¿Alcanzó el
orgasmo, fingió un poco, mucho...? Son las preocupaciones de muchos
chicos. Primero, porque les interesa que su pareja les diga siempre
la verdad y, después, porque quieren saber si su desempeño es bueno
como para hacerlas gritar de placer como efectivamente ellas
expresan o tan malo como para que a ellas no les quede otra salida,
más que fingirlo.
No se trata con ello de hacer una
cacería de brujas. Y de verificar, de ahora en adelante, cada
movimiento o grito que, desde la perspectiva masculina, parezca
fingido o exagerado. No. Pero ya saben, lo he dicho otras veces,
siempre he estado en contra de que las mujeres finjan un orgasmo ,
sobre todo, cuando de complacer al hombre se trata. Es mejor decir
siempre la verdad. Sí, esa verdad que a ellos muchas veces no les
gusta escuchar porque efectivamente les pega en su ego. Pero ésa es
la mejor manera de mejorar las cosas.
Por eso, aquí una guía para saber
cuándo ella está fingiendo un orgasmo, incluso cuando sea una
experta en ese arte.
1. Sí. Grita como para despertar al
vecindario entero, pero sus gritos son más salidos de la garganta
que del estómago. Cuando son producto de un verdadero orgasmo son
originados de algún lugar fuera de este mundo.
2. El orgasmo verdadero no tiene
lógica ni explicación. Llega de pronto y se disfruta, en cuestión de
minutos o segundos. Igualmente se va. No hay manera de controlar
cuándo llega y cuánto durará. Tampoco las reacciones. Si escuchas un
diálogo durante el orgasmo como salido de peli porno o una secuencia
perfectamente coordinada de sonidos... suena mal, muy mal.
3. Ella no cierra los ojos y tampoco
parece desconectarse del mundo real. Durante el orgasmo la mujer
puede olvidarse, incluso, de que estás allí. Sí. Está tu pene
dentro... pero tú no estás allí en esos contados segundos. La mujer
se va a mundos no conocidos por hombre alguno.
4. Ella no está mojada y su
temperatura corporal es la misma. Bueno, es sabido que durante el
orgasmo existe, en muchas mujeres, la eyaculación femenina. Cuando
ella está más seca que el desierto de Sonora y su temperatura no ha
aumentado, querido, te están engañando.
5. Los gestos de su cara no cambian.
Durante un buen orgasmo, las mujeres no pueden controlar los
movimientos de su cara, de su cuerpo, su mirada. Es muy probable
incluso que durante el orgasmo ocurran calambres en las piernas o
brazos, por ejemplo.
6. A veces los gritos pueden ser más
fuertes de lo común. En ocasiones, por hacer algún sonido que
parezca placentero y que no surge del placer mismo, aquello se
convierte en una serie de gemidos, chillidos, berridos extraños.
7. Su vagina no se contrae. Cuando
las mujeres tienen orgasmos hay pequeñas o grandes contracciones en
la vagina, así como en el útero y músculos pélvicos (incluido el
esfínter) y hay un aumento del ritmo cardíaco (que llega a alcanzar
de 110 a 180 latidos por minuto). Si tu pene no siente que su vagina
se mueve ni un milímetro, entonces tal vez esta recordando que dejó
mal estacionado el coche, que tiene que poner una lavadora llegando
a su casa o que luego de eso (léase, el sexo que está teniendo
contigo) debe ir a la tintorería.
8. Tiene una impresionante energía
después del orgasmo. Parecería que está como nueva y nada en esa
cama ha pasado. No como tú que, dormido, parece que te ha arrollado
un tren.
9. Toma en cuenta también sus
reacciones post-orgasmo real: sudoración leve, sus pezones siguen
erectos, su piel se ha puesto roja, va a orinar inmediatamente, se
ha mareado, su respiración sigue, está más cariñosa contigo.
10. Al final, si haces un buen
trabajo, no habrá necesidad de que ellas finjan nada, absolutamente
nada. ¿O no chicas?