Para el sacerdote católico de la
colonia es una mancha de aceite y asfalto, pero para doña María
Elena Hernández Mena, la imagen "aparecida" en un poste para
señalamiento vial es todo un milagro, porque tiene la forma de una
Virgen de Guadalupe.
El "prodigio" ocurrió la madrugada
del domingo pasado, cuando un automóvil arrastró bajo la carrocería
el plástico color naranja fosforescente que la mujer había colocado
junto al puesto del mercado sobre-ruedas donde vende artículos de
segundo uso que conocidos le donan.
Quería protegerse de los vehículos
que circulan a toda velocidad por la calle principal de la popular
colonia donde vive y trabaja, pues varias veces ha estado a punto de
ser atropellada, a pesar de los señalamientos que ella y los
comerciantes colocan.
La señora se había encomendado en la
madrugada a la Virgen Morena, fiel a su devoción, así que cuando
descubrió una silueta en el "fantasma", no tuvo duda que "la
virgencita" le ayudó.
Antes de descubrir la "aparición"
recuperó el poste fosforescente para colocarlo en su sitio de nuevo.

El automovilista ni se enteró del
estropicio causado y simplemente se alejó del lugar, mientras, doña
María Elena limpiaba con gasolina el resto de aceite y asfalto que
quedó en el señalamiento.
Fue cuando detectó la imagen. La
mostró a sus hijas, vecinas y familiares y todos coincidieron en que
se trataba de una "aparición divina".
Quisieron que el sacerdote de la
colonia constatara el prodigio y le pidieron una bendición para el
poste, pero el religioso afirmó que sólo era una mancha.
Sin embargo, esto no fue obstáculo
para que la mujer y sus conocidos levantaran un altar para colocar
su "milagro".
La noticia se conoció en otras
colonias y ahora los testigos desfilan todo el día para conocerlo.
Algunos creen y lo manifiestan colocando algunas flores, otros
simplemente se retiran con un gesto de incredulidad.
Milagro o no, este acontecimiento es
un estímulo para esta mujer que a sus 58 años es el único sostén
para cinco nietos y su esposo enfermo, así como un apoyo muy
importante para sus hijas e hijos.
Cada día enfrenta el reto de dar de
comer a las 20 personas que habitan su casa. Los ocho kilogramos de
tortilla y los cuatro sobres de sopa de pasta que incluye en la
dieta diaria garantizan que nadie se quede con hambre.
Ella está ciega de un ojo por una
gruesa catarata que no ha podido operarse debido a la falta de
recursos, pero afirma que se siente muy contenta de poseer una buena
salud, "porque ni la cabeza me duele".
Rodeada de niños y niñas que no
fueron a la escuela porque los regresaron al presentar síntomas de
enfermedades respiratorias, ratifica su compromiso de velar por los
suyos, incluyendo a su esposo que sufre de cirrosis hepática y
várices en el aparato digestivo.
Dice que antes de la "aparición"
llegó a sentirse agobiada por la carga de compromisos sin embargo,
dice que la Virgen se le presentó para manifestarle su apoyo.
En correspondencia ya instaló un
pequeño altar al poste de plástico que con las horas se rodea de
flores.
Incluso, adelantó que el 12 de
diciembre colocará un mejor altar, pese a que todavía dudan si se
trata de la Virgen de Guadalupe, una imagen de la "santa muerte" o
de alguna otra santa