DISPUTA DE
CÁRTELES TRAS MUERTE DE NACHO CORONEL
La muerte del capo mexicano
Ignacio Coronel Villarreal desatará en Jalisco una
ola de violencia que sumará a esta entidad -hasta ahora en
relativa calma-, a los estados con mayores índices delincuenciales
en México, indica basado en sus investigaciones, Eduardo Guerrero
Gutiérrez, experto en temas de seguridad y doctor en Ciencias
Políticas por la Universidad de Chicago.
"Ojalá que el gobierno mexicano haya
calculado este riesgo, por que después de la muerte o aprehensión de
un capo invariablemente viene una
ola de violencia, a veces breve, pero otras veces tiene un
efecto multiplicador", dijo en entrevista con
CNNMéxico.
Esta versión coincide con lo dicho el
jueves pasado a CNNMéxico por el
secretario General de gobierno de Jalisco, Fernando Guzmán,
quien comentó que el estado se prepara ante una eventual ola de
violencia, provocada por la muerte de
Nacho Coronel.
El capo mexicano murió el jueves
pasado en el occidental estado de Jalisco, durante un operativo en
el que el Ejército pretendía capturarlo.
El
trasiego de drogas en Guadalajara, controlado
principalmente por Nacho
Coronel, será disputado ahora por su principal enemigo en la plaza,
Los
Zetas, grupo armado conformado en su mayoría por ex
militares de élite, concluye el investigador.
"La capacidad de Coronel era tal, que
mantuvo fuera de Guadalajara a Los
Zetas y cuando un cártel detecta que su cártel adversario está
debilitado, en ese momento lanza una ofensiva a ver si puede
desplazarlo o al menos expandirse territorialmente, que es lo que
podría pasar ahora", indica quien también fuera asesor de la
Oficina de la Presidencia
y del Centro de Investigaciones y Seguridad Nacional (Cisen).
"Debemos ser muy cautelosos, cuando
agarremos a un capo tener un trabajo previo de inteligencia y
calcular bien los efectos que va a tener esa detención, de otro
modo, vas a desatar varios efectos indeseables", insistió.
En un reciente artículo denominado
'Los hoyos negros de la estrategia contra el narco', Guerrero
Gutiérrez dibuja la presencia de
cárteles en los estados.
Con base en este mapa, Jalisco es
ocupado en su mayoría por el cártel de Sinaloa, que comanda Joaquín
Guzmán Loera,
El Chapo,
y al que pertenecía Coronel. Una franja menor es controlada por
Los Zetas y otros cárteles.
"Los
Zetas son especialmente peligrosos, es el cártel más
empresarial, más agresivo, el más elusivo al gobierno, opera con
células pequeñas y se desplaza muy rápidamente por el territorio
nacional", precisa.
En cambio describe al
cártel de Sinaloa como un
grupo mucho más tradicional, cohesionado por el parentesco de sus
líderes, con capacidades operativas limitadas y menos elusivo y
agresivo al gobierno.
"Un análisis detallado de los datos
de ejecuciones frente a
las detenciones y los decomisos
revela patrones como que su impacto en la violencia se extiende
hasta varios meses después de que se llevan a cabo", cita en su más
reciente artículo el también investigador del Colegio de México (Colmex).
Las estadísticas recabadas por el
investigador entres los años 2007 y 2009, indican que las
organizaciones más afectadas por las detenciones de nivel cupular
son: en primer lugar el cártel del
Golfo con 38 aprehendidos;
Los Zetas con 29; el de Sinaloa con 23;
La Familia Michoacana y el
cártel de Juárez con 13
cada uno; Beltrán Leyva,
10 y el cártel de Tijuana
en último lugar, con cuatro.
Los ataques a la estructura de
Nacho Coronel
Previo al asesinato del capo maxicano
Ignacio Coronel Villarreal, la
Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) asestó del 2006
a la fecha al menos tres golpes, que ellos mismos calificaron como
importantes para la desarticulación de las células del cártel de
Sinaloa.
En diciembre de 2006 y con apenas
tres días de diferencia, elementos de la Sedena detuvieron en
Guadalajara a Jesús Raúl Beltrán
Uriarte -calificado por esta dependencia como el principal
lugarteniente de Nacho Coronel-,
a su hermano Miguel Ángel Beltrán
Uriarte y a Ernesto Avilés
Espinoza, abogado defensor de Héctor Luis Palma Salazar, el
Güero Palma.
Raúl Beltrán era el encargado del
trasiego de droga vía aérea
y marítima en Centro y Sudamérica, teniendo como área de influencia
los estados de Colima, Jalisco y Sinaloa, según la Sedena.
"La aprehensión de este
narcotraficante y parte de los miembros de su célula delictiva
representa la fractura en la cúpula de la organización de
Nacho Coronel, afectando además
de forma significativa, la estructura financiera del cártel de
Sinaloa, liderado por Joaquín
Guzmán Loera", indica en un comunicado.
Su hermano Miguel Ángel Beltrán fue
detenido junto a Ernesto Avilés Espinoza, abogado defensor del
recluso Héctor Luis Palma Salazar.
Miguel Ángel coordinaba la compra de
droga en Panamá, Colombia y Perú, misma que era introducida a
Estados Unidos vía México, y era el encargado del establecimiento de
laboratorios clandestinos para el procesamiento de
drogas sinténticas en
Guadalajara y Culiacán, cita un comunicado del Ejército.
Oscar Orlando Nava Valencia,
conocido como El Lobo, líder de
la organización delictiva del
cártel de Los Valencia y uno de los más cercanos
colaboradores de Coronel, según la Sedena, fue detenido el 28 de
octubre del año pasado en la capital tapatía.
La muerte de
Nacho Coronel el pasado jueves
en Guadalajara -capital del occidental estado de Jalisco-, alcanzó
una parte del cerebro del cártel de Sinaloa.
El capo nacido en Durango era
considerado por las autoridades mexicanas, uno de los tres líderes
del cártel que comanda el
Chapo Guzmán.
Un día después, murió a manos de
elementos del Ejército en esta misma ciudad
Mario Carrasco Coronel,
conocido como
El Gallo, sobrino del extinto capo y "quien de acuerdo
al lugar que ocupaba en la estructura de la organización delictiva,
era uno de los principales sucesores de
Nacho Coronel",
indica en un comunicado la Sedena.

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