Se sabe que la obesidad es
considerada por los expertos como la epidemia del siglo XXI. En los
niños, las causas son diversas, y las soluciones complicadas, pero
no imposibles y se tienen que hacer si deseamos que nuestros hijos
crezcan sanos y con una buena calidad de vida.
“Los padres predican con el ejemplo”
Esta frase encierra una gran verdad, ya que los hijos son el
resultado de lo que ven, oyen, hacen y comen los padres en casa.
Para darle solución a esta epidemia, lo primero es echar un vistazo
a la dieta y las actividades físicas diarias de toda la familia, y
en especial de los niños.
¿Nuestra dieta no
es lo que debería ser? Se debe
consumir cantidades recomendadas de frutas y vegetales todos los
días, una práctica que debe aprender el niño desde temprana edad.
Para ello puedes consultar con un nutriólogo o bien el pediatra de
tu hijo y así saber cuál es el peso ideal de tu hijo, qué alimentos
debe consumir y en qué cantidades.
Es cierto que hay una lucha constante
de los padres contra la comida rápida y “chatarra” que no
aporta nutrientes pero que resulta sumamente atractivo al niño; pero
si desde pequeños lo incluimos en la cocina y le enseñamos cómo
tratar su cuerpo usando los ingredientes correctos, y dejamos de ver
la comida rápida como una opción para nuestros hijos, verás que no
será tan difícil que él reconozca los alimentos adecuados para
mantener una buena salud.
¿Hacemos ejercicio?
¿Fomentamos el sedentarismo? Los
niños de hoy tienden a no tener ninguna actividad física, los juegos
y pasatiempos se limitan a estar frente al televisor o la
computadora, lo que favorece el sedentarismo. Enseñarle al niño a
caminar diariamente 30 minutos como mínimo, es una buena opción para
que desde ahora se forje un hábito que lo lleve posteriormente a una
vida saludable. La ventaja es que a los niños les encanta pasear,
salir al parque, correr, actividades que fomentan una vida activa.
Como padres, se requiere tener
un rol más activo y dar el ejemplo a los hijos para evitar
ser un número más de la estadística. Si se comienza con pequeños
cambios, con el tiempo podrás darte cuenta que esos pequeños cambios
dan grandes resultados.