Los padres deben pasar de la ilusión
y la alegría de tener un nuevo niño a la dolorosa situación de
tener que confrontar esta terrible noticia. Cuando la muerte del
feto se produce después de 20 semanas, se dice que se trata de
un óbito fetal, esta situación ocurre en aproximadamente uno de
cada 200 embarazos.En la
mayoría de las ocasiones, la pérdida es inesperada puesto que
hasta la mitad de los óbitos ocurren en embarazos cuyo curso
había sido completamente normal. El 14 por ciento de las muertes
fetales ocurren durante el parto mientras que el 86 por ciento
tiene lugar antes del mismo. Es importante que la madre esté
atenta a cualquier cambio en la frecuencia de los movimientos
del bebé y acudir con su médico si el bebé repentinamente deja
de moverse y dar pataditas.
¿Cómo se diagnostica la
muerte del bebé?
Se puede confirmar mediante un
examen con ultrasonido al no detectar latido del corazón. Este
estudio también puede aprovecharse para volver a estudiar a la
placenta y a los órganos y estructuras del bebé para determinar
alguna posible causa de la pérdida.
¿Qué tratamiento recibe
la mujer embarazada?
Aunque lo ideal es proceder de
inmediato a inducir el parto, la pareja puede tomarse su tiempo
y decidir cuándo desean dar a luz al feto muerto. En la mayoría
de los casos, el parto comienza naturalmente antes de
transcurridas dos semanas desde el fallecimiento del feto, y la
pareja puede decidir si espera a que el parto comience en forma
natural, si en el periodo de dos semanas no hay trabajo de parto
espontáneo se recomienda hacer la inducción. Otras parejas
preferirán que se induzca el parto de inmediato, lo cual se
puede realizar con los mismos medicamentos que se utilizan para
inducir las contracciones en condiciones normales. Idealmente se
debiera evitar una intervención cesárea.
¿Cuáles son las causas de
los nacimientos sin vida?
Entre las causas más conocidas de
los nacimientos sin vida se incluyen:
- Problemas de
placenta. La placenta es un
órgano vital para mantener la salud del bebé. El
desprendimiento de la placenta, un trastorno por el que la
placenta se separa del útero, desde parcialmente hasta en
forma casi total, ocurre con mayor frecuencia alrededor de
la semana 35 del embarazo. Este trastorno provoca sangrados
considerables que impide que el feto reciba la cantidad
adecuada de oxígeno y le puede llegar a causar la muerte. El
ultrasonido puede diagnosticar el desprendimiento de la
placenta, si se detecta tempranamente se debe realizar una
cesárea urgente lo que puede salvar la vida del bebé. Las
mujeres que fuman o utilizan cocaína tienen más de riesgo de
desprendimiento. Las mujeres que desarrollan preeclampsia,
un tipo de alta presión arterial derivado del embarazo
también corren más riesgo. El envejecimiento grave de la
placenta, la formación de coágulos placentarios son otros
problemas que impiden que el feto reciba suficiente oxígeno
y nutrientes también contribuyen a la muerte del feto.
- Defectos de
nacimiento. Entre el 5 y el
10 por ciento de los bebés nacidos sin vida tienen anomalías
relacionadas con sus cromosomas, que son las estructuras que
contienen el material genético que determina nuestras
características físicas. Sobretodo en pérdidas antes de la
semana 20 son particularmente frecuentes las anormalidades
de los cromosomas, aunque pueden provocar la muerte del feto
en cualquier momento del embarazo. Las malformaciones
múltiples en los bebés pueden tener otras causas y siempre
será importante consultar a un especialista en genética
casos de bebés que fallecen en estas circunstancias.
- Retraso en el
crecimiento. Los fetos que no
crecen de acuerdo a lo esperado por la edad del embarazo
tienen un riesgo mayor de morir de asfixia (falta de
oxígeno), tanto antes de nacer como durante su nacimiento, o
por causas desconocidas. El ultrasonido durante el embarazo
se puede comprobar que el feto está creciendo de manera
demasiado lenta, permitiendo así saber que es recomendable
monitorear el embarazo cuidadosamente y darle un tratamiento
oportuno.
- Infecciones.
Las infecciones bacterianas que afectan al feto o a la
placenta son una causa importante de las muertes fetales que
ocurren entre las semanas 24 y 27 de gestación. A veces la
mujer embarazada puede tener una infección que puede pasar
inadvertida hasta que ha provocado serias complicaciones,
tales como la muerte del feto o su nacimiento en forma
prematura (antes de terminar la semana 37 del embarazo).
Después del parto, es posible demostrar si la muerte del
feto fue provocada por una infección bacteriana mediante la
realización de pruebas especiales a la placenta.
Si bien la asfixia durante el
parto provoca algunos nacimientos sin vida, no es una de sus
causas más comunes. Entre otras causas poco frecuentes de
nacimientos sin vida se cuentan los accidentes con el cordón
umbilical, la diabetes y la alta presión sanguínea de la madre y
el embarazo prolongado (un embarazo que dura más de 42 semanas).
Es por eso que después del parto
de un óbito, se debe a examinar cuidadosamente el feto y la
placenta para determinar la causa de muerte. Amenudo se
recomienda practicar una autopsia, aunque aun después de la
realización de muchas pruebas y análisis, en más de un tercio de
los casos no es posible conocer la razón de la muerte del bebé.
Para los padres es muy importante
comprender que causó este desenlace y les puede ayudar a la
pareja a superar su devastadora situación. Cuando se llega a
conocer la causa de un nacimiento sin vida, los médicos pueden
ofrecer mejores consejos a la pareja acerca del riesgo de que
ocurra otro evento similar en un futuro embarazo y cuales serían
las estrategias para prevenirlo.
En la mayoría de las parejas,
este riesgo será bajo. Por ejemplo, no es probable que una
anomalía cromosómica o un accidente de cordón umbilical se
repita en otro embarazo. Sin embargo, si la muerte del feto se
debió a una enfermedad crónica de la madre (tal como el lupus
eritematoso sistémico o la elevada presión sanguínea) o a un
trastorno genético, quizás la pareja deba enfrentarse a un
riesgo mayor de que la muerte del feto se repita en otro
embarazo. En tales casos, es aconsejable que la pareja acuda a
los servicios de consejería de un especialista en genética
¿Se puede prevenir la
muerte del feto?
Evidentemente una vigilancia
adecuada de un embarazo disminuye la probabilidad de un evento
adverso de esta naturaleza. La consulta con el especialista en
obstetricia permite detectar enfermedades en la madre como la
diabetes y la alta presión sanguínea maternal, que pueden
incrementar el riesgo de muerte del feto.
Es necesario realizar un
seguimiento cuidadoso de las mujeres con embarazos de alto
riesgo durante el final del embarazo. A menudo es posible
determinar si el feto tiene algún problema monitoreando los
latidos del corazón del bebé. De este modo es posible comenzar
un tratamiento, que a veces puede incluir un parto prematuro,
que puede salvar la vida del bebé. En la actualidad, el riesgo
de que las mujeres diabéticas y con presión sanguínea elevada
den a luz un bebé sin vida no es elevado cuando se someten a un
seguimiento regular de su embarazo.
Ninguna mujer debe fumar, beber
alcohol o utilizar drogas ilícitas, todo lo cual puede
incrementar el riesgo del nacimiento sin vida del bebé y de
otras complicaciones del embarazo.
En caso de sangrado vaginal, la
mujer debe informar a su médico inmediatamente. El sangrado
vaginal durante la segunda mitad del embarazo puede ser una
señal de desprendimiento de la placenta.
Todas las embarazadas deben
contar las pataditas de su bebé a partir aproximadamente de la
semana 26 del embarazo. Si el bebé da menos de 10 pataditas por
día o si la madre siente que se mueve menos que lo habitual, es
probable que su doctor recomiende la realización de pruebas para
comprobar el bienestar del feto (como el monitoreo de los
latidos del corazón del bebé o una prueba de ultrasonido). Si
las pruebas demuestran que el feto tiene algún problema, a
menudo es posible tomar medidas para prevenir su fallecimiento.
Todos estos cuidados y
recomendaciones se deben realizar en todos los embarazos pero
con mayor razón cuando ya ha existido un evento previo de esta
naturaleza.
¿Cómo se maneja
emocionalmente la pérdida?
El tiempo es un factor importante
para que una pareja se recupere de la pérdida de su bebé. Es
normal pasar por una etapa de duelo que el tiempo y la
comprensión y solidaridad de familiares y amigos les ayudará a
resolver. A medida que van superando la pérdida, pueden
experimentar muchas emociones como atontamiento y negación,
dolor profundo, enojo y depresión. Una mujer y su pareja pueden
tener sentimientos diferentes y esto a veces crea tensión entre
ellos cuando más se necesitan. Puede resultar útil solicitar al
médico que lo refiera a un especialista que tenga experiencia en
la asistencia a parejas que han perdido bebés.
Clínica de Atención Integral
Izcal Calli, A. C.
Prevención y Atención Psico-Emocional a Mujeres con Pérdidas
Perinatales e Infantiles
Pitágoras No. 567
Col. Narvarte
Area Metropolitana de la Ciudad de México
Teléfono5523-7444