecen del sexo femenino.
Por sus gónadas estos individuos
pertenecen a un sexo, pero su cuerpo indica que pertenecen al
opuesto. Complejo, ¿no?
Un pseudohermafrodita masculino puede tener caderas sinuosas, senos
frondosos y, de hecho, ser indistinguible de una mujer. En este
caso, es posible que los testículos no produzcan hormonas masculinas
o que su cuerpo sea insensible a ellas.
En el caso de los pseudohermafroditas
femeninos (¿o se dice pseudohermafroditas femeninas?), sus glándulas
adrenales —como las de todo el mundo—, producen hormonas masculinas,
pero en exceso, lo cual los hace aparecer con aspecto masculino.
Sexo genético
El sexo genético (el que define quién
es realmente de género masculino o femenino), es determinado por los
cromosomas sexuales. Tenemos 23 pares de cromosomas, y de ellos, un
par es el que define el sexo. Dentro de ese par, uno de sus
elementos ha sido bautizado como “X”, y el otro como “Y”.
Los óvulos sólo portan cromosomas Xs,
mientras que los espermatozoides pueden portar un cromosoma X o un
Y.
Así que cuando el óvulo y el espermatozoide se unen, puede resultar
una combinación XX o XY (el sexo siempre se define con dos
cromosomas).
Si la combinación es XX (se lee
equis-equis) el bebé será bebita; y si es XY (se lee equis-ye) será
bebito.
Pero existen casos en los que el óvulo o el espermatozoide se forman
con un cromosoma de más o de menos. En este caso, el bebito tendrá
uno o tres cromosomas, en lugar de dos.
Estas
anormalidades sexuales dan como resultado cinco combinaciones de
cromosomas XY. Son las siguientes:
1. El feto tiene sólo un cromosoma Y.
Se le expresa como 0Y (se lee “cero-ye”) y en este caso el feto
muere.
2. El bebé tiene solo un cromosoma X.
Se expresa como X0 y se le cataloga como ‘síndrome de Turner;). Los
bebés son femeninos pero no tienen ovarios. Cuando se desarrollan,
estas mujeres por lo regular son de baja estatura y padecen retraso
mental
.
Fuente

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