En tanto que hoy sale a la venta a nivel mundial todo el catálogo
remasterizado de The Beatles, en lo que ya algunos denominan esta
fecha como “el día Beatle”, Sir Paul McCartney expresó su deseo de
que las canciones del famoso cuarteto de Liverpool estén disponibles
para ser descargadas desde internet, según afirma en una entrevista
con la revista New Musical Express (NME) que se publicó el día de
ayer.
La música del legendario grupo lleva mucho tiempo ausente de los
sitios oficiales de descargas musicales en la red, pero McCartney
espera que la salida a la venta del videojuego “The Beatles: Rock
Band” sea el primer paso para “sortear esta situación”.
El juego se encuentra disponible a al público desde ayer y, en
opinión del bajista y compositor de Los Beatles, esto servirá no
sólo para descargarse legalmente las canciones del cuarteto, sino
para hacer llegar su música a las generaciones más jóvenes.
El legendario músico culpó a la disquera EMI del retraso para
realizar descargas, “algo que nos gustaría hacer porque esta es la
manera en la que un montón de gente obtiene la música”.
El juego “Rock Band” es el primer paso: “Siempre me ha gustado
esto, cuando te dicen que no puedes hacer algo y de repente hay un
pequeño camino por la parte de atrás”.
A 40 años de su separación como grupo, “The Beatles: Rock Band”
salió al mercado con 45 temas y un precio de entre los 60 y los 250
dólares, en función de los instrumentos virtuales —guitarras y
batería— que se adquieran.
La irrupción del grupo de Liverpool en el mundo de las consolas
es uno de los eventos más esperados del año en el sector, tal y como
se pudo comprobar en la pasada feria de videojuegos E3 celebrada en
Los Ángeles (Estados Unidos) a principios de junio pasado.
La presentación del producto estuvo respaldada por McCartney y
Ringo Starr, y por las viudas de John Lennon y George Harrison,
bautizados como “los accionistas” en la industria musical.
Los cuatro han seguido de cerca la preparación del juego, que ha
sido producido por MTV Games y Harmonix como una edición
personalizada sobre los éxitos musicales del cuarteto de Liverpool
sobre la base del juego ya existente “Rock Band”.
En su entrevista con NME, McCartney afirmó que todavía no ha
jugado, pero que cuando ha participado en alguna demostración ha
podido comprobar que “parece difícil”.
Sir Paul aseveró que entiende que los puristas no vean bien que
la música de Los Beatles forme parte de un videojuego, pero cree que
“Rock Band” hará que los jóvenes conozcan mejor al grupo.
“Hará llegar la música de Los Beatles a gente que quizá no la
haya escuchado nunca, porque están jugando todo el tiempo, no oyen
la radio y no tienen una colección de discos”, afirmó.
Con lo que respecta al catálogo remasterizado de la afamada
agrupación, la disquera en crisis EMI espera que con la
remasterización de este producto se desate la “beatlemanía” y así
obtener buenos ingresos.
Cabe destacar que el sello discográfico británico además lo
necesita con urgencia, pues ha sufrido por la caída en las ventas de
discos, la pérdida de estrellas como los Rolling Stones y Paul
McCartney y porque tiene fuertes deudas.
En cuanto al catálogo remasterizado de The Beatles, la música
suena más clara, limpia, afilada. El tratamiento del sonido le hace
bien sobre todo a álbumes tardíos como Abbey Road, con su diversidad
de instrumentos, y en discos más antiguos como A hard day´s night se
escuchan de forma más clara las voces individuales y las melodías,
pero es probable que los fans acostumbrados a sus sonidos de siempre
los echen de menos.
Para el trabajo, los ingenieros de Abbey Road involucrados en el
proyecto realizaron como muchos algunos cambios cosméticos, como por
ejemplo eliminar ruidos molestos o cambiar las ecualizaciones. Los
discos que se editan ahora ya habían sido pasados en 1987 al formato
digital, pero los fans se quejaron desde el principio del mal sonido
y pedían una remasterización.
El trabajo en los 14 álbumes, que se publican por separado y
también reunidos, duró cuatro años, aunque con numerosas
interrupciones, según relató el director del proyecto, Allan Rouse.
El trabajo puro con cada disco fue de unas dos semanas, pero
previamente se debían tomar decisiones fundamentales como qué
técnica usar, qué ruidos se quitaban y cuáles no.
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