A
siete meses y cinco
días del secuestro del panista Diego Fernández de Cevallos y
pese a los insistentes rumores de su liberación, su rancho La
Cabaña, ubicado en el poblado de San Clemente, en Querétaro,
luce solitario y en aparente calma; al filo del medio día se
presentó a laborar uno de sus trabajadores, quien no emitió
comentario alguno.Los
campos que rodean la finca, de techos rojos, lucen sembrados de
alfalfa y a un poco más de medio kilómetro del camino empedrado
no se observaba actividades o movimiento de personas. La casa
parece deshabitada, aunque en las ventanas de la parte baja se
pueden ver colocadas unas cortinas de color blanco.
El camino de asfalto y terracería
que lleva a los linderos de su propiedad se encuentra solo y no
se observa presencia alguna de policías o militares. Incluso,
las pocas casas que hay a las afueras de la cabecera municipal
al rancho La Cabaña permanecen solas y pareciera que no hay
habitantes en ellas.
Las dos entradas a la amplia
extensión de tierra se encuentran sin vigilancia y sólo una de
ellas funciona, pues la otra se encuentra cancelada con mecates
amarillos.
La ausencia de fuerza pública se
nota de inmediato, cuando los pobladores lo comparan a la que
hubo en los primeros días del secuestro.
El día de ayer transcurrió tranquilo en la región y del Jefe
Diego no se supo nada, pese a que el grupo autodenominado los Ex
Misteriosos Desaparecedores, mismo que se ha adjudicado su
secuestro, prometió su pronta aparición.
El mismo grupo que hizo público
en internet un comunicado de 12 hojas y del cual dio cuenta la
edición de ayer de MILENIO.
Denominado también con el nombre
Red por la Transformación Global, el grupo, al cierre de esta
edición, no había dado pista alguna que dejará ver la posible
puesta en libertad del político.
Población en calma
Fue al filo de las siete de la
noche que se pudo ver en la cabecera municipal de San Clemente
la presencia de tres vehículos de la policía municipal.
Sin embargo, algunos pobladores
reunidos en la plaza principal dijeron a MILENIO que ese
recorrido era algo rutinario en el lugar.
A esa hora de la noche más de una decena de jóvenes hacían los
preparativos de una pastorela para celebrar su cuarta posada; de
la iglesia de San Clemente, pintada de color amarillo y rojo
oxidado, entraban y salían los fieles.
Preparan bienvenida
Una de las tres hermanas de Diego
Fernández de Cevallos, quien pidió omitir su nombre, manifestó
su esperanza en el pronto regreso del secuestrado el pasado 14
de mayo.
A través de una llamada
telefónica, manifestó que su familia, que vive en la población
de San Juan del Río, planea celebrar una fiesta “en grande” de
bienvenida, luego de que se dé la liberación del político
panista, siempre y cuando éste se encuentre en buenas
condiciones de salud.
Recordó que su hermano Diego es
muy dado a acciones de beneficencia y no sólo en San Clemente,
donde se le recuerda por haber contribuido financieramente hace
dos años en la construcción y mantenimiento de la techumbre de
la escuela primaria.
Pero no sólo su familia recuerda
eso. Los propios pobladores de la cabecera municipal de San
Clemente, de 6 mil habitantes, lo recuerdan como un creyente
dadivoso. Señalaron que año tras año contribuye con dinero para
las fiestas a San Clemente, que se celebran durante el mes de
noviembre, o como mediador en los conflictos de la región.
Los alumnos de la telesecundaria
del poblado se han visto beneficiados generación tras
generación, cuando lo buscan para que los apadrine.
Aquí la gente y más su hermana
recuerda el caso de un joven de los Altos de Jalisco al que
ayudaba en su tratamiento de cáncer. Con su secuestro esa obra
quedó inconclusa.
Elementos de la policía federal
en Querétaro, quienes pidieron no ser identificados, realizan un
constante monitoreo sobre el caso, no obstante que no es de su
competencia.
Dentro de esa aparente calma que
se vive en los alrededores de La Cabaña, el alcalde de San Pedro
Escobedo, Alonso Landeros Tejeida, afirmó que desconoce todo
sobre la posible aparición de Fernández de Cevallos.
La familia no deja de pensar en
el político ausente. Una mujer que atiende un negocio de comida
en San Clemente manifestó que hace aproximadamente un mes un
hombre que había sido secuestrado con anterioridad fue
encontrado muerto en una barranca.
Una de las hermanas de El Jefe
Diego envió a sus trabajadores a ver de quién se trataba. Pero
no, no era Diego.