Las plantas son seres vivos; se
desarrollan, respiran, se alimentan y se reproducen, incluso hasta
se pueden enfermar.
Cada planta pertenece a un hábitat,
por tanto tienen necesidades diferentes. Cuando se adopta una para
integrarla al hogar, debes estar informada sobre cuáles son sus
necesidades específicas para poder emular su hábitat.
Hay especies para interior, otras
para exterior; no todas requieren la misma cantidad de luz, como
tampoco la misma cantidad de agua.
No es lo mismo una planta tropical a una planta desértica. Antes de
adquirir o sembrar una, debes tener en cuenta las características
del medio ambiente que le proporcionaras, asegurarte de que es
compatible con sus necesidades para que favorezca su crecimiento y
no se apague al tercer día de haberla adquirido.
LUZ
Es básica para que las plantas lleven a cabo la
fotosíntesis, proceso en el que convierten la energía luminosa
en energía química, que es el alimento requerido para su
crecimiento.
La intensidad de la luz requerida varía según la especie. Para
algunas basta con un poco de luz, si que sea directa; mientras que
otras, necesitan de los rayos directos del sol.
¿Cómo saber si no
es demasiada luz la que se le proporciona? Muy
fácil, si las hojas y pétalos de la planta tienen manchas marrones,
es que reciben demasiada luz; pero si por el contrario, las hojas se
ven rizadas y caedizas, entonces les falta luz.
Cuando la luz es escasa, las plantas buscan afanosamente una fuente
de luz lo que provoca que los tallos se alarguen y tomen un color
verde pálido.
Si colocas la planta cerca de una
fuente de luz, poco a poco tomará su forma original. La poca
intensidad de luz evita que las flores crezcan normalmente o incluso
que ni broten.
TEMPERATURA
Es un factor muy importante y se necesita estar documentados al
respecto para conocer qué temperatura es la adecuada para la planta
que se adquirió.
Por ejemplo, las de origen tropical
requieren en general una temperatura entre 20 y 24 grados
centígrados para el día y entre 18 y 20 grados centígrados para la
noche. D
Se debe cuidar que la planta no esté
cerca de una fuente de calor o frío que provoque cambios bruscos en
la temperatura, como un calentador o una ventana con corriente de
aire; esto dañaría severamente su salud, ya que hay plantas
sensibles que no resisten esos cambios súbitos.
Ahora que ya sabes la importancia de
cubrir las necesidades de una planta ¡Cuida la salud y buen estado!
Recuerda que una planta es fuente de vida