Manejo de la leche materna
- Usar recipientes estériles o
bien lavados (agua caliente y jabón) bien enjuagados y
hervidos para almacenar la leche.
- Cuando los saques del
refrigerador para transportarla, procura mantenerla fría el
máximo tiempo posible.
- Usa la leche fresca (no
congelada) siempre que sea posible.
- Guardar la leche materna en
pequeñas cantidades (50 - 100 cc) para poder descongelar
solo la que el bebé vaya a tomar inmediatamente.
- Toda la leche debe ser
fechada antes de ser almacenada
- Descongela siempre la leche
más antigua.
- Una vez descongelada la
leche, agítala bien para que se vuelvan a incorporar las
grasas y el suero de la leche. La que sobre de la toma NO se
debe guardar para usarse posteriormente.
Para calentar la leche.
Coloca en agua caliente (no
hirviendo) el recipiente que contiene la leche, retíralo una
vez que ésta se encuentra tibia.
Si es leche congelada, lo más
práctico es pasarla la noche anterior del compartimento del
congelador al refrigerador
- La leche materna que te
extraigas puede ser almacenada por diferentes periodos de
acuerdo al lugar donde se guarde:
Temp. ambiente
(19-22 C ): 10 horas
Temp. ambiente (25 C): 4-6 horas
Refrigerada (0- 4 C): 8 días
Congelador dentro del refrigerador: 15 días
Congelador con puerta independiente: 3-4 meses
¡OJO! No uses el
microondas para descongelar ni calentar la leche almacenada, ya
que genera puntos de calor que sobre calientan la leche, lo
que puede provocar que lastimen la boca del bebé o bien hagan
que valiosos componentes de la leche como los anticuerpos puedan
ser destruidos si se sobrecalienta. Debido a esto, tampoco es
conveniente descongelar la leche en baño María ni mucho menos
calentar la leche a fuego directo.
¿Cuál es el
recipiente más adecuado para guardar la leche materna?
Siempre se ha considerado que los mejores son los envases de
vidrio, aunque pueden emplearse las bolsas especiales o los
recipientes de plástico duro, que son los que mejor aceptarán en
las guarderías porque no se rompen si se caen. En cualquier
caso, deben tener un tapón u otro sistema que permita cerrarlos
herméticamente.
Si se utilizan bolsas especiales, es preferible usar dos al
mismo tiempo (una dentro de otra) para evitar fugas.
No deben emplearse envases de colores, ya que en algún caso el
tinte puede pasar a la leche.
¿Qué cantidad de leche debe contener cada frasco?
La idea es calcular la hora en que la madre saldrá de casa y la
hora en que volverá para así poder hacer un estimar que el bebé
hará aproximadamente una toma por cada 2,5 – 3 horas que su
madre esté ausente. La experiencia nos dice que si una madre se
incorpora al trabajo al finalizar el permiso maternal, su hijo
de casi 4 meses probablemente tomará
150 cc por toma.
Así pues habrá que calcular tener
unas reservas iniciales de 150 cc de leche extraída por cada 3
horas de ausencia, almacenadas en pequeñas cantidades. Cuando
llegue el momento de darle la leche se calienta el primer
botecito y si se lo toma se calienta otro más y así
sucesivamente, hasta que el bebé diga basta. El proceso se
repite en cada toma.
Pronto sabremos qué cantidad de
leche extraída le apetece a nuestro bebé y ya podremos ajustar
mejor la cantidad de leche que debemos dejar almacenada Es
importante aclarar que, aunque algunos tomen más, la mayoría
rara vez quiere más de 100 cc al principio y, a veces, todavía
menos.
Consumo promedio por edad
¿Qué frasco debo
utilizar primero?
Antes de meterlos en el refrigerador, pon siempre etiquetas a
los recipientes con la fecha en la que se extrajo la leche.
Utiliza primero los de fecha más antigua (los que llevan más
tiempo en el frigorífico). Si se llevan los frascos a la
guardería, también debes incluir en la etiqueta el nombre del
bebé.
Si el bebé no toma toda la leche que se le ha ofrecido, tienes 1
ó 2 horas de plazo para volver a dársela. Si pasara más tiempo,
debes desecharla.
¿Cómo se transporta?
Tanto si procede del refrigerador como del congelador, lo mejor
es llevar el recipiente con la leche materna dentro de un
sistema que permita mantenerlo frío durante su transporte, como
puede ser en una hielera portátil blanda, de tipo bandolera o
algo similar.
Preguntas Frecuentes
¿Qué solución puedo
encontrar si no es posible combinar la lactancia materna y el
trabajo?
Si no es posible combinar la lactancia materna y el trabajo,
quizás la solución adecuada sea que el bebé puede ser alimentado
con fórmula y otros alimentos sólidos (solo en caso de que el
bebé sea mayor de 6 meses) mientras que estás en el trabajo y
seguir con la lactancia materna cuando tú estás en la casa.
Puesto que la producción de leche solo se estimula cuando el
bebé mama, por lo general, la producción de leche y tu bebé se
adaptan rápidamente al nuevo esquema. Esto es igualmente válido
para madres que tienen horarios de trabajo rotativos.
Si al principio te sientes incómoda porque tus pechos no se
vacían durante el día, extrae un poquito de leche para relajar
la presión.
Mientras que se está adaptando a las nuevas condiciones, el bebé
va a buscar más seguido el pecho cuando están juntos, incluyendo
en las noches. Si es así, es una buena idea que duermas con el
bebé cerca de tu cama.
¿No se me retirará la
leche?
La producción de leche
depende de la estimulación del pecho (a más succión
más producción de leche) por lo que es un camino de
doble dirección, si la estimulación disminuye
la producción bajará pero si posteriormente la estimulación
aumenta la producción volverá a subir.
Es cierto que nunca será igual el
estímulo que hace un bebé al pecho que un tiraleches, sin
embargo, si se usa un extractor eficiente y se extrae la leche
al menos cada dos o tres horas, en muchos casos la producción de
leche se puede mantener. Así que es fácil que la leche que una
madre se saque en el trabajo vaya disminuyendo
paulatinamente pero el proceso es muy lento y antes
de que se saque menos de la que el bebé toma,
probablemente ya no necesitará extraerla porque
habrá llegado el momento de introducir la alimentación
complementaria.
Además, amamantar directamente a
demanda los fines de semana, ayuda a regenerar la producción. En
cualquier caso, aunque la producción disminuya ya sea porque
disminuya la demanda, o porque la madre no se saque leche o que
el bebé esté tomando otros alimentos, todas las madres
seguirán produciendo toda la leche que necesitan. La
leche no desaparece por arte de magia y aunque un niño sólo mame
una vez al día, su madre producirá leche para esa toma.
¿Y si la leche tiene un
color extraño?
La composición de la leche varía
a lo largo de la toma. Al principio contiene más porcentaje de
agua así como más lactosa y su aspecto es semitransparente y
ligeramente azulado pero paulatinamente la concentración de
grasas aumenta y la leche se vuelve más blanca.
Esto es completamente normal y se
hace muy evidente cuando se utiliza sacaleches, sobre todo si
hace ya muchas horas que el niño ha mamado. Si la madre llena
varios recipientes es posible que el color del primer recipiente
llenado tenga poco que ver con el último.
Por otra parte cuando la madre
ingiere algunos alimentos el color de la leche puede cambiar y
más de una se ha llevado un buen susto al contemplar cómo le
sale leche de un color verdoso varias horas después de haber
comido espinacas. En la práctica no tiene mayor importancia y es
una buena manera de que el niño se vaya familiarizando con
distintos sabores.
¿Y si huele mal?
Algunas mujeres han comentado que
su leche congelada huele a agria e incluso a rancia. Ese olor se
atribuye a que la leche materna también contiene enzimas, que
ayudan a la digestión de la leche, en el caso de algunas mujeres
su leche contiene mayor cantidad de enzimas y por lo tanto se
inicia la “digestión” de las grasas o de las proteínas, lo que
conlleva a que la leche huela jabón o a pescado. Esa leche está
en perfectas condiciones, lo único que varía es su olor y sabor,
más no está descompuesta, pero algunos bebés pueden rechazarla.
Si esto le sucede a tu leche lo
que necesitas es escaldar tu leche, es decir calentarla hasta el
punto antes de hervir (observar que se empieza a formar espuma
en los bordes del recipiente) e inmediatamente refrigerarla y
congelarla si es necesario Esta operación desactiva la lipasa.
Sin embargo, una vez que la leche haya adquirido el olor rancio,
no servirá de nada tratarla.
Aunque puede ocurrir que
ocasionalmente algún niño la rechace, por lo general no es así y
tampoco resulta perjudicial para el bebé.
¿Y si no quiere comer?
La mayoría de los bebés aceptan
mejor otros alimentos distintos al pecho de otras personas
distintas a la madre por lo que es totalmente innecesario
acostumbrar al bebé a tomar papillas o leche extraída mientras
que estás en casa.
Además generalmente los bebés
reaccionan a la ausencia de la madre aprovechan para dormir y
comen lo mínimo imprescindible hasta que la madre regresa y
después compensan cuando tienen el pecho a su disposición. Es
posible que se despierte por la noche para mamar y aunque pueda
parecer agotador, a muchas madres les parece un buen trato:
"casi ni se da cuenta de que me he ido". A menudo deciden dormir
junto a su criatura con lo que las tomas nocturnas son mucho más
cómodas y el cálido contacto durante toda la noche permite
compensar la obligada separación durante el día.
¿Cuánto tiempo necesito
para que se acostumbre?
Cada bebé es diferente y en
algunos casos puede ser muy sencillo, pero en otros no. De
preferencia inicia al menos unos quince días el entrenamiento
para que el bebé tome la leche con un método alternativo al
pecho, para que poco a poco se acostumbre. No es conveniente
introducir las papillas antes de tiempo, siempre es importante
hacerlo cuando el Pediatra nos indique o que el bebé tenga
alrededor de seis meses, de esta forma evitarás las alergias.