Comando
parapolicial combate a plagiarios
Surgió hace 12 años; es financiado
por empresarios, comerciantes y profesionistas, y opera con el
conocimiento de autoridades federales y estatales. Negocia con
delincuentes la liberación de víctimas, pero también los persigue,
captura, interroga y decide quién muere
El jefe
operativo de El Grupo asegura:
—Hacemos justicia.
—¿Justicia anónima?
—Así tiene que ser…
El Grupo
surgió hace 12 años. Empresarios, comerciantes, profesionistas,
algunos académicos, todos padres y madres de familia, gente de clase
media alta, alta y muy alta, ciudadanos hartos de la impunidad con
que operaba la delincuencia en sus modalidades de plagio y secuestro
exprés (ahora también extorsiones), decidieron, ante la incapacidad
del Estado para contener la ola delictiva, organizarse.
Convinieron en estructurar y
financiar un grupo de protección que pudiera negociar con
secuestradores para no perder sus patrimonios con el pago de
millonarios rescates, pero que tuviera también capacidad para
realizar sofisticados trabajos de inteligencia y de seguimiento de
campo para localizar, capturar e interrogar plagiarios.
El Grupo
ha sido llamado por empresarios para operar en varias entidades de
la República: al menos en una del norte, tres del centro y una más
del sureste del país. Quienes financian esto tienen diversas
ideologías, religiones y orígenes culturales.
El líder operativo de El Grupo
afirma que no pretenden suplantar a las autoridades, sino suplir sus
vacíos, copar sus carencias. De hecho, la mayoría de veces operan
desde el anonimato, pero en conjunto con diversos cuerpos policiales
municipales, estatales y federales.
“Hay excelentes policías en lo
individual, pero El Grupo existe como consecuencia de las
malas policías en general y de los jueces corruptos que hemos
padecido, esos que liberan a un secuestrador que viola y mutila sin
remordimiento alguno. Y eso no puede seguir ocurriendo en este
país”, dice El Jefe, quien agrega: “Hacemos justicia donde
el Estado no la aplica”.
Casi todos los altos mandos
policiacos federales y estatales de las regiones donde actúa El
Grupo —afirma su jefe operativo— están al tanto de sus
acciones: las autoridades aprecian y utilizan sus pesquisas y sus
labores de inteligencia para combatir al hampa, sostiene.
El reportero fue testigo de una
llamada entre un funcionario federal de elevado rango y El Jefe
horas después de la captura conjunta de un grupo de peligrosos
secuestradores. Lo mismo ocurrió con un mando medio de una entidad.
Sin embargo, en ciertos operativos
organizados por El Grupo, literalmente se trata de un
comando parapolicial que usa civiles y recluta selectivamente
uniformados en activo y ex policías para actuar con discreción y
eficacia.
Cuando estos hombres, diestros en el
uso de armas cortas y largas, expertos en disciplinas de defensa
personal y combate, algunos entrenados en al menos dos países, hacen
sus propias detenciones e interrogatorios (que incluso filman),
suelen entregar a los criminales a las autoridades.
Pero no siempre ocurre así.
En ocasiones los interrogatorios de
El Grupo son severos, torturantes. Y hay que decidir no
sólo quién no es entregado a la autoridad, sino quién vive y quién
no…
•••
—¿Qué ocurre cuando ustedes agarran a
esa gente y la interrogan?
—Es que tú agarras a uno y te va a
decir: ‘No, yo fui nada más el negociador’, y ahí se aferra en no
confesar más. Y entonces ya empiezas a golpearlo.
(En los videos entregados a
MILENIO fueron editadas las partes de las golpizas. Es el caso
de un secuestrador sentado en una silla, al que le fue cubierto el
rostro con una toalla. En otro —que al final no fue facilitado—, un
secuestrador recibe una tunda envuelto en un costal.)
“Si agarras al negociador tienes
mucha ventaja porque éste va a decir: ‘Es este el que me mandó’. Por
eso tampoco puedes matar a todos, porque tú matas al negociador y
éste nunca va a declarar quién es el jefe, por eso no puedes
deshacerte de él. Es decir, lo necesitas para que apunte (delate) al
malo. Y al mero malo tampoco lo puedes matar, porque él es el jefe y
tiene que declarar: ‘Pues sí, yo soy el jefe y decidí secuestrar a
tal persona’. O al que puso a la víctima, por ejemplo, una
secretaria. No puedes matar a la pinche secretaria, a la pobre
secretaria, que por una lana hizo eso y que en las declaraciones va
a decir: ‘Él fue el que me dio el dinero por poner a este’”.
—¿Quién muere?
—¿Quién sí se puede morir? El que
violó a la chavita, el que le cortó el dedo a alguien… Porque ya no
importa en la averiguación si él declara o no declara. Normalmente
los que cortan, torturan o violan son los pinches cuidadores, que
tienen un nivel (moral) ínfimo… Son los más mierdas, los que están
ahí, acomplejados, porque ni son jefes y sólo van a ganar 10 mil
pesos por cuidar a la víctima y tratarán de aprovecharse de ella…
Esos están locos, porque a la víctima la madrean, la violan y la
disfrutan… ¿Para qué viven esos?
•••
Así que a veces algunos de esos
“monstruos”, como les dice El Jefe, no llegarán a prisión.
Los alcanza… Dios.
La justicia de El Grupo.
La “justicia que no proporciona el
Estado”, explica.
Esos “desgraciados infelices” caerán
en enfrentamientos, aparecerán muertos en alguna calle, en una
plaza. Incluso, alguno que sí fue consignado y juzgado perecerá
dentro de una cárcel, suicidado de numerosas puñaladas…
•••
—En el estado norteño, ¿qué pasó? —se
le pregunta a El Jefe.
—Nos buscaron luego de saber que
habíamos operado con éxito en otro estado. Estaban asolados por los
secuestros. Se hizo el trabajo de campo, se hizo una red de
información, se hizo todo y se entrenó al grupo local. En la prueba
final les dijimos: ‘Levanten a estos cuates’. Y sí, se les
detuvo, se les interrogó y declararon que ellos eran los
secuestradores. Y se toma la decisión allá, que no fue mía, fue de
otro cabrón, de los empresarios, que dijeron: ‘A esos cabrones hay
que matarlos y dejarlos en tal zona’. Y lo hacen y funciona muy bien
una época…
—¿Y dónde los tiraron?
—Los dejaron en el centro, en la
plaza principal, muertos…
—¿Hace cuántos años?
—Hace ocho o nueve años. Fue muy
comentado en el ambiente policial y delictivo. Ya nadie quería
meterse a eso, nadie se quería meter con nosotros, ya nadie quería
ser secuestrador ahí…
•••
Los medios de comunicación suelen
reseñar brevemente estas ejecuciones en alguna página perdida, pero
“no dan una: los atribuyen equivocadamente a cosas del narco,
aunque es mejor así”.
Ese ojo por ojo, en ocasiones,
alcanza también a familias de los hampones: “Hemos cometido errores
y abusos de los que nos hemos arrepentido; eso hay que irlo
corrigiendo, pero no es sencillo saber quién está muy involucrado,
porque sí están involucrados en eso que llaman la base social del
crimen organizado”.
No obstante, El Jefe asegura que
quienes financian El Grupo y operan en él no tienen
tentaciones autoritarias que se vayan a salir de control: “Todos
somos demócratas convencidos, gente con valores, moral y ética,
pero… estamos hartos de la impunidad. Cuando haya policías
confiables, no corruptas, no coludidas con secuestradores, policías
que sean eficaces, ya no tendrá sentido que existamos. Pero
mientras…”.
Y la gente de El Grupo
parece que no es la única harta: habría al menos otros dos comandos
similares e independientes operando actualmente en dos entidades,
uno en el norte y otro del centro del país. Autoridades de esos
estados confirmaron los indicios que tienen al respecto. Un tercer
grupo operó antes en un estado del sur, caso igualmente aceptado por
funcionarios de esa entidad, quienes afirmaron que desapareció una
vez que los secuestros de alto impacto desaparecieron.
Además de los mandos policiales y
gubernamentales mexicanos que saben de esta realidad, autoridades de
otros dos países tienen conocimiento de El Grupo: dos
ciudadanos de ambas naciones fueron rescatados sigilosamente por
comandos de esta agrupación. Los gobiernos de esos países premiaron
en secreto a la gente de El Jefe.
Así lo constató el reportero con los
reconocimientos que observó y con documentos clasificados de la
continua colaboración anticriminal entre El Grupo y
oficinas de inteligencia policial de esas naciones.
•••
Para que el jefe de El Grupo
aceptara hablar, luego de una investigación de casi un año realizada
por MILENIO, que concluyó gracias al olfato periodístico
del director de este diario, Carlos Marín, se convino aceptar sus
condiciones:
1. Esperar sus contactos y no
contactarlos: el primer acercamiento fue a través del correo
electrónico del reportero, cuando publicó una columna sobre el tema
en junio de 2008. Los sucesivos acercamientos fueron por medio de
llamadas telefónicas de aparatos callejeros hechas por ellos.
2. No ver ni una sola vez sus
rostros. Ni una. Cero fotos.
3. Ser trasladados con pasamontañas
al lugar de las charlas en los horarios propuestos.
4. Difuminar caras, cuerpos y
locaciones en los videos que fueran entregados (vea este lunes, a
las 10 de la noche, MILENIO Noticias con Ciro Gómez Leyva).
5. Distorsionar voces grabadas de
interrogadores e interrogados.
6. No preguntar por nombres de los
empresarios que financian estas operaciones.
7. No publicar ningún nombre de
mandos (y tropa) policiales ni funcionarios gubernamentales que
saben de su existencia y operan en conjunto con El Grupo, y
que fueron citados en las charlas. Tampoco el nombre de los países
con conocimiento de los hechos.
8. No precisar los estados donde
operan.
9. No citar las identidades de
delincuentes torturados o ejecutados. Cambiar los tiempos y las
circunstancias de esos hechos.
10. Una vez utilizados, destruir
grabaciones y videos.
•••
Para cotejar la verosimilitud de la
narración del jefe de El Grupo, MILENIO tomó
cuatro decisiones:
1. Hablar, aunque fuera off the
record, como ocurrió, con fuentes policiales de alto nivel.
2. Contactar, en los mismos términos,
al menos a un empresario que pudiera tener conocimiento de la
existencia de la organización. Así pasó.
3. Hablar con alguna víctima
rescatada por El Grupo. Hubo dos acercamientos. El primero
con una mujer de doble nacionalidad, quien aceptó dar una entrevista
para platicar su experiencia y dejar testimonio de que, “si no fuera
por el rescate de El Grupo, yo estaría muerta” (poco antes
de la charla grabada desistió). El segundo caso no aceptó.
4. Verificar documentalmente algunos
hechos decisivos, como un par de ejecuciones. Así se hizo.
•••
Por el hartazgo ciudadano frente a la
violencia, se corría el riesgo de que esto ocurriera. Ya sucedió, ya
sucede: El Grupo existe. Su historia —su forma de operar,
sus métodos, sus extremos, sus límites— es narrada a MILENIO
con detalle por su líder operativo.
- Claves
Otros intentos
• En enero pasado, el Comando Ciudadano por Juárez distribuyó un
correo electrónico, en el que daba de plazo a las autoridades el 5
de julio para terminar con la violencia. De lo contrario comenzará a
asesinar a delincuentes.
• En el mismo documento se convocaba
a los ciudadanos a denunciar a los criminales “que han contaminado
la región”, y llamó a los juarenses para que se unieran al
movimiento en pro de la paz de la ciudad.
• El grupo clandestino dijo entonces
que no pretendía interferir o suplantar a los órganos de gobierno
federales, estatales o municipales y confirmó su confianza en las
instituciones, pero no en sus funcionarios.
• La SSP federal anunció una
investigación a través de la Policía Cibernética, aunque por
el momento no se han conocido de avances de las pesquisas
POSPONEN ELECCIONES DEL 5 DE JULIO ?
ELECCIONES 2009 EN
MEXICO
DONDE VOTAR ? CUAL ES MI MODULO O PADRON ELECTORAL
CONSULTA DE LISTA NOMINAL - DONDE VOTO?
Comparte este articulo :
/
Compartir en Facebook
/
ALGUIEN QUIERE LO QUE TU TIENES, ALGUIEN TIENE LO QUE
TU QUIERES.
- Como vender por Internet
- Como comprar por Internet
- Guías de compras (Lo que debes
saber antes de comprar)

|