La fotografía de Martha circula
profusamente en la red. Justo para eso se la envió a Kapo0. Sabía
que necesitaba una imagen atrevida para que éste decidiera subirla a
su metroflog, de modo que se descubrió el torso, garabateó con lápiz
labial sobre su pecho unos corazones y la palabra “Kapo0”, y frente
al espejo se hizo con su celular aquel autorretrato (o zing) hoy tan
exitoso.
Esta forma virtual de relación entre
adolescentes y jóvenes se llama sexting, que en castellano
equivaldría a “sexteando” a través de redes sociales de internet.
Fenómeno relativamente nuevo, consiste en hacerse fotografías o
videos con teléfono celular o cámara, semi o totalmente desnudos
(as), en poses atrayentes, para enviarlas (o efear) por mensaje de
texto o correo electrónico a contactos personales.
Sexting es la fusión de sexualidad y
mensajes vía móvil, define Marian Merritt, especialista en seguridad
en internet de Symantec Corporation. “Los jóvenes quieren expresar
algo de sí mismos para tener amistad o relacionarse con más gente”,
y lo hacen intercambiando fotografías de desnudos propios. Un
problema es que, a la larga, esto puede equivaler a un tatuaje, en
el sentido de marcar a un joven de por vida.
La comunidad flogger —como se
denominan los usuarios de las redes sociales— define al zing como un
recurso para tener popularidad; suele ser una foto propia donde el
protagonista aparece con el nombre de usuario, trazado sobre su
cuerpo, de quien quiere que la suba a su espacio personal o
metroflog, en el caso de la red Metroflog.com.
Martha, Alininta, Tania, Liliana y
montones floggers que como ellas se identifican con nombres
ficticios, se hacen zing concebidos para atraer el interés de otros
floggers como Kapo0, quien sólo fija un requisito: “Si tu zing es
sexoso rápidamente estará en mi Metro, si tu zing es normal!!! si
estará pero tardará unos días en ser subido”. Entre los asiduos a
Metroflog.com, el popular Kapo0 es conocido también como El Rey de
los Zing, debido a la cantidad de fotografías disponibles en su
metroflog, enviadas por adolescentes y jóvenes adultas que se las
tomaron sólo para él.
Los floggers acuñaron, además, el
verbo efear, cuyo “profundo e indiscutible significado —precisan en
mensajes— es: agrégame a tus favoritos para que alcance la
inmortalidad en un flog, lo único que necesitas obligatoriamente es
estar ´bien buena (o)´ y posar con diminutas ropas, sin que tus
padres se enteren. Nada del otro mundo”.
“Estamos frente una nueva
adolescencia, hay un cambio significativo porque su medio primario
de información y entretenimiento es internet, y no la televisión.
Algunos autores ya hablan de la primera generación de ‘nativos
digitales‘; les llaman screenagers o milenaristas, y lo que afirman
es que ya no podemos pensar que las generaciones XY son las más
representativas del mundo contemporáneo”, opina Octavio Islas
Carmona, director de la Cátedra de Comunicaciones Estratégicas y
Cibercultura del Tecnológico de Monterrey campus Estado de México.
Estos jóvenes, añade, tienen más
oportunidades de acceso a la información que las generaciones
anteriores, “nacen con internet, saben utilizarlo, saben usar los
dispositivos extendidos, les sacan provecho a los teléfonos móviles
y la televisión les aburre porque es un medio pasivo; son proclives
a la interactividad e inquietos; desarrollan habilidades
multitasking”.
¿Qué buscan?
Hay en la red toda suerte de
interpretaciones moralistas y superficiales del sexting. En el blog
¿acid opple?, por ejemplo, Nelson opinó: “Hacer sexting es la forma
de atraer firmas y tener un book (libro) lleno de comentarios, lo
que significa supuestamente popularidad, pero que tal si alguien
estuviera enamorado de una persona y de pronto la ve siendo una
chica sexting, qué onda? las personas sexting quieren casarse, o
formar pareja, o qué? no les jode andar mostrándose así tan
libremente, ofreciendo la desnudez a sólo un click”.
Ángel y Angie, de 25 y 26 años, se
comunican por internet y celular, pues consideran que el teléfono
fijo “pasó a la historia”. Según él, pone a circular sus fotos como
forma de interacción con sus amigos. Juzga que las mujeres que
practican el sexting “están muy mal, no saben lo que hacen”, en
tanto que los hombres, “si hacemos ejercicio y conseguimos un buen
cuerpo, está bien presumirlo”. Para ella, sin embargo, es un medio
para publicitarse como actriz y profesional de doblaje.
Más allá, existen algunos hallazgos.
La encuesta “Sex and Tech” (“Sexo y Tecnología”), realizada por la
organización The National Campaign to Prevent Teen and Unplaneed
Pregnancy (Campaña Nacional para Prevenir el Embarazo Adolescente y
no Planeado) entre mil 280 estadounidenses de 13 a 26 años, reveló
que una de cada cinco chicas menores y uno de cada tres varones
adolescentes entrevistados aceptó haber enviado fotos personales de
desnudos o semidesnudos.
Se encontró también que, en general,
las encuestadas buscaban obtener algo de los jóvenes a los que les
enviaron las imágenes (una cita, atención, afecto, aceptación),
aunque 51% de ellas reconoció haberse sentido presionada por los
muchachos para enviarles fotos y 40% dijo que envió sus imágenes con
contenido sexual “como broma”. A su vez, 29% de los varones
adolescentes consideró que ellas lo hicieron esperando establecer un
vínculo con ellos.
Mirian Merritt, de Symantec
Corporation, da rostro a estas cifras: “usualmente las jovencitas
son las que envían sus fotos, confían en la gente a la que mandan
sus imágenes, no reflexionan, lo consideran normal, como una
expresión de amor”. El riesgo, añade, son las consecuencias de algo
que ellas están haciendo con naturalidad, al buscar la aceptación de
los demás. Ni los jóvenes ni los padres parecen comprender lo grave
que puede ser para el futuro de ellos esta práctica. “Cuando un
joven sube a la red una imagen suya pierde absolutamente el control
de ella y desconoce los usos que otras puede darle”.
Machismo en el sexting
El Instituto de la Mujer en España
publicó el estudio la Violencia de Género desde el Arte e Internet,
en la revista Tecnología de la Información y Comunicación
Educativas, en noviembre de 2008, según el cual, en la red se
observa el fortalecimiento de estereotipos y la violencia sobre el
“cuerpo” virtual que recrea a la mujer. Ésta es una nueva forma de
dar rienda suelta a las respuestas que genera el modelo patriarcal
en el que sustentamos valores. Es un modelo que sigue apoyado en una
positiva relación del hombre con el sexo y una aún reprochable y
pecaminosa relación de la mujer con el mismo, de manera que ésta
termina siendo considerada, a veces, como objeto sexual.
Por su parte, el análisis de los
sitios Fotolog.com, Sexiflog.com, Metroflog.com y Sexyono.com ha
permitido a Islas Carmona reflexionar sobre patrones machistas de
los flogger: “Es una conducta del mundo análogo que se está
repitiendo en el digital y ha ganado notoriedad y popularidad.
Además, se modifica de forma silenciosa la percepción del cuerpo de
los propios niños y adolescentes, la imagen que tienen de sí mismos
y cómo pueden ser objeto de una calificación positiva el poder
exhibirlos con toda la libertad posible”.
El hecho de que las jóvenes exhiban
sus cuerpos para ser evaluadas por hombres las coloca en una
situación de desventaja, se convierten en víctimas grotescas del
machismo, concluye.
Veamos, como pequeña muestra de lo
anterior, la calificación que Juan emitió de una zing de Patty:
“Linda foto, que hermoso cuerpo tienes. Y una carita muy tierna. Te
comería a besos. Te dejo mi msn. Te pasas por mi flog?”.
Alfabetización digital, apremiante
No se trata de satanizar las redes
sociales, sino de enseñar a los usuarios a protegerse. Islas Carmona
se refiere a la alfabetización digital para que los navegantes
obtengan el mejor aprovechamiento posible y los padres se formen en
el uso de las nuevas tecnologías, aprendiendo los desafíos que
impone la cibercultura. “La alfabetización digital tiene que ser
pensada más allá de lo digital, de acuerdo con el rol que
actualmente estamos jugando como padres, como maestros, ante estos
problemas. Tenemos que concentrarnos en ofrecer a los jóvenes una
navegación segura, confiable y productiva. Es usar concientemente la
tecnología”, señala.
Los jóvenes están haciendo un uso
despreocupado, explicable porque son adolescentes, que debe ser
alertado por padres y maestros; “tenemos que hacerles entender que
sus actos en internet repercuten en su vida”, dice.
Cerca de 73% de los jóvenes incluidos
en “Sex and Tech” dijo tener conciencia de que este tipo de fotos y
videos podían atraer graves consecuencias, pero que de aún así lo
hicieron.
Marian Merritt cree que cuando se es
joven es más factible tomar estos riesgos; “en una mente inmadura,
las emociones asociadas con el hecho de conducir velozmente un
automóvil o de experimentar con el sexo cuando no se tiene la edad
adecuada para ello, a menudo pesan más que los peligros”.
En la era de internet existen pocos
secretos y nada es totalmente anónimo. Todo lo que puede ser
digitalizado será reenviado una y otra vez