Nuevo León.- El 8
de julio de 2009 Gabriela Elizabeth Muñiz Tamez,
La Pelirroja, de 31 años,
líder de una banda de secuestradores que operaba en la región
citrícola, a unos 100 kilómetros al sur de Monterrey, fue
arrestada junto con una pareja de cómplices, pero un año cinco
meses después, con la ayuda de un comando armado, se fugó.
La Pelirroja, llamada
así porque suele teñirse su corta cabellera, logró fugarse del
Penal del Topo Chico fingiendo estar delicada de salud, y
gracias a la ayuda de criminales que operaron dentro y fuera del
reclusorio.
La noche del lunes pasado, luego
de que el doctor del penal Víctor Manuel Martínez Martínez
autorizara la excarcelación de la reclusa bajo el argumento de
que tenía que ser atendida en el Hospital Universitario, un
comando la rescató cuando en compañía de sólo tres custodios
acababan de abandonar la prisión en una ambulancia.
Para la Procuraduría, entre los
presuntos responsables de la desaparición de Muñiz Tamez están
los celadores que la trasladaban al nosocomio. Ellos fueron
identificados como María Dolores Poblano Lugo, Jorge Aldalá
Pereyra y José Luis Moneda Guevara.
También están involucrados el
encargado de la dirección del reclusorio, José Rodrigo Martínez
Yáñez, y el jefe de seguridad del turno, Adrián Guerra Guerra.
Antes de que se determinara la
probable responsabilidad de los seis empleados, quienes fueron
arraigados, los 61 funcionarios del penal fueron investigados
por elementos de la Agencia Estatal de Investigaciones.
Jorge Domene, vocero de Seguridad
del gobierno estatal, dijo que los jefes de seguridad del Penal
del Topo Chico faltaron al protocolo al realizar el traslado de
La Pelirroja, pues al ser
considerada como peligrosa, mínimamente debieron haber
participado tres unidades de escolta para la ambulancia.
Domene sostuvo que el apoyo fue
solicitado, pero la ambulancia dejó el penal del Topo Chico
antes de que llegara.
La Procuraduría tiene la
hipótesis de que un grupo de reos amenazó de muerte al médico
que autorizó el traslado de La
Pelirroja.
En sus primeras declaraciones los
custodios María Dolores Poblano Lugo, Jorge Aldala Pereyra y
José Luis Moneda Guevara señalaron como responsable al doctor
Víctor Manuel. Todos coin-cidieron en que fue él quien ordenó
con urgencia el traslado de la secuestradora, con el único
argumento de que tenía un hematoma en el estómago.
Por su parte, el médico Martínez
confirmó esa versión, pero alegó que lo hizo porque recibió
amenazas de muerte por parte de tres internos, a quienes no
identificó.
Agregó que fue hasta después de
que ocurrieron los hechos cuando reveló lo de las amenazas que
había recibido a los responsables de la seguridad del
reclusorio.
También extorsionadora
Los delincuentes de
La banda de
la Pelirroja acostumbraban
molestar a familias de los afectados, a quienes chantajeaban y
les quitaban diferentes cantidades a cambio de no hacerles daño.
Muñiz Tamez y sus cómplices están
involucrados en los secuestros de dos comerciantes del municipio
de Allende, quienes son familiares entre sí.
El primero de los casos se
registró el 25 de junio de 2008. Los secuestradores mantuvieron
a su víctima en un vehículo durante cuatro horas. Durante ese
tiempo llamaron por teléfono a los familiares para exigirles un
millón y medio de pesos.
Les hicieron saber que eran
miembros del crimen organizado, y que les mandarían partes del
cuerpo de su ser querido en caso de no pagar el rescate.
Finalmente se pagó la cantidad y la víctima fue liberada.
El 15 de agosto del mismo año
privaron de la libertad al dueño de un restaurante, a cuyos
familiares les exigieron tres y medio millones de pesos, bajo
las mismas amenazas. Después de tres horas de cautiverio los
delincuentes liberaron al restaurantero, cuando la familia les
entregó la mencionada cantidad.
Disparos
Acerca del doctor
Víctor Martínez asegura que dio la orden del traslado porque fue
amenazado de muerte.
Acerca de la huida
Un comando rescató a la secuestradora cuando iba en una
ambulancia custodiada por tres policías.
Fuente
