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PARA QUE SIRVE EL
ALOE VERA ?
En el siguiente artículo veremos
los principios terapéuticos del aloe vera y sus posibles
aplicaciones atendiendo a los principios expuestos. Continúe leyendo
el artículo para conocer mas de este tratamiento natural
Por su contenido, el
aloe ha sido definida como una planta adaptógena, es decir, capaz de
restablecer el normal equilibrio del organismo.
El secreto de poder curativo está en el vigoroso efecto que producen
sus principios activos al interactuar. Entre sus muchas propiedades
cabe destacar las siguientes:
Analgésica: Sus principios activos tienen una notable capacidad de
penetración hasta la capa basal de la piel, inhibiendo y bloqueando
las fibras nerviosas periféricas (receptores del dolor) e
interrumpiendo en gran medida la conducción de los impulsos
nerviosos que provocan el dolor. Este efecto se ve coadyuvado por su
contenido en ácido acetil salicílico y su acción antiinflamatoria.
Antiinflamatoria: Tiene una acción similar a la de los esteroides,
desinflama los tejidos y procura un efecto calmante, como la
cortisona, pero sin los efectos nocivos de ésta. Por eso es útil en
problemas como artritis, lesiones, golpes, picaduras de insectos,
etc.
Coagulante: Gracias a su contenido en calcio, potasio y celulosa, el
aloe vera provoca en las lesiones la formación de una red de fibras
que aseguran las plaquetas de la sangre, facilitando y acelerando
tanto la coagulación como la cicatrización.
Queratolítico (cicatrizante): Hace que la piel dañada dé lugar a un
tejido de células nuevas, acelerando hasta 8 veces la curación de
heridas por su capacidad para descamar las células muertas de la
piel y producir rápidamente el recambio epidérmico.
Antibiótico: Su capacidad bacterioestática, bactericida y fungicida
(antiviral), elimina un amplio espectro de bacterias.
Regenerador celular: Posee una hormona que acelera la formación y el
crecimiento de células nuevas.
Energético y nutritivo: El aloe vera contiene 19 aminoácidos
esenciales, necesarios para la formación y estructuración de las
proteínas, que son la base de las células y tejidos, y también las
principales vitaminas y minerales, todos elementos indispensables
para el metabolismo y actividad celular.
Tónico y reconstituyente: En función del gran caudal de nutrientes
que aporta el jugo de esta planta, puede emplearse sólo como tónico
y reconstituyente, siempre que se haya eliminado cuidadosamente la
aloina. Son muchas las personas que beben jugo de aloe como
prevención o como desintoxicante natural. Además, al tener 8
calorías por cada 28 gramos de zumo, también resulta adecuado para
aquellas personas que siguen dietas de adelgazamiento.
Hidratante, rehidratante y cicatrizante: El aloe es un humidificador
perfecto para la piel, por una parte gracias a su capacidad de
trasportar nutrientes y humidificar todas sus capas facilitando su
total absorción; por otra parte debido a la acción de los
polisacáridos, que ejercen un efecto barrera, impidiendo la pérdida
de agua natural de la piel. Gracias a la acción de la lignina
penetra profundamente en las tres capas de la piel, restituyendo los
líquidos
perdidos, y reparándolos desde dentro hacia fuera en las quemaduras,
fisuras, cortes, raspaduras, pérdida de tejido, etc. Así, se puede
utilizar como fotoprotector contra las quemaduras solares, e incluso
contra este tipo de quemaduras una vez producidas. También después
de la depilación evita rojeces, erupciones, granos, y cierra
rápidamente los poros dilatados. El aloe permite una cicacitración
más rápida y sin que se formen queloides, ya que reconstruye los
tejidos, sin impedir mientras tanto, que el oxígeno llegue a la
herida.
Antiulceroso: Los polisacáridos presentes en el aloe (glucosa,
manosa, galactosa, acemanano?) favorecen una rápida curación de las
úlceras, asimismo inhiben el crecimiento del Helicobacter Pylori,
agente responsable de las úlceras gástricas.
Inmunoestimulante: Es un potente regenerador del sistema
inmunológico al estimular la oncentración de interferones (celulas
inmunocompetentes). Produce asimismo un aumento de los macrófagos y
leucocitos y activa la acción de la fagocitosis.
Hipoglucemiante: Se ha demostrado que el aloe es un regulador de los
niveles de azúcar en sangre.
Hipocolesterémico: Consumido regularmente, el jugo de aloe tiene la
capacidad de reducir los niveles de colesterol LDL (el colesterol
malo) y los triglicéridos. Tal efecto se debe a que el aloe vera
esteroles vegetales emulsionan el colesterol y facilitan su
eliminación del organismo. Según algunos estudios, una dosis diaria
de jugo de aloe puede disminuir el nivel de colesterol en la sangre
entre 12 y 14 puntos.
Antitumoral: Hay abundante literatura científica que testimonia la
acción beneficiosa del aloe contra determinados tumores. En los
sarcomas blandos el acemanano se ha demostrado efectivo tanto en la
inhibición como en la regresión del tumor. También ha sido observado
este efecto en determinado tipo de leucemias y melanomas. El
fortalecimiento del sistema inmune, al que contribuye el aloe, no
sólo dificulta la progresión del tumor, sino que, gracias a su
poderosa acción antioxidante es un fantástico preventivo.
Antienvejecimiento: Tanto el ácido ascórbico (vitamina C), como el
tocoferol (vitamina E) y el betacaroteno (provitamina A) están
presentes en el aloe, todos ellos son potentes antioxidantes, es
decir, neutralizadores de radicales libres, responsables del
envejecimiento prematuro y una larga lista de dolencias asociadas.
El aloe contiene asimismo otros antioxidantes naturales tales como
el cinz, selenio, cobre (minerales), y la cisteína (aminoácido no
esencial).
Antiarrugas: Al aloe se le atribuyen propiedades rejuvenecedoras, ya
que tiene una gran capacidad de aumentar la producción de células
fibroblásticas, que se encuentra en la dermis y son las responsables
de la formación de colágeno, además de aportarle proteínas, que
mantienen la piel tersa y flexible. Al acelerarse la producción de
colágeno se atenúan las arrugas existentes y se reduce la aparición
de otras nuevas. Recientes investigaciones han probado
la eficacia del aloe vera como coadyuvante en los procesos
regenerativos de los tejidos: anestesia e hidrata los tejidos,
dilata los capilares y estimula la regeneración celular. Además es
considerado un potente antioxidante pues permite que la piel
mantenga siempre un nivel óptimo de hidratación y elasticidad.
Homeostático: Llamamos homeostasis a la preservación del estado de
salud. El aloe es conocido por su cualidad adaptógena, es decir,
tiende a procurar al organismo todo aquello que necesita para
preservar el estado de salud, la homeostasis.
Hoy en día han aparecido teorías que explican el mecanismo de acción
del aloe como consecuencia de una actuación conjunta de todos los
principios activos que lo constituyen, siendo los polisacáridos
presentes en el aloe, quienes realizan la función de coordinar la
acción del resto de los componentes. Fuente:
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