¿CÓMO CONTINÚA
ACTUANDO LA VIRGEN DE GUADALUPE?
Mayo es el mes que
tradicionalmente la Iglesia católica dedica a la Virgen María. Con
este motivo, un par de amigos profesionistas y yo, decidimos ir a
rezar el Rosario y visitar el Santuario Guadalupano el pasado día
primero.
Estando en la Villa, me vino el
recuerdo de un joven empresario español al que conocí hace algunos
años. Estuvo trabajando por un cierto tiempo en el Distrito Federal.
Profesionalmente no la había ido bien en Madrid. Así que decidió,
por su cuenta, venir a probar suerte a nuestro país. Familiarmente
tampoco se encontraba estable porque había tenido frecuentes
conflictos con su esposa y sus hijos. Así que optó por distanciarse
por un cierto período de su familia. De niño y adolescente había
sido católico practicante, pero con los años se alejó del
cristianismo.
Un amigo común nos presentó. Lo
invité a tomar un café para conversar y tener más trato de amistad.
De inmediato me percaté de su amargura, soledad, rencor y
resentimiento para con la vida, en general, pero de forma particular
para con la religión.
Charlamos sobre varios temas y, en un
momento dado, salió a relucir un libro espiritual cuya lectura le
recomendé. Cambió notablemente de actitud, se puso agresivo y me
respondió, a la defensiva:
-Si me vas a hablar de Dios,
convéncete que estás perdiendo tu tiempo. Yo ya no sé ni en qué
creo, por eso abandoné el catolicismo desde hace muchos años.
Además, tengo muchas dudas de fe…
Respeté su postura y le comenté que
mi experiencia –desde hacía muchos años- era que muchas cuestiones o
actitudes críticas hacia la religión, se resolvían de un modo
maravilloso y eficaz haciendo una buena confesión sacramental. Le
narré el caso de un familiar cercano mío que se decía
“librepensador” o agnóstico y tuvo un cambio radical después de
confesarse. Y murió muy bien preparado para su encuentro con el
Señor.
Luego, invité a este joven español
a unos retiros o ejercicios espirituales. Recuerdo que asistió a un
par de ellos. Aunque siempre apostillaba:
-Me parece que tus intentos por
acercarme a Dios son inútiles, ¡sencillamente yo no creo en nada!
Luego en plan más condescendiente,
añadía:
-Pero no te desanimes, por lo menos,
nuestras conversaciones me sirven para reflexionar un poco.
Nos seguimos viendo de cuando en
cuando. Pero a los pocos meses, tuvo serios roces con el director de
su empresa, decidió renunciar y regresarse cuanto antes a Madrid. En
ese intervalo, tomó la decisión personal de ir a conocer la Villa de
Guadalupe, más que todo por curiosidad y satisfacer los ruegos de su
madre –una buena católica- que le había insistido en que por lo
menos se despidiera de México, visitando a la Morenita del Tepeyac.
Así que decidió ir solo a la Villa,
se colocó debajo de la imagen de la Virgen de Guadalupe, a la que
podía mirar a pocos metros de distancia. Delante de él estaba una
indita, de edad madura, que venía con su atuendo típico y descalza.
Su extrema pobreza era evidente.
Para sorpresa de este amigo español,
la indita comenzó a rezar en voz alta. Algunas palabras las
pronunciaba en su lengua nativa y otras en castellano. Ella comenzó
dándole gracias a la Virgen por tantas cosas buenas que le daba:
por la salud, por tener casa y que no les faltaba el alimento
diario, porque su hijo ya había conseguido trabajo, porque su yerno
había dejado de tomar alcohol, por su nieto que se había curado de
una enfermedad crónica… y así continuaba largamente su diálogo
personal e íntimo con Santa María.
Aquel amigo se conmovió
profundamente después de presenciar este hecho. Nos volvimos a ver,
a los pocos días, y sin más preámbulos me dijo:
“-¡No tienes idea del bien que me ha
hecho ir a la Villa de Guadalupe! El contemplar a la Virgen con su
semblante sereno, amable, lleno de paz, me llego muy hondo. Y luego,
la puntilla me la dio una indita que daba gracias y gracias, ¡y no
paraba!
“-Y yo pensé para mis adentros: Desde
luego soy un malagradecido. En los últimos años me he alejado de
Dios, todo el tiempo estoy quejándome de algo y resentido contra el
mundo entero. Sin embargo, ahora me doy cuenta que soy un
privilegiado de Dios: tengo una familia estupenda, recibí una
magnífica formación cristiana desde niño, he tenido la fortuna de
realizar estudios universitarios, de tener buenos trabajos, de vivir
con una posición económica desahogada, ¡y todavía me quejo!
"-En cambio, esa pobre indita, en su
indigencia, me dio una lección de cómo saber agradecer a Dios y a
Santa María tantos favores recibidos y también de cómo rezar con
una gran fe y confianza.
“-¿Quieres que te diga cómo terminé
después de ese inolvidable encuentro? Primero lloré durante un largo
rato como un niño, después le pedí perdón a Dios por mi necia
actitud y, al final, decidí a confesarme. Y otra cosa más, en
efecto, como me comentabas, mis dudas de fe desaparecieron y estoy
dispuesto a tomarme a Dios en serio, a llevar de nuevo una buena
vida cristiana, y todo esto, ¡gracias a la Virgen de Guadalupe y la
sencilla oración de esa indita!”.
También recordaba el caso de un
abogado que hace pocos días fue a la Villa acompañado de otro colega
suyo para rezar el Rosario y visitar a Nuestra Señora. No obstante
que era un miércoles –alrededor de las dos de la tarde- el Santuario
estaba abarrotado. Aquel licenciado traía un serio problema con un
asunto legal, bastante complicado y de difícil solución. Así que
mientras rezaba a la Virgen, decidió pedirle por ese asunto tan
enredado.
Terminaron de rezar las tres partes
del Rosario y, caminando, se dirigieron hacia donde estaba
estacionado su coche a varias manzanas de distancia de la Villa.
Mientras se disponían a subir al automóvil, sonó su celular. Era su
socio del despacho de abogados. Le comunicó la feliz noticia que se
había resuelto el problema legal por el que tanto había estado
pidiendo en el Santuario. Y le comentó a su amigo:
“-¡Esto es increíble! Me la pasé
pidiéndole a la Virgen de Guadalupe por la pronta solución de este
complicadísimo asunto legal y me acaba de decir mi socio que ya se
resolvió. ¡Más rápido no se podía haber resuelto! No tengo la menor
duda de que fue una clara intercesión de mi Madre, la Virgen”.
Hechos como éstos, ordinarios o
extraordinarios, los presenciamos a diario en la Villa de Guadalupe.
Son miles y miles de personas las que, año con año, se convierten y
tienen un retorno a la fe. La ayuda de Santa María es continua y
patente bajo su mirada maternal desde ese ayate de san Juan Diego.
Recordé también un suceso que podría
parecer insólito: no sólo desde el Norte, Centro y Sudamérica vienen
en peregrinación a visitar a la Morenita del Tepeyac, sino también
desde Australia, donde los católicos le tienen particular devoción.
Pero volviendo al relato inicial,
cuando mis dos amigos profesionistas y yo terminamos nuestra visita
para rezar ante la Guadalupana, al salir al atrio, también estaba
rezando el Rosario un numeroso grupo de fieles provenientes de
algunas parroquias de Ciudad Neza. Se preparaban para entrar al
Santuario, donde un sacerdote les celebraría la Santa Misa como
culmen de su peregrinación.
Observé que un joven alto y moreno,
que destacaba entre la multitud, no pudo contenerse y gritó:
-Allá viene entrando el Padre Toño,
¡vamos a echarle una porra de bienvenida!
Pasaron por mi mente tantas noticias
sensacionalistas contra la Iglesia, el Papa y los sacerdotes que han
difundido recientemente algunos medios de comunicación y pensé:
- ¿Por qué la Villa de Guadalupe está
habitualmente no sólo llena sino a rebosar de creyentes? ¿Por qué
los católicos, a pesar de los ataques mediáticos, tienen una fe tan
firme y sólida? Verdaderamente es un rico tesoro espiritual, de una
inmensa fe multisecular, el que tienen nuestro pueblo mexicano y
otras muchas naciones. Siempre que visitamos este Santuario vuelve a
fortalecerse nuestra identidad católica. En este mosaico de las más
diversas culturas, razas, condiciones sociales, lenguas y países se
cristaliza visiblemente un patrimonio invaluable; un admirable
legado y testimonio vivientes del amor profundo hacia la Virgen de
Guadalupe.

VIRGEN DE
GUADALUPE. CONSAGRACIÓN
¿CÓMO SUCEDIÓ LA
APARICIÓN DE LA VIRGEN DE GUADALUPE?
ALGUIEN QUIERE LO QUE TU TIENES, ALGUIEN TIENE LO QUE
TU QUIERES.
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