Una importante investigación
internacional para conocer la relación entre el uso de
teléfonos celulares y dos tipos de cáncer cerebral terminó
sin que se encontraran conclusiones definitivas, según un
reporte que será publicado esta semana en una gaceta médica.
El estudio descubrió que el uso del celular no aumentó el
riesgo de desarrollar meningiomas (un tipo de tumor
frecuentemente benigno y común) ni gliomas (una forma más
extraña pero mortal de cáncer).
El estudio fue conducido por la Agencia para la
Investigación del Cáncer de la Organización Mundial de la
Salud.
Entre sus conclusiones señala que había “indicios” de que el
uso excesivo de estos aparatos podría aumentar el riesgo de
padecer gliomas, pero “las desviaciones y los errores
impidieron una interpretación causal” que señalara
directamente a la radiación de los celulares como
responsables de un tumor.
El uso excesivo está definido en el estudio como 30 minutos
o más de llamadas al día.
Los autores reconocieron que una fuente de esta posible
imprecisión fue el hecho de que los participantes tenían que
recordar cuánto tiempo y en cuál oído utilizaron sus
aparatos de telefonía móvil durante la década anterior.
Incluso los resultados de algunos grupos mostraban que el
uso de teléfonos celulares parecía reducir el riesgo de
desarrollar cáncer, algo que los investigadores definieron
como “inverosímil”.
Los autores dijeron que se necesitan más investigaciones
antes de que puedan afirmar que no hay una relación entre
las radiaciones de los celulares y el cáncer cerebral. Lo
que sí quedó claro es que el uso que da la gente a estos
aparatos ha cambiado considerablemente desde el 2000 hasta
ahora.
Los científicos también planean examinar si el uso del
celular aumenta el riesgo de tumores en el nervio acústico
del oído y la glándula parótida, donde se produce la saliva.
Otro estudio se encargaría de los efectos de los teléfonos
móviles en niños, que se cree son más susceptibles a los
efectos de la radiación.
El reporte será publicado el martes en la revista
“International Journal of Epidemiology”.
La Prueba
La muestra requirió la participación de más de 13 mil
voluntarios en un lapso de tiempo de 10 años, en los que no
se pudo relacionar directamente el uso del celular al cáncer
cerebral.