Según las versiones del encargado del lugar, los luchadores cuyos nombres reales son Alberto y Alejandro Jiménez entraron en compañía de mujeres, las cuales salieron horas después solas.
Las primeras investigaciones, señalan que al parecer los hombres fueron víctimas de una dosis de gotas oftálmicas combinadas con alcohol.
La policía añadió que a los hermanos no se les vieron ninguna huella de violencia física y tampoco se encontraron sus pertenencias, por lo que se presume que se las robaron.
Los cuerpos fueron trasladados al anfiteatro de la Coordinación Territorial CUH-2 y llevados al Servicio Médico Forense, donde se determinarán las causas de la muerte.