Tal vez algunas de nuestras
experiencias respecto al yoga en nuestra vida contemporánea han
sido ver a alguien en alguna revista haciendo difíciles
contorsiones con el cuerpo, o ver en la televisión a una súper
modelo en posturas profundamente armónicas y estéticas bajo el
supuesto sonido de la meditación "aummmm"; sin embargo, hay
otros aspectos que el yoga abarca esencialmente:
1.
Independientemente de las escuelas o los diversos puntos de
vista que existen dentro del yoga, todos comulgan con la visión
de que éste tiene que ver con alcanzar, con manifestar,
un estado de Ser que es extraordinario. Un estado
mental y físico óptimo.
2.
El yoga establece que el poder de la mente es infinito
y por lo tanto, uno de sus principales objetivos es fortalecerla
para provocar el despertar de nuestra Conciencia. El yoga
implica una transformación en nuestra forma de “hacer y ver” las
cosas, nos ayuda a pasar de una manera mecánica, aburrida y
tensionada de vivir a otra que sea dinámica, hábil y conciente;
al tiempo que renunciamos a esperar continuamente que las cosas
salgan como nosotros queramos.
3.
Por otro lado, también significa eliminar la unión con el
dolor y el sufrimiento (esto es algo que los Maestros dicen
constantemente) que en tantas ocasiones son completamente
innecesarios en nuestras vidas y que nosotros fomentamos con
nuestros malos hábitos y tendencias. Como decía un amigo: “se
trata de apagar el interruptor del auto-sabotaje y sufrimiento
personal”
4.
Eliminar el sufrimiento en nuestras vidas, eliminar gradualmente
los estados de indefensión, enojo, malestar, estrés, desarmonía
y desaliento a estados de libertad, felicidad, apertura,
receptividad, atención y amor es la meta del yoga.
5.
El yoga es vasto y no habría una cantidad justa de
palabras que describieran la grandeza de esta sabiduría que nos
han heredado las mentes más prominentes de la antigua y moderna
India. Lo mejor para comprender este mundo es simplemente
empezar con una práctica y experimentar por uno mismo lo que
significa.
Puedes empezar asistiendo a un
taller introductorio o retiro que se ofrecen por un día o un fin
de semana ya sea en ciudad o afuera. Esta es tal vez la mejor
forma de simplemente “empezar” a conocer respecto al yoga, el
dedicar un fin de semana sin distracciones a esa práctica hace
posible que te desconectes del ruido y del que hacer habitual y
puedas verdaderamente estar presente durante ese tiempo.
De la misma forma puedes acercarte a cualquier estudio de yoga
especializado y pruebes las clases, por lo que general es
recomendable que dediques unos tres meses tomando unas dos
clases a la semana, generalmente los estudios yoga tienen
paquetes de esa duración de tiempo que te ayudará a construir
una consistencia y puedas juzgar por ti mismo lo beneficios. Y
si no puedes hacer este compromiso, hazlo por un mes, o un
día….pero ¡pruébalo!
Por: Kushala -
www.purnohamyoga.com