NO JUZGARÁN A 'EL
PONCHIS'
La detención del niño sicario,
Edgar Jiménez Lugo, alias El Ponchis, tiene en jaque a las
autoridades de procuración y administración de justicia a nivel
federal.
Las autoridades le imputan por lo
menos 300 asesinatos, la mayoría de ellos a sangre fría y mediante
el degüello.
Aparentemente él reconoce solo cuatro, pero no existen las
herramientas jurídicas que permitan llevarlo a juicio por los pocos
o muchos crímenes que cometió.
El caso de El Ponchis reavivará el debate sobre la necesidad de
contar con un adecuado sistema de justicia para adolescentes.
La saña con la que actuó Edgar Jiménez para cometer sus crímenes
llevaría a la mayoría de los ciudadanos a opinar, si se realizara
una encuesta, que El Ponchis debe ser castigado como adulto y con
todo el peso de la ley.
Una postura comprensible, sobre todo si viene de quienes han sufrido
en carne propia las agresiones de la delincuencia organizada.
Pero el Estado no puede actuar motivado por el ánimo de revancha de
una sociedad lastimada ni aplicar la Ley del Talión, como ocurre en
los países islámicos.
El Estado está obligado a velar por los derechos humanos, así se
trate de los delincuentes más crueles, y por los derechos de los
niños, protegidos por el marco jurídico mexicano y por los tratados
internacionales.
De acuerdo con el artículo 18 de la Constitución, reformado el 12 de
diciembre del 2005, El Ponchis debería ser sometido a un juicio
especial para menores de entre 12 y 18 años, en el que se garanticen
sus derechos fundamentales y se logre su rehabilitación.
El precepto constitucional ordena a la Federación, a los 31 estados
y al Distrito Federal contar con un sistema integral de justicia
para adolescentes, que incluya agentes del Ministerio Público y
jueces especiales, y centros de internamiento exclusivos para los
infractores menores de edad.
Los 31 estados y el DF cuentan ya con su ley de justicia para
adolescentes, pero a nivel federal no existe un ordenamiento
similar, debido a que en cinco años los diputados y senadores no se
han logrado poner de acuerdo.
Las conductas que las autoridades le atribuyen a El Ponchis están
tipificadas como delitos de carácter federal, incluidos los
homicidios, pues los cometió como integrante de la delincuencia
organizada.
Sin embargo, al no existir una Ley Federal de Justicia para
Adolescentes, El Ponchis no podrá ser sometido a juicio.
Hasta el momento de escribir esta colaboración se desconocía la
situación jurídica del menor, quien no puede ser consignado ante un
juez penal de carácter federal, como ocurre con los sicarios
adultos. Tampoco puede ser arraigado.
¿Qué harán las autoridades con el menor? Si lo dejan libre por no
tener instrumentos para juzgarlo, provocarán una ola de indignación
entre la sociedad.
Si lo internan en el Centro de Desarrollo Integral para Menores o en
el Centro de Tratamiento para Varones, quedará en una situación de
vulnerabilidad y será fácil blanco de ataques de quienes o
obligaron, según sus declaraciones, a convertirse en sicario.
Y si lo incomunican y lo aíslan, entonces las autoridades se meterán
en el terreno de la ilegalidad y de la violación a los derechos
humanos.
Apenas el pasado jueves, el Senado aprobó en comisiones el dictamen
de la Ley Federal de Justicia para Adolescentes, pero falta el aval
del pleno y su promulgación por parte del Ejecutivo.
Si esta ley ya estuviera vigente, entonces El Ponchis podría ser
juzgado por delitos graves y alcanzaría una pena máxima de cinco
años en un centro de internamiento especial, que por ahora no
existe.
En ese supuesto, El Ponchis quedaría libre a los 19 años de edad,
con toda una vida por delante y entonces se pondría a prueba todo el
sistema de justicia para adolescentes, pues se comprobaría si logró
rehabilitarse o no.
Lo cierto es que el sistema de justicia para adolescentes a nivel
federal no existe.
Ese vacío es aprovechado por los cárteles de la droga, quienes,
según organizaciones civiles, tienen reclutados a cerca de 35 mil
menores de edad, quienes realizan distintas tareas.
Que nadie se sorprenda si empiezan a aparecer más niños sicarios,
que, como El Ponchis, no puedan ser juzgados ni rehabilitados.
OFF THE RECORD
**GABINO: PRIMER MUERTO
El pasado viernes fue asesinado en Oaxaca el profesor Julián
Martínez Ramírez, integrante del Movimiento Unificador y de Lucha
Triqui (MULT).
Es el primer muerto durante la administración de Gabino Cué.
Sobró quién contara “los muertos de Ulises Ruiz”.
¿Alguien contará “los muertos de Gabino Cué”?
Ojalá que no los haya, para que nadie los tenga que contar.
**¿ESTADO DE EXCEPCIÓN?
En octubre, altos mandos de las fuerzas armadas consultaron con
legisladores sobre la conveniencia o no de suspender las garantías
individuales en algunas regiones del país.
Las opiniones de los diputados y senadores estuvieron divididas,
pero más de uno dijo que sí.
El gobierno federal evaluó con mucha frialdad la posibilidad y al
final se decidió que no.
Los informes filtrados por Wikileaks confirman la intentona.
**AL BAT, PRI y PRD
El PAN logró procesar sin fisuras —al menos en apariencia— su
proceso interno.
Ahora toca el turno al PRI y al PRD.
En el primer caso no habrá mayor problema, pero en el segundo….
ALGUIEN QUIERE LO QUE TU TIENES, ALGUIEN TIENE LO QUE
TU QUIERES.
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