¿QUÉ ES LA
HOMEOPATÍA?
Las opiniones en torno a ella son
variadas, ya que tiene detractores que protestan contra sus
principios, pero por otro existen quienes defienden su eficacia y
carácter científico. Lo cierto es que la Homeopatía no pasa
desapercibida y sigue vigente a más de dos siglos de haberse creado.
Para disipar estas dudas,
saludymedicinas.com.mx tuvo la oportunidad de conversar con el Dr.
Rodolfo Luna Reséndiz, profesor de la Escuela Nacional de Medicina y
Homeopatía (ENMyH) del Instituto Politécnico Nacional (IPN), quien
explica en principio que esta disciplina tiene la virtud de ofrecer
al paciente “una alternativa médica para curarse de manera rápida,
suave y permanente, aunque esto depende de la enfermedad que tenga”.
De manera más extensa, el
especialista comenta que la Homeopatía es una Medicina
complementaria que fue desarrollada por el notable médico y
traductor alemán Samuel Hahnemann entre 1790 y 1843, sin dejar de
lado que la presencia de esta rama del conocimiento en territorio
mexicano data de 1856, cuando arribaron a nuestro país varios
médicos españoles que la difundieron con éxito.
“De manera más formal, el general
Porfirio Díaz decretó la fundación del Hospital Nacional Homeopático
en 1895, gracias a lo cual se oficializó la enseñanza de esta
ciencia, pues además de brindar atención al público, el inmueble
alojaba a la ENMyH. Este se encuentra en remodelación y se localiza
en la esquina de Chimalpopoca y 5 de Febrero, muy cerca del Centro
Histórico de la Ciudad de México”, describe Luna Reséndiz.
La ENMyH ha sufrido todo tipo de
vaivenes, ya que por un tiempo estuvo a cargo de las secretarías de
Educación Pública y de Gobernación, así como de la Facultad de
Medicina de la Universidad Nacional (UNAM). “A partir de 1936 ha
formado parte del IPN como escuela fundadora, y en todo este tiempo
han egresado aproximadamente 4 mil médicos homeópatas”.
Finalmente, explica que la historia
de esta ciencia en México se encuentra muy relaciona con la ENMyH
porque, “de las escuelas de Medicina del país, es la única que
ofrece, dentro de la formación de un médico, la enseñanza de
terapias complementarias y alternativas, en concreto, Homeopatía y
acupuntura”.
Cualidades
Una de las dudas más frecuentes
radica en saber qué hace distinta a dicha disciplina con respecto a
los procedimientos convencionales, y a ello responde el
especialista: “En la Medicina común o alópata se emplean grandes
cantidades de fármacos, mientras que en la Homeopatía se recurre a
proporciones mucho menores. Esto obedece a una lógica particular y
que podemos resumir en una idea: aquella sustancia que causa un
síntoma cuando se toma en grandes dosis, lo puede curar si se
administra en pequeñas dosis”.
Tal es el “principio de semejanza” o
“ley del semejante” que permitió a Samuel Hahnemann fundamentar sus
afirmaciones y que dio continuidad a la idea que postuló el médico
griego Hipocrates, quien vivió en el siglo IV antes de nuestra era,
cuando afirmó que “lo semejante cura lo semejante” (similia
similibus curentur).
El Dr. Rodolfo Luna aclara:
“Supongamos que tenemos una sustancia que cuando la toma una persona
sana en dosis altas le ocasiona determinado problema, por ejemplo,
inflamación en el estómago o gastritis. Si ese mismo compuesto lo
tratamos de una manera homeopática, es decir, lo diluimos en
pequeñas dosis, lo podemos administrar a alguien con gastritis y
mejorará”.
Los medicamentos homeopáticos tienen
distintas formas farmacéuticas, como glóbulos, comprimidos, pomadas,
soluciones (orales, oftálmicas, nasales) y supositorios, entre
otras, en tanto que las sustancias a las que recurre han sido
utilizadas desde épocas antiguas y provienen de plantas, animales y
minerales. De ahí que también se diga que esta disciplina utiliza
substancias de la Medicina tradicional.
“El secreto está en la manera en que
se preparan los medicamentos —describe—, y esto se hace, de acuerdo
a los lineamientos que establece la Farmacopea Homeopática de los
Estados Unidos Mexicanos, que los medicamentos adquieran un estado
especial que les permite modular u organizar la capacidad del
organismo para hacer frente a una enfermedad. Esto nos lleva a
aclarar que un medicamento homeopático no es un antibiótico, es
decir, no es capaz de matar microorganismos, pero sí regula al
sistema inmunológico (que nos protege de enfermedades) y a la
respuesta endocrina (de glándulas y producción de hormonas) para que
la reacción del organismo sea más efectiva en la eliminación de
determinados gérmenes.”
Ante la pregunta de cómo es posible
que se desencadene esta reacción al interior del cuerpo humano, el
galeno responde con franqueza y sentido del humor: “Aún no sabemos
cómo funciona exactamente un medicamento homeopático, aunque estamos
trabajando en ello. Y en cuanto lo descubra, reclamaré al menos el
Premio Nacional de Ciencias”.
¿Buena para todo?
Luna Reséndiz asegura que todos los
padecimientos pueden ser tratados con medicamentos homeopáticos,
aunque aclara que esto no significa que esta disciplina sustituya
otras terapias ni que en todos los casos logre la erradicación
definitiva del padecimiento.
Por ello, explica que se debe saber
que “hay dos tipos de enfermedades, las autolimitantes, que se curan
por completo, como un resfriado, y las crónico-degenerativas, que
son con las que el paciente debe convivir por siempre, como presión
arterial elevada; en estas sólo podemos frenar su avance y mejorar
las condiciones del paciente”.
Precisa: “Si tenemos a una persona de
la tercera edad con gripe, que tiene defensas bajas, está desnutrida
y deprimida, la Homeopatía va a darle buenos resultados y le ayudará
a suprimir la enfermedad. En cambio, no podemos quitar la diabetes
(alta concentración de azúcar en sangre por incapacidad del
organismo para asimilarla) con ningún tipo de medicina, pues el
único método real consistiría en restablecer las células del
páncreas que se han atrofiado, lo cual es imposible hasta la fecha.
Lo único que está a nuestro alcance es lograr que el paciente que
necesita medicamentos e insulina requiera dosis menores y que las
complicaciones no se presenten tan rápido”.
Lo anterior no es una obviedad, sino
una aclaración necesaria para desmentir los anuncios de supuestos
homeópatas que afirman tener el remedio para cualquier enfermedad.
“Aquél que diga que puede aliviar todo, es absolutamente capaz de
curar nada. Quien afirme que es posible erradicar la diabetes en
tres meses o eliminar el cáncer regado por todo el cuerpo con una
fórmula mágica, miente. No hay medicamentos mágicos, pero los
charlatanes aprovechan la desesperación de quienes tienen estas
enfermedades y aceptan cualquier con tal de mejorar”.
Así, el médico explica que la
Homeopatía puede dar excelentes resultados en toda enfermedad y en
las de tipo autoinmune (causadas cuando el sistema de defensas ataca
a los tejidos del propio organismo), como asma (obstrucción
respiratoria que genera sensación de ahogo y ataques de tos),
rinitis alérgica (irritación nasal que se produce al contacto con
humo, polvo o pelo de animales) o artritis reumatoide (origina
dolor, rigidez, hinchazón y pérdida de función articular).
Asimismo, indica que pacientes con
cáncer, sida o diabetes que siguen su tratamiento alópata pueden
tomar paralelamente medicamentos homeopáticos para que su respuesta
a la terapia sea mucho mejor, más no para abandonarla.
Como puede observarse, el abordaje de
una enfermedad es complejo y, precisamente, ésta es la causa por la
que un especialista en este método alternativo de curación debe
contar primero con una formación integral en medicina, a fin de que
pueda determinar cuál es mejor tratamiento a seguir o, en otras
palabras, si éste debe realizarse con base en medicina homeopática,
alopática o combinando ambas.
Sí hay riesgos
El hecho de que los principios
activos empleados en Homeopatía sean de origen natural ha creado en
mucha gente la idea de que estos medicamentos son inofensivos; sin
embargo, el Dr. Luna explica: “Sabemos que estas sustancias generan
una reacción en el organismo, y por tanto es de suponer que también
sean capaces de causar daño. Es evidente que dosis muy altas pueden
generar una intoxicación, cuyos efectos se aunarán a los de la
enfermedad”, haciendo más complicado el tratamiento.
El origen de esta manera de pensar
podría radicar en la noción equivocada de que la naturaleza es
nuestra protectora, cuando la verdad es que ésta, asegura el
facultativo, actúa por su cuenta y es imparcial. “Esto lo pudimos
comprobar con el tsunami que ocurrió en Asia o cuando se presenta
una epidemia: simplemente son hechos que suceden y a los que no les
importa si quienes fallecen son niños o adultos, buenos o malos”.
A este problema de percepción se debe
añadir otro riesgo: la omisión. “Un medicamento homeopático puede
impulsar al paciente a dejar de hacer cosas que convengan a su
salud. Por ejemplo, conocí el caso de una persona con insuficiencia
renal (disminución en la capacidad de los riñones para filtrar
sangre) que tenía la posibilidad de recibir un órgano para
trasplante de su hermano, pero un supuesto homeópata lo convenció de
que no se sometiera a la operación, pues le aseguró que era capaz de
curarlo. Después de dos años, el enfermo notó que no tenía
resultados positivos, y cuando regresó para que se le practicara la
cirugía, los estudios mostraron que el deterioro en su organismo era
tal que la intervención ya no era viable. Así, hubo un momento en
que tuvo la oportunidad de aliviarse, pero tomó la decisión
equivocada”.
Otra dificultad que enfrenta esta
Medicina en México es la baja cantidad de especialistas con que
cuenta. Comenta Luna Reséndiz que “a principios de este siglo
hicimos una encuesta nacional que nos reveló datos interesantes; por
ejemplo, encontramos que nuestra disciplina es conocida sobre todo
en las grandes ciudades y que aproximadamente 25% de la gente sabe
qué es la Homeopatía, pero también descubrimos que cerca del 10% de
la población se ha sometido a tratamientos de este tipo. 10 millones
de personas son demasiado si consideramos que la ENMyH sólo ha
formado a 4 mil médicos, y esto significa que muchas personas son
atendidas por egresados de escuelitas en las que no hay una
preparación médica seria”.
Por ello, al interrogarle sobre cómo
puede saber un paciente si está en buenas manos, responde que al ver
el título que acredita al especialista como egresado de la Escuela
Nacional de Medicina y Homeopatía del IPN, sea de licenciatura o
postgrado, o bien, de la Escuela Libre de Homeopatía de México,
institución cuya preparación es de calidad.
A pesar de estas vicisitudes, el Dr.
Rodolfo Luna Reséndiz concluye que los beneficios que ofrece la
terapia homeopática formal son palpables y que incluso brinda una
alternativa muy llamativa para su uso en grandes áreas de la
población. “Me parece que puede tener un alcance muy amplio en los
sistemas de salud pública, y sin duda incrementaría la calidad de la
atención médica, siempre que su ejecución corriera a cargo de
personas capacitadas y con adecuada formación médica”.
ALGUIEN QUIERE LO QUE TU TIENES, ALGUIEN TIENE LO QUE
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