- Lo primero, en
la comodidad de la guitarra. El instrumento ha de ser cómodo,
agradable de sujetar, que no oponga resistencia cuando nos
intentemos adaptar a sus dimensiones. Una guitarra puede reunir
todas las virtudes del mundo, pero si su mástil, cuerpo, botones,
etc. resultan incómodos, el intérprete no estará a gusto jamás. A
veces no es una cuestión de peso o dimensiones, sino de ?feeling?.
La comodidad es fundamental.
El ajuste. ¿Está
la guitarra bien ajustada? Este apartado entraña cierta complejidad
y, si eres novato, lo mejor será que te acompañe alguien para probar
esto. Aunque toda guitarra puede (y debe) ajustarse periódicamente,
lo ideal es que ya lo esté.
a) El mástil
divide las escalas en semitonos, correspondiéndose con cada uno de
los trastes. Si la guitarra tiene 24 trastes, la nota producida por
una cuerda ?al aire? (sin pulsar ningún traste), ha de ser la misma
que la producida por los trastes 12 y 24, es decir, sus ?octavas?.
Una guitarra tiene que estar bien octavada, lo cual indicará que la
curvatura del mástil, tamaño de los trastes, etc. han sido bien
calculados (todo ello obedece a principios y leyes físicas que nos
extenderían en exceso). Lo podemos comprobar tocando armónicos
naturales, a base de oído o con la ayuda de un afinador electrónico,
pero las notas tienen que ser exactamente las mismas,
independientemente del traste elegido para interpretarlas. A veces
las cuerdas viejas tienen tendencia a vibrar defectuosamente dando
la sensación de que la guitarra está ?desquintada? o ?desoctavada?,
por ello es importante, especialmente en este punto, probar la
guitarra con cuerdas nuevas o en buen estado.
b) La altura de
los trastes. Aunque este punto guarda mucha relación con la
comodidad, la altura de los trastes o ?acción? resulta crucial a la
hora de interpretar determinados fraseos. Si deseamos tocar rápido,
o hacer uso del tapping y tocar solos técnicamente complejos, puede
ayudar notablemente el hecho de que la acción esté lo más baja
posible. Siempre hay que tratar de evitar que las cuerdas trasteen
(es decir, que rocen los trastes al vibrar y su sonido sea poco
claro o desagradable), por tanto las cuerdas bajas, aunque ayudan,
siempre tendrán más tendencia al trasteo y al sonido menos claro.
Por otro lado, el sonido será más nítido con la acción alta, ya que
habrá mayor espacio mástil-cuerda para permitir la vibración. Sin
embargo, los bendings, tappings y fraseos rápidos resultarán más
complejos. Tenemos que decidir qué configuración se ajusta mejor a
lo que pensamos interpretar.
c) Mástil y
?dureza? de las cuerdas. Otro aspecto que interviene directamente en
la facilidad para la ejecución es el grosor del mástil: un mástil
grueso dificultará que nuestros dedos ?vuelen? sobre el diapasón,
pero hará más sencillos los bendings, ya que tenemos mayos
superficie de sujeción. Otra ventaja del mástil con cuerpo es que
mejora la estabilidad y resistencia de la guitarra. Un mástil fino
resulta más cómodo para solear rápido, pero también es más endeble.
A pesar de esto, dependiendo de dimensiones, tensión de las cuerdas,
altura de las mismas, etc. hay guitarras que resultan cómodas,
?blandas? para tocar con ellas, y otras por el contrario más duras y
menos confortables al principio. Es primordial que cuando evaluemos
la comodidad de la guitarra también busquemos una altura de cuerdas
y tipo de mástil que concuerden con nuestras necesidades y con lo
que esperamos del instrumento.
El sonido.
Normalmente, en las tiendas, las guitarras se prueban con
amplificadores de calidad, lo cual puede despistarnos un poquito
respecto al verdadero sonido de lo que estamos probando. Obviando
esto, debemos buscar un sonido que nos convenza desde el principio,
cuya primera impresión sea lo más positiva posible. Que sea lo que
vamos buscando, el flechazo, el amor a primera vista? o a primer
acorde. Un bluesero perseguirá un tipo de sonido diferente a un
metalero, o a alguien que desee hacer pop-rock, pero todos ellos
tienen un sonido ideal determinado en su cabeza. Debemos configurar
el amplificador para obtener ese sonido? y evaluarlo, cuanto antes
mejor, ya que después de varias horas perdemos poder sensitivo y no
sabemos ni lo que están oyendo nuestras orejas.
Si tenemos que
resumir el proceso de prueba en tres aspectos, yo reseñaría
comodidad, sonido y feeling. Y por supuesto, sentirse cómodo también
con el precio. En el mercado hay cientos de modelos, imitaciones,
marcas y posibilidades que pueden ajustarse a casi cualquier
bolsillo. Así que una vez superada esa selección inicial (obligada),
y con las nociones básicas estilísticas claras, lo más importante es
que el instrumento sea confortable y que suene como esperamos. NUNCA
hay que forzar la máquina, y comprar guitarras con las que sea
difícil tocar lo que habitualmente tocamos, con el pretexto de ?ya
me acostumbraré?. Y tampoco hay que conformarse con cualquier
sonido, repitiendo eso de? ?bueno, no es una guitarra cara?? o ?esto
lo arreglo yo con mi pedal metal-power?. La primera impresión es
fundamental: si ésta es positiva, y además el objeto de deseo
aprueba la comprobación de ajustes y presenta un buen aspecto,
podemos estar ante la guitarra ideal. Ésa que nos va a regalar miles
y miles de horas de placer guitarrero. O tal vez, regresando a la
primera línea de este artículo, vas a acabar pensando que no hay
amor que cien años dure. En ese caso, ya puedes ir ahorrando