Un buen té de manzanilla para los
problemas digestivos, o que mejor de un té de limón para
prevenir o curar el resfriado. Ya no hablemos de la ancestral
Gobernadora, planta con más de 600 sustancias antibióticas y que
es ampliamente reconocida.
El uso y recomendación de la medicina herbolaria es una
alternativa a la llamada “medicina sintética”, una práctica “que
no se ha ido” y que no distingue “de las poblaciones rurales o
urbanas”, señala el biólogo Mauricio González Ferrara.
Investigador y con cuatro
publicaciones sobre plantas medicinales en el norte de México,
Gonzáles Ferrara impartirá el curso taller Hierbas Medicinales,
Nuestras Eternas Aliadas, que se ofrecerá del1 de julio al 19 de
agosto en el Museo del Noreste (Mune).
Aunque existen adelantos
significativos en la medicina, el uso de la herbolaria en
diversos sectores de la sociedad es una realidad.
“La misma ciencia hace un regreso
a las plantas medicinales, pues hay una parte importante del
grupo de médicos a nivel internacional que buscan medicinas
menos agresivas”, expresó el autor de
Plantas medicinales del noreste
de México.
Sobrepasando el
“oscurantismo”
El conocimiento popular sobre las
propiedades curativas de las plantas en Nuevo León no escapó de
las descalificaciones y descrédito. Esta etapa, a la cual el
biólogo Mauricio González Ferrara llama de “oscurantismo en la
herbolaria”, se dio en la ciudad con mayor auge entre la década
de los treinta y cuarenta del siglo pasado, cuando el Niño
Fidencio en Espinazo.
En aquellos años, médicos e
instituciones de salud desacreditaban todo lo que se relacionara
con remedios naturistas o medicina herbolaria. “En muchas
familias se dejó de utilizar los remedios caseros para problemas
sencillos”, expresa el investigador.
Afortunadamente, esa etapa no
duró “ni los 70 años” por lo que no alcanzó a mermar de una
manera generalizada en el conocimiento popular.
“Aunque la zona rural nunca dejó
de usar plantas medicinales pero déjame decirte que en la zona
urbana tampoco se dejaron de usar. Pese al desarrollo de la
medicina sintética, la herbolaria no ha dejado de utilizarse,
sean países en desarrollo o de primer mundo”, expuso.
Más de 500 especies
José Eleuterio González,
Gonzalitos, ya era un estudioso de la herbolaria del noreste, al
grado que sus clases “eran, literalmente, de herbolaria”,
explicó González Ferrara.
Aunque nuestro ecosistema no es
tan vasto como pudiera serlo el del centro o sur de México, en
el estado hay “entre 500 o 600 plantas con sustancias
medicinales”, las cuales se están siendo estudiadas por
especialistas del IMSS.
Plantas como el Chaparro amargo,
el Cenizo o la Gobernadora son sólo algunos ejemplos de las
bondades que ofrece un ecosistema desértico como el de nosotros
para el cuidado de enfermedades como la tuberculosis, como es el
caso del Cenizo.
El curso contempla el repaso de
la tradición en el uso de plantas medicinales desde las culturas
prehispánicas hasta llegar a la enseñanza y defensa de la
herbolaria por el ilustre Gonzalitos.
Además se realizará el taller “A
la hora del té”, en donde los interesados podrán conocer las
propiedades que otorgan diversas infusiones que son utilizadas
en la medicina popular del noreste con mayor frecuencia.
“Hay que rescatar la cultura del
té pues tanto en Nuevo León como en todo México se tomaba el té,
era una tradición social… eran bebidas bajas en calorías que nos
protegían contra el estrés”, detalló el biólogo.
La tradición del té, a decir del
especialista, se ha ido perdiendo, ocasionando menos relación
social entre vecinos, e incluso su desaparición ha dado paso al
consumo de los nocivos refrescos.
Para mayores informes sobre el
curso comunicarse al teléfono 2033-9898 o ingresar a la página
www.3museos.com.
Las tradicionales
de NL
En el estado hay entre 500 y 600
plantas con sustancias medicinales. Una de ellas es la popular
Gobernadora, utilizada como infusión en casos de cálculos
renales, hemorroides y reumatismo.
Otra de las plantas más comunes
en Nuevo León es el Chaparro amargoso, empleado tradicionalmente
como antiparasitario, y contra la fiebre y la diarrea. Se
prepara mayormente en tintura.
El Cenizo, común en el norte del
país, se utiliza como laxante y regulador de las funciones
intestinales. También se le han encontrado propiedades curativas
de la tuberculosis.