Tras la histórica jornada del
domingo, cuando los propios mineros sorprendieron al enviar
pruebas de vida adjuntas en una sonda que llegó al fondo del
yacimiento, autoridades definían el plan para sacarlos con vida
mientras era reforzado el pozo que sirve como especie de cordón
umbilical con los hombres.
"Se está terminando el encamisamiento del pozo, eso va a
permitir (...) retomar el contacto con ellos", dijo el ministro
de Minería chileno, Laurence Golborne.
"Vamos a iniciar el envío de
estas palomas mecanizadas (tubos de plástico) que van a llevar
primero agua con glucosa y una serie de otros elementos que van
a permitir mantenerlos con vida", agregó.
El trabajo de perforación que
realizan otras tres máquinas de sondaje permitiría establecer un
canal de comunicación, otro de ventilación y uno de alimentos.
Una cámara de video que bajó el
domingo a casi 700 metros de profundidad comprobó que los
trabajadores estaban con el torso desnudo, con casco y muy
alegres, con una visible buena condición de salud, pese a que
permanecieron incomunicados durante 17 días tras el derrumbe en
la zona media de la mina.
Según especialistas, los mineros
atrapados habrían perdido entre unos 5 a 7 kilos, pero no
estarían deshidratados ya que contarían con agua proveniente de
las mismas perforaciones que hacen las máquinas de sondaje.
Los trabajadores atrapados
pertenecen a la pequeña mina de cobre y oro
San José, ubicada en
pleno desierto de Atacama
y a unos 800 kilómetros al norte de la capital chilena.
Chile es el mayor
productor de cobre del mundo y aunque este accidente ocurrió en
una pequeña mina, ya se instaló el debate sobre la seguridad de
las faenas mineras y de otras ramas productivas, en un país que
espera crecer a una tasa de 6 por ciento en promedio en los
próximos cuatro años.
Rescatar tomaría de tres
a cuatro meses
Sobre los plazos para las labores
de rescate, el jefe a cargo de los sondajes dijo que el margen
es amplio y que sólo podría haber novedades hacia octubre o
noviembre.
"Tenemos que hacer ya el diseño
de ingeniería propiamente tal. La primera estimación que
tenemos, estamos entre tres y cuatro meses", dijo André
Sougarret, gerente de la mina El Teniente de Codelco y jefe de
los sondajes de rescate.
"Lo que tenemos que hacer es
definir el punto. Primero hacer una buena topografía. Definir el
punto de ataque. Se hace una perforación que es el doble de la
perforación que hicimos actualmente", agregó.
Posteriormente, se realizará otra
perforación de unos 66 centímetros de diámetro, que sería el
ducto por donde saldrían los mineros a través de un canastillo
especial.
Para desarrollar este pozo, una
máquina perforadora especializada de la división minera Andina
de Codelco inició el lunes su traslado a la mina San José.
Golborne dijo que el Gobierno
está planificando formas para reorganizar la espera de los
familiares en los próximos meses, para que les permitan volver a
sus hogares sin perder el contacto con los mineros atrapados
bajo tierra.
"Obviamente, van a querer estar
cerca de sus seres queridos pero como es un lapso bastante
grande (de espera) ojalá puedan ir retomando su vida", apuntó
Golborne.
Desahogo total
Las pruebas de vida que
entregaron los mineros una vez que la sonda se acercó el domingo
al refugio desató el júbilo de sus familiares, las máximas
autoridades y de miles de personas que celebraron la noche del
domingo en distintas ciudades del país de unos 16 millones de
habitantes.
"Estábamos adormecidos y esto fue
un despertar, un despertar maravilloso. Una explosión de
alegría", dijo Alonso Contreras, de 43 años, quien tiene a su
primo y un amigo atrapados en la mina.
Hasta el mismo presidente
chileno, Sebastián Piñera,
un hombre de centroderecha, celebró el hallazgo con los
familiares de los mineros.
"¡Viva Chile, mierda!", dijo un
emocionado Piñera tras ser el encargado de confirmar a los
medios locales que los mineros se encuentran en buenas
condiciones y mientras mostraba una nota escrita con tinta roja
que decía "Estamos bien en el refugio los 33".
Un verdadero campamento, llamado
Esperanza, se constituyó
tras el accidente en las afueras de la malograda mina San José
y, luego de varias jornadas de contención, la noche del domingo
explotó en una maratónica fiesta.
"La espera es muy diferente
ahora. Es una espera sin angustia. Esto no se acaba, pero
estamos más esperanzados que el final se viene", dijo Elías
Barrios, de 57 años, un trabajador agrícola que tiene a su
hermano atrapado en la mina.