NUEVO LEÓN, UNA
ADUANA DE PAGO PARA LOS MIGRANTES
Nuevo León,
estado industrial en el noreste del país, no sólo se ha convertido
en los últimos cinco años en la entidad que menos
inmigrantes centroamericanos detiene, sino en una
caseta de cobro
que asegura su permanencia mientras deciden si cruzan
la frontera hacia Estados Unidos.
Aunque las cifras parecen indicar que
dicha entidad es un paraíso de
la inmigración ilegal desde el último lustro, datos y testimonios
proporcionados a CNNMéxico revelan que el fenómeno se debe a
prácticas migratorias que
cambiaron a raíz de la
coyuntura de inseguridad
que azota al noreste del país.
De 2005 a mayo de 2010 el número de
migrantes centroamericanos asegurados en el estado cayó algo más de
22 veces: de 3,476
descendió a 156, según cifras de la delegación de Nuevo León del
Instituto Nacional de Migración (INM).
Esta disminución no se debe a
que haya menos inmigrantes que quieran cruzar la frontera, sino que
la inseguridad ha convertido la migración en una
actividad más clandestina,
asegura el miembro de la asociación civil Sin Fronteras,
Gabriel Pérez.
"Los operativos de verificación, los
retenes militares y de la policía federal están obligando a que la
gente transite por rutas más riesgosas", asegura.
Pérez, voluntario del albergue
Belén, posada del migrante, que acoge a indocumentados
centroamericanos en la capital del norteño estado de Coahuila,
Saltillo, basa su argumento en los testimonios que la institución
recaba al menos cuatro veces por semana de migrantes víctimas o
testigos de secuestro, así como de la información que intercambia
con sus compañeros de Nuevo León.
"No es un número tan elevado —de
aseguramientos— como puede ser en el sureste, pero
Monterrey —capital
de Nuevo León— es la penúltima ciudad que los migrantes
cruzan. Es una garita donde la
gente está flotando. Muchos se quedan ahí esperando a que puedan
hacer su cruce", señala.
Es esta
garita los inmigrantes centroamericanos pagan a las
autoridades en pesos o dólares un precio que les permite pasar sin
ser detenidos para permanecer en el territorio mientras deciden
quedarse en México o trasladarse hacia Estados Unidos, según los
testimonios que recopiló CNNMéxico.
"Si te sacas un poco de
dinero, puedes pasar"
Uno de ellos es el de Émilex M.,
originario de la aldea serrana de Sihuatepec, del centro de
Honduras. Llegó en tren al
norte, cruzó la frontera sur para pasar por el céntrico estado de
Aguascalientes y de ahí atravesó por el costeño Veracruz hasta el
Distrito Federal, donde abordó clandestinamente un tren que lo
dirigió a Nuevo León.
En una localidad neolonesa que no
pudo precisar, Émilex fue secuestrado y golpeado por
policías municipales mientras una familia le ofrecía agua
para beber, según su propio testimonio. "Nos quitaron el dinero
(...) ahí fue donde nos dijeron que pagáramos para pasar y ahí nos
quitaron los únicos pesitos que traíamos", rememora.
Otro migrante que tuvo que pagar en
esta garita fue Óscar D., del
sur de Guatemala. Atravesó
en tren Tabasco y San Luis Potosí para llegar a Nuevo León, donde
los policías federales los
bajaron del vagón, los desnudaron, y asaltaron a él y a otros de
sus acompañantes.
Óscar D. migró con cuatro compañeros.
De dos de ellos no sabe nada. Permanece en Monterrey mientras espera
noticias de su primo, el único del grupo que se aventuró a cruzar la
frontera hacia Estados Unidos.
José R., de la capital de
El Salvador, San Salvador,
migra por segunda vez desde 2004. En esta ocasión, los
militares lo amenazaron con no dejarlo cruzar hacia la
estación de trenes de Monterrey si no pagaba una cuota. Había
llegado en tren desde Toluca, en el céntrico Estado de México.
"(Los soldados) tratan a uno de
ponerle miedo a modo que uno ceda y les dé el dinero (...) Si tú te
sacas un poco de dinero, te dejan pasar", indica.
El perfil del indocumentado
Migrantes como Émilex, Óscar y José
representan las tres nacionalidades
de migrantes que las autoridades mexicanas aseguran con más
frecuencia: hondureña, guatemalteca y salvadoreña. Sólo en 2009, de
los 67,309 indocumentados detenidos en el país, el
92.6% provenía de estos
tres países y casi el 83% eran hombres, según cifras del INM.
En ese año, 29,169 migrantes fueron
detenidos en Guatemala, 23,184 en Honduras y 9,981 en El Salvador,
de acuerdo con los boletines estadísticos del INM. La mayoría de los
72 inmigrantes indocumentados que fueron encontrados sin vida en
Tamaulipas en agosto procedía de alguno de estos tres países
centroamericanos.
En esa ruta hacia Estados Unidos, el
corredor Tamaulipas-Texas
se ha convertido en parada habitual. Más de la mitad de los
migrantes indocumentados de esos tres países que atraviesan
entidades del norte como Nuevo León cruzaron por esa zona en 2009,
según un documento de la delegación en Nuevo León del INM.
Desde la organización Sin Fronteras
indican que los principales puntos que
Belén, posada del migrante ha
identificado como destinos
fronterizos de los centroamericanos son las ciudades de
Nuevo Laredo y Reynosa (Tamaulipas), y Piedras Negras y Acuña
(Coahuila).
El
Informe Especial sobre Casos de Secuestro en Contra de Migrantes
de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) se refiere a
estas cuatro ciudades como en las que se registran
más secuestros contra
indocumentados.

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