Todas las mujeres
que leen este blog no me dejarán mentir. Pocos hombres saben hacer
un cunnilingus exitoso o lo que en palabras llanas y menos
ortodoxas es mejor conocido como sexo oral (para ellas). Ocurre como
con el tema del tamaño del pene que ya hemos tratado antes en este
blog: a veces por pudor, por no decir, por penita, digamos, nos
limitamos a no decir la verdad (¡Qué pequeño está esto! ¿Eso es
todo? ¿A poco ya comenzaste?).
Con el asunto del tamaño podemos
obviar muchas veces porque... bueno, tal vez el hombre en cuestión
tenga otras habilidades, pero con un sexo oral malhecho, ni cómo
hacerle. Sin embargo, aunque la mayoría de las mujeres no digamos
nada, estoy segura de que todas hemos recibido un muy mal sexo oral
alguna vez en la vida. ¿Por qué será que somos tan poco asertivas
cuando de sexo se trata?
En cambio un hombre que sabe cómo y
dónde colocar sus labios y lengua en los genitales femeninos, es oro
molido para cualquier mujer sobre la tierra. No importa si ese
hombre no es un follador grandioso. Si sabe hacer un buen sexo oral,
no lo dejaremos. No contaremos a nuestras amigas: todas nos
envidiarían o querrían pedalear nuestra bicicleta. Y es que todas lo
sabemos. Tener un orgasmo a través del sexo oral es el paraíso.
Terminarlo con una buena dosis de sexo salvaje, es el cielo mismo.
Yo me pregunto. ¿Por qué la mayoría
de los hombres no se preocupan por aprender a dar un buen sexo oral
a ellas? ¿Por qué muchos ni siquiera lo intentan? ¿Por qué muchos no
saben cómo o por dónde comenzar? Bueno, tal vez depende de nosotras.
Hay que llevarlos por el sendero del bien, es decir, del buen
cunnilingus. Si nosotras no decimos que-eso-que-haces-justo-ahí
no nos gusta, ellos seguirán pensando que son el "nonplusultra"
masculino del sexo oral.
Comencemos con lo primero: el sexo
oral para ellas requiere de tiempo, técnica, paciencia y mucha
intuición. Sí. Intuición. ¿Los hombres tienen? Bueno, junto con su
poco tacto a veces... no lo sé. Alguna vez una amiga se quejaba de
que su chico se desesperaba porque pasaban 15 minutos de
cunnilingus y ella nomás no llegaba al orgasmo. En aquella
ocasión le dije a mi amiga que si él estaba más pendiente del reloj
que de ella, entonces no tenía nada qué hacer allí.
Le dije que le regalara un
despertador a ver si así despertaba algún día de su pensamiento
egoísta porque se dice que el promedio de una dosis de
cunnilingus debería durar 20 minutos para que ella alcance el
orgasmo. Eso depende de cada una, por supuesto. Yo, por ejemplo, si
estoy estresada, el tipo no me gusta tanto o no estoy tan excitada
puedo no tener uno ni en una hora. En cambio si estoy a tope y
realmente en una situación excitante, puedo tenerlo en dos minutos.
Y claro, después tener uno y otro y otro. Depende. Supongo que para
el resto de las mujeres será igual.
A mí me ha tocado, me parece, un
espécimen de cada clase de hombre que da sexo oral. Aquí los
clasifico de acuerdo con su muy peculiar técnica. Cualquier parecido
con la realidad es mera coincidencia:
- El hombre babas: se dice del
tipo de hombre que hace que te empapes, pero después de haber
vaciado en tu vagina dos litros de su saliva. Nada peor que eso.
Nada más anti erótico. Si te das cuenta de que, de pronto, la
sábana está mojada y no se debe a ella precisamente, entonces
detente. Ella no estará para nada erotizada. Sólo hay que
colocar la lengua y hacer uso de la saliva como lubricante pero
nada más. El exceso en este caso puede resultar
contraproducente.
- El hombre ¿ya?: nada peor que te
pregunten ¿ya? Como si una les preguntara también, cuando veamos
que están a punto de tener un orgasmo ¿Ya? ¿Ya casi? ¿Le sigo
así o ya me paro? Bueno, una frase matapasiones en su totalidad.
Si preguntas eso puedes estar seguro de que sí, ya. Y mejor a
seguir con otra cosa.
- El hombre come-helado. No, la
vulva no es un helado. Cada parte debes tratarla con especial
cuidado: los labios mayores y menores, el clítoris, la vagina.
Incluso, si eres un poco intuitivo no sólo te limitarás a los
genitales, sino también y de vez en cuando a la entrepierna para
lograr otro tipo de sensaciones. No debes lamer el clítoris, por
ejemplo, de la misma manera que los labios.
El clítoris, ya se sabe, es sumamente
sensible y puedes lograr una reacción contraria a la esperada y
hasta dolorosa, si se haces rápidamente o muy fuerte. Con los labios
puedes jugar un poco más y lamer de abajo hacia arriba.
- El hombre stress: le llamo así
al chico que siempre está apresurado, que se ve que está
incómodo, que no sabe qué hacer, que no sabe qué sigue y que ya
le urge penetrar. Si me toca uno de esos, es casi seguro que no
pase siquiera a la siguiente etapa. Un hombre que sabe dar un
buen sexo oral puede tener otras cualidades en el sexo. Alguien
que está apresurado lo estará también en otras cosas. .
Al final, todo se resume a que el
cunnilingus no es una tarea nada fácil, es verdad, y necesitas
mucha práctica para ello. Para las mujeres es realmente muy fácil
lograr el éxtasis en ellos. En las mujeres se requiere más tacto,
más trabajo, más instinto, más creatividad y conocer mejor el cuerpo
de la chica. En lo único en que el sexo oral para ambos géneros
coincide es que va en aumento siempre, necesita de ritmo y hay que
asegurarse de no cometer muchos errores.
Y hay gustos y formas distintas de
hacerlo. A mí me encanta terminarlo con una buena dosis de sexo casi
brutal. Hay amigas a quienes les gusta al final para terminar con un
buen orgasmo y caer dormidas, hay otras a las que les gusta en el
medio, para iniciar o también les gusta hacerlo a otras mujeres.
Aquí algunos puntos a
tomar en cuenta en el cunnilingus:
Las piernas de ella deben estar bien
abiertas. Antes de llegar a la vulva, tómate el tiempo de explorar
su entrepierna, el pubis, los muslos. Puedes mirar, oler, explorar.
Y luego dar lugar al siguiente paso.
Si tu boca está allí, no dejes a tus
manos sin hacer nada. Puedes penetrar vagina o ano, o en todo caso
tocar las piernas, su abdomen o pechos (depende de lo largo de tus
brazos, por supuesto).
Usa la punta de la lengua para tocar
el clítoris y la lengua entera para lamer con delicadeza los labios.
Ten cuidado de no tener demasiada saliva y explora cada parte. Acude
a tus instintos para saber qué hacer o cómo se mueve ella, para
saber entonces qué le gusta y qué no.
Cada mujer es un mundo distinto.
Quizá lo que con una te funcionaba con ésta no. Entonces, aprende a
reconocer lo que le gusta a cada mujer en particular, lo que la
excita y enloquece. ¡Siempre hay tanto por aprender!
Si ella llega al orgasmo, estará en
un momento realmente sensible, no sigas tocando mientras eso sucede,
sólo aléjate un poco y mira el maravilloso espectáculo.
Usa una presa dental, que es una
especie de cuadrado de látex que te permitirá protegerte de las
Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS) durante el sexo oral.
Permite maniobrar de igual manera y además en las sex shop hay de
sabores. También, en el mercado existen dedales para proteger tus
dedos y penetrarla con ellos en ano o vagina durante el cunnilingus.
A veces el aroma no gusta a muchos
hombres. Por eso, y por riesgo a contraer más ETS, no se recomienda
hacer sexo oral durante la menstruación, pero si la mujer es limpia
no habrá mayor problema. Si tiene un aroma en particular, entonces
pueden tomar una ducha juntos antes y eso convertirá al cunnilingus
en algo más erótico.
Hazle el amor verdaderamente con tus
labios. Una buena técnica es dejarla a tope y después penetrarla con
fuerza. No sé a las demás, pero a mí me encanta