El rector de la UNAM, José Narro
Robles, advirtió ayer del riesgo que representa para el país tener a
7 millones de jóvenes que no estudian ni trabajan.
Ante el problema del narcotráfico,
agregó, es necesario que los jóvenes cuenten con opciones laborales
y escolares.
El rector de la Universidad Nacional
Autónoma de México consideró necesario cambiar la perspectiva de que
involucrarse en las organizaciones criminales forma personas
exitosas.
“Si seguimos confundiendo lo que es
el éxito para una persona, si queremos pensar que alguien exitoso es
el que en menos tiempo hace más dinero estamos equivocándonos, y eso
tiene que ver con el crimen organizado y tiene que ver con la
búsqueda de salidas falsas que no llevan a ninguna parte”, aseguró
previo al inicio de la sesión del Consejo Universitario.
Por esa razón, continuó, se requiere
impulsar la educación y el empleo: “Necesitamos que nuestros jóvenes
estén estudiando o estén trabajando y no que se encuentren en esa
situación en lo que algunos han llamado las generaciones o los
grupos ‘Ni-Ni’, ni estudian ni trabajan”.
Según el Instituto Mexicano de la
Juventud, hay 7 millones de jóvenes que no estudian —desertaron de
la escuela, no fueron seleccionados en los sorteos de colocación o
no tienen interés en asistir a un colegio— ni trabajan —ninguna
empresa les ha dado una primera oportunidad, fueron despedidos y no
han podido colocarse de nuevo en el mercado laboral.
Narro Robles explicó que la
infiltración del narcotráfico es uno de los asuntos que más le
preocupan, “porque efectivamente hemos podido ver en la sociedad la
extensión que ha tenido”.
Mencionó que para atender
integralmente ese problema se requieren soluciones desde las
perspectivas social y de valores. En la parte social la educación y
el empleo son centrales, dijo.
El otro asunto, el de los valores,
“suena como arar en el mar. En el siglo XXI parece que hablar de
esos temas es algo que no tiene sentido, es algo del siglo XIX o del
romanticismo de algunos cuantos”.
Se dijo convencido de que “lo que
debemos hacer es transformar nuestra escala de valores, concederle
mucho más fuerza, interés y prioridad a asuntos laicos como la
solidaridad, el esfuerzo y el trabajo, así como a la honestidad y la
lealtad”.
Esos valores se tienen que inculcar
desde el hogar, y por supuesto, dijo Narro Robles, en las escuelas,
desde la enseñanza preescolar hasta en las instituciones de
educación superior.
El rector mencionó que la violencia y
el narcotráfico no son situaciones exclusivas del norte del país, “y
el verdadero combate, la verdadera erradicación, requiere de
planteamientos integrales”