Una de las mayores preocupaciones de
los padres es cuando los hijos se enferman. Las frecuentes recaídas
de las vías respiratorias, sobre todo en los lactantes, provocan que
los padres piensen que quizá el pediatra no es capaz, que la
medicina no le funciona, o peor aún que el bebé tiene algo más
grave.
Cuántas veces se oyen esas frases como
“nunca veo sano a mi pequeño”, “sale de un resfriado para entrar en
otro”, “ese resfriado no lo ha dejado en todo el año”, “siempre
tiene moquitos y no quiere comer”. Éstos son comentarios que ya
resultan habituales en las consultas pediátricas.
Debes saber que…
• El resfriado común es una infección de las vías respiratorias
superiores o altas: nariz, garganta y algunas ocasiones en oídos. Es
provocada por un virus y a veces viene acompañado de fiebre; provoca
dolor en garganta, dolor de cabeza, congestión nasal, abundante
mucosidad y secreción nasal, estornudos, tos e incluso vómitos.
• Los momentos en que un bebé está más
expuesto a contraer el resfriado común es cuando se dan cambios
bruscos en la temperatura ambiente, en temporadas de invierno aún en
lugares donde el frío es leve, o simplemente porque acuden a una
guardería. En estos lugares es donde se contagian con mayor
facilidad debido al contacto que hay con otros niños.
• Hay pequeños que tienen bajas
defensas y que por tanto están más susceptibles que los demás a
padecer esta enfermedad. Incluso hay mamás que los consideran niños
“delicados” o “enfermizos”.
• Existen más de 200 virus responsables
de estas infecciones, se contagian fácilmente a través de las
microscópicas gotas de saliva que se expulsan al toser y al hablar,
por contacto directo con el pequeño enfermo o a través de juguetes y
otros objetos.
• Existen virus que sobreviven entre
una y seis horas fuera del organismo sobre la superficie de un
objeto o incluso en las manos, lo que justifica la facilidad y
rapidez de su transmisión. Un niño infectado toca un juguete y
después se lo pasa a otro niño, éste después de tocarlo se lleva las
manos a la boca, la nariz, los ojos o se lleva directamente el
juguete a la boca, poniendo en marcha el proceso infeccioso.
• Este mecanismo de contagio hace pensar
que un sistema para evitar la transmisión de virus respiratorios en
las guarderías sería apartar a aquellos niños que están resfriados.
Solo que, si bien el contagio de virus es más alto en los momentos
de máxima intensidad del cuadro, ese contagio ya existe de uno a
cuatro días antes de hacerse evidente la enfermedad y se alarga
hasta una o dos semanas después de que desaparecen los síntomas.
¿Por qué es tan común en
los lactantes?
La facilidad con la que los lactantes se contagian de resfriados y
de otras enfermedades infecciosas es a causa de un desarrollo
inmunitario incompleto.
Aunque el bebé recibe anticuerpos
durante el embarazo, parto y lactancia materna; o bien éstos se
agotan o van dirigidos a la protección de otros tipos de
infecciones. Entre los tres y los seis meses, muchos anticuerpos
recibidos a través de ti, disminuyen de una manera ostensible,
motivo por el cual, durante este período, el pequeño es muy
vulnerable a las infecciones.
De esta manera, se puede entender
mejor la facilidad del lactante y de los niños pequeños para sufrir
infecciones, sean respiratorias o de otro tipo. Un pequeño sano
llega a padecer hasta diez infecciones respiratorias al año, que
generalmente son procesos benignos que tienden a disminuir en número
a medida que el pequeño crece.
Además de estas circunstancias que
dependen de la inmunidad del pequeño, existen una serie de
factores ambientales que influyen de una manera directa sobre
la tendencia a las recaídas como el humo del cigarro, la
contaminación ambiental, los cambios climáticos o las personas que
conviven en el hogar, sobre todo si se trata de hermanos mayores en
edad escolar, la escuela también pueden ser un lugar donde se
transmite con facilidad este tipo de infecciones