El presidente Felipe Calderón anunció
una reforma estructural en el gobierno federal que incluye la
desaparición de secretarías y la reducción del gasto oficial.
Además, en el paquete económico para
el próximo año propone la creación de un impuesto de 2% al consumo
—incluye alimentos y medicinas— para combatir la pobreza y otro de
4% a telecomunicaciones, así como el incremento del Impuesto Sobre
la Renta, de 28% a 30%, y un aumento en el gravamen a tabaco,
cerveza y sorteos.
Para transformar a México y enfrentar
la “gravedad de las circunstancias”, Calderón presentó cuatro
acciones. La primera implica la desaparición de tres secretarías:
Turismo, que será absorbida por Economía; la de Reforma Agraria,
cuyas funciones se dividirán entre Desarrollo Social y Agricultura.
Y la desaparición de la Función Pública, la cual se transformará en
una contraloría dependiente de la Presidencia de la República.
La segunda medida incluye la
reducción de altos mandos y el congelamiento de sueldos.
Como tercer punto, se recortarán
recursos a embajadas y delegaciones federales en los estados. Por
último, disminuirán los viáticos, los gastos de representación,
consultorías y asesorías.
Al presentar el Presupuesto de
Egresos para el año próximo, el secretario de Hacienda, Agustín
Carstens, explicó que el gasto público programable se reducirá 218
mil millones de pesos respecto a lo aprobado para 2009.
En el documento entregado ayer al
Congreso se plantea otorgar nuevas concesiones de radio y
televisión, así como abrir el sector a la inversión extranjera
directa.
En el proyecto, se propone una
reducción de 2.7% a los recursos de la Secretaría de Seguridad
Pública, así como a Educación.
En los Criterios Generales de
Política Económica, la Secretaría de Hacienda estimó en 3% el
crecimiento del Producto Interno Bruto; en 53.9 dólares el precio
del petróleo; en 2.5 millones de barriles diarios la plataforma de
producción; fijó el déficit fiscal en 0.5% del PIB, es decir 4 mil
500 millones de dólares, y pronosticó una inflación de 3.3%