Además de riquísima es esencial para
el crecimiento del pelo, las uñas, la piel, el
esmalte de los dientes y las paredes de todos los tejidos celulares.
Esto gracias al aporte de silicio.
Es interesante saber que la lechuga no es
nutritiva
ni estimulante, en cambio es buena para calmar los
nervios
irritados, para despertar el apetito (por eso se sirve antes del
plato fuerte), para aumentar el flujo de la orina y para el combatir
el insomnio. Claro, para mejorar el sistema digestivo también.
Me imagino que vas al súper y agarras la lechuga
romana y esa te es útil para tus ensaladas. Bueno, no está del todo
mal. ¿Pero has probado el resto de la
variedad?
Veamos…
- La
romana,
digamos es la lechuga típica y económica de nuestro país, es la
que tiene forma de pelota grande. Por su sabor suave y textura
crujiente va bien con casi todas las ensaladas, es ideal para
combinarla con otros sabores más intensos.
- La lechuga
achicoria,
es de un color verde claro, casi blanco. Su sabor es un tanto
intenso, es ideal para adornar platillos por sus hojas largas y
anchas. Así mismo es exquisita al utilizarla en vez de tortilla
en unos ¡tacos!
- La lechuga
escarola,
hay variedades rizada y la
francesa
que tiene un tono rojizo en la punta de las hojas. Esta última
tiene una textura un tanto suave y resbalosa. Ambas tienen un
sabor picante, que aviva el sabor de cualquier ensalada y
contrasta muy bien con otros sabores. Por lo que es ideal
comerlas con aceite de oliva y/o vinagre de vino.
Aclaramos hay más variedades de
lechugas, pero estas son las básicas prácticamente
en cualquier súper.
Lavar la lechuga es importantísimo. Hay varias
técnicas, la básica es lavarla bajo el chorro del
agua para quitarle los restos de tierra y hasta bichos muertos que a
veces se aparecen.
Luego puedes ponerla en un tazón grande con agua
fría,
agregar el jugo de un limón y sal. Dejar reposar una media hora y
volver a lavarla.
Otra es que agregues al agua un chorrito de
vinagre.
Aunque sin duda lo mejor es el desinfectante que
encuentras en el súper. Con esto te aseguras que tu futura ensalada,
estará más que limpia y desinfectada.
Ahora bien, en cuanto a
recetas. Lo más fácil del mundo es hacer una ensalada, tal
vez quita algo de tiempo lavarla, pero vale la pena para comer
fresco y rico.
Una ensalada básica
consta de uno o dos tipos de lechuga, tomate en rodajas, pepino,
zanahoria rayada, col, y para algo más pesado cubitos de queso,
jamón, queso cheddar rallado y hasta trozos de huevo cocido. Ponerle
crutones o pan también se vale.
Ya dijimos también que puedes
sustituir la tortilla por lechuga para acompañar
tus platillos. Procura sean hojas grandes para formar “tacos”, o
bien para envolver un poco de comida y hacer una
especie de albóndiga (como la comida coreana). Inténtalo no te
arrepentirás.
Como lo ves, el
límite
es tu imaginación. Investiga con algunos aderezos cremosos o hechos
a base de aceite para realzar el sabor de cualquier ensalada. Si no
tienes uno a la mano, basta con un chorrito de aceite de oliva, o
bien, limón, sal, vinagre y pimienta.
Así que ya lo sabes, una ensalada,
para nada debe ser aburrida. Haz tus propios
inventos y recetas.