El impacto que ocasionó Luis Felipe
Hernández Castillo, al asesinar el viernes pasado a dos personas y
herir a otras más en el metro Balderas, cimbró a los miembros de su
familia, uno de los cuales al enterarse de lo hecho por su sobrino
sufrió un infarto y murió, y otro más se suicidó, arrojándose al
paso de un tren.
Según la Procuraduría General de
Justicia de Jalisco, su primo Ambelio Reyes Hernández, de 42 años,
se arrojó a las vías, en los momentos en que pasaba el tren por el
municipio de Unión de San Antonio, lugar de donde es originario
Hernández.
La tarde del domingo, un tío del
presunto asesino del Metro, al enterarse de lo que hizo su sobrino
en la ciudad de México, sufrió de un infarto al miocardio y
falleció, según informó José Manuel Hernández, hermano de Luis
Felipe.
El tío se encontraba en un hospital
de Lagos de Moreno y fue por medio de la televisión que se enteró de
los hechos.
“Era un hombre pacífico”
En el rancho La Tapona, perteneciente
al municipio de La Unión de San Antonio, ubicado en la zona de Los
Altos de Jalisco, familiares y vecinos coincidieron en que Luis
Felipe Hernández era un hombre pacífico. Algo raro, pero pacífico y
nunca le había hecho daño a nadie.
“Decía que no se usara pólvora porque
dañaba las milpas, que no comiéramos más de lo necesario porque
venía una crisis muy fuerte el siguiente año y que cuidáramos a
nuestros hijos”, dijo una de las vecinas que conoce a Hernández
Castillo desde que era niño.
En dicha localidad, ubicada en la
zona de Los Altos de Jalisco, que fue protagonista de la Guerra
Cristera, los familiares señalaron que al enterarse de la noticia,
pensaron que se trataba de un homónimo. Los familiares se preparan
para viajar a la ciudad de México para visitar a Luis Felipe
Hernández Castillo en el reclusorio, porque el fin de semana su
hermana, María de Jesús fue a visitarlo y no lo logró.
Tiene custodia especial
Luis Felipe Hernández Castillo, se
encuentra vigilado permanentemente en el Reclusorio Oriente mediante
cámaras de circuito cerrado, e incluso tiene guardia de vista.
De acuerdo con fuentes de la
Subsecretaría del Sistema Penitenciario del DF, Hernández Castillo
está en el área de ingreso que es la que le corresponde, debido a
que aún está a disposición de un juez y hasta que se le dicte formal
prisión se le puede considerar procesado.
Además, Hernández Castillo no
comparte alimentos con otros internos, sino que los consume solo en
su estancia, y un custodio lo vigila permanentemente y reporta por
lo menos cada hora su estado de salud, así como otros pormenores.
Repudian uso de religión
José de Jesús Aguilar, subdirector de
Radio y Televisión de la Arquidiócesis de México, aseveró que nadie
puede usar la religión para amedrentar, manipular o ir contra los
derechos de otros ciudadanos. Aseguró que existe “una gran cantidad
de gente farsante” que recurre al aspecto divino para poner en un
nivel más alto sus “loqueras”.
Además de Luis Felipe Hernández, el 9
de septiembre José Mar Flores Pereyra, un predicador evangélico de
44 años, de nacionalidad boliviana, secuestró un avión de Aeroméxico
que aterrizó en la ciudad de México procedente de Cancún, Quintana
Roo, para según él, dar a conocer un mensaje divino.
La socióloga Gisela Frid Chernitsky
consideró que la crisis económica podría ser una de las razones que
motivaron ambos sucesos, e indicó que sus protagonistas padecen un
“rencor social” por lo que optan por dañar a otros. (Con información
de Noemí Gutiérrez y Notimex)