Qué debemos mirar primero.
Me imagino que la mayoría de los guitarristas hemos tenido
alguna vez en mente la guitarra de nuestros sueños. Esto es algo muy
positivo pero no debemos dejarnos guiar por las apariencias, los
modelos, las marcas o porque la utiliza nuestro guitarrista
favorito. La guitarra debe hacernos sentir ante todo cómodos y que
se adapte a nuestros intereses, no al contrario. Por eso y por más,
hay que tener en cuenta ciertos factores y adquirir unos
conocimientos que nunca nos vendrán nada mal. Algo muy importante es
conocer los diferentes tipos de madera con los que nos podemos
encontrar, conocer sus características sonoras y el por qué de su
utilización. También es fundamental que el instrumento presente un
buen acabado. Algo que debemos tener muy presente es el hecho de que
no vamos a comprar una guitarra, sino que vamos a invertir en un
instrumento musical. Para conocer mejor éstos y otros conceptos
vamos, a continuación, a intentar desgranarlos en partes y así poder
realizar una correcta elección más adelante.
La tapa.
Es una de las partes más importantes, con diferencia, de toda la
guitarra. Aunque se pueda pensar lo contrario, la tapa es el
generador fundamental del sonido de nuestra guitarra, ya que está en
contacto directo con el puente y es el principal receptor de las
vibraciones de las cuerdas. En cierto modo se podría decir que actúa
como el cono de un altavoz, determinando el tono y el timbre del
instrumento. Las mejores tapas de guitarra son las que están
fabricadas con maderas duras, de las cuales la picea suele ser el
tipo más corriente que nos vamos a encontrar. Es muy fácil de
identificar: color claro, pero no tan pálido como la madera de arce.
Las tapas también se pueden fabricar con otras maderas como son las
de pino, cedro y roble. No nos debe preocupar tanto el material de
la tapa de la guitarra, como sí el hecho de que sea regular y
uniforme, que se aprecie perfectamente la veta. Ésta debe estar
espaciada y mostrar dibujos lineares a lo largo de toda la
superficie. Este es un apartado bastante importante ya que los
fabricantes de guitarras baratas acostumbran a fabricar las tapas de
contrachapado (material muy barato y que se compone de varias
láminas de maderas malas), poniendo por la parte visible una lámina,
fina como el papel, de madera buena para que dé el pego. Esto
ocasiona que la resonancia no sea igual de uniforme que una buena
tapa de madera dura. La mejor manera de comprobar si nos encontramos
ante una tapa de madera laminada es mirar en el agujero central,
donde podemos ver la sección transversal de la madera. Si ésta
presenta líneas verticales nos encontramos ante una buena tapa dura,
si por el contrario aparecen anillos concéntricos, ya nos podemos
hacer a la idea de ante qué nos encontramos. Otro aspecto
interesante es inspeccionar la superficie. No debe presentar ningún
tipo de bulto, orificio extraño ni arañazos; debe parecer totalmente
lisa al tacto, que no parezca que la han utilizado como mesa camilla
o para echarse un partido de baloncesto encima.

El puente.
Aquí, en el puente, debemos prestar especial atención al
hecho de que no aparezca ningún tipo de orificio o bulto sospechoso,
ya que esto sería una clara señal de que la presión del puente está
desprendiendo la tapa de la guitarra. Debemos asegurarnos de que el
puente está firmemente pegado a la tapa. Una buena manera de
comprobarlo, es intentar introducir un pequeño trozo de papel o una
tarjeta de crédito entre el puente y la tapa. Si el papel se cuela
no puede haber una señal más negativa, ya que lo más seguro es que
en poco tiempo nos encontremos con que el puente se ha ido a hacer
turismo aéreo y sin despedirse. También debemos observar que no haya
rastros de cola en los bordes y que la selleta esté entera y sin
ningún tipo de marca.

Lados y parte trasera.
Si la tapa, como hemos mencionado antes, hacía las
funciones del cono del altavoz de nuestra guitarra, el resto de la
caja, que completan el lateral y la parte trasera, ejercen una
función similar a la de la caja sobre los altavoces, proporcionando
graves y profundidad al sonido de las cuerdas y ayudando a la tapa a
?expresarse?. Arce, caoba y palo-rosa son las maderas más utilizadas
para la realización de esta parte de la guitarra. El arce, de color
dorado y brillante, es la madera que nos proporciona un sonido más
nítido y luminoso. La caoba, a su vez, nos brinda un sonido dulzón,
mientras que la cara madera de palo-rosa nos ofrece una magnífica
síntesis de las dos anteriores. Si la tapa de la guitarra era de
contrachapado, con total seguridad esta parte también lo será.
Además, hay que tener en cuenta que la parte trasera de la guitarra
está siempre ligeramente arqueada para ayudar al sonido a salir de
la caja y no quedarse atrapado en las esquinas de la misma.

El interior.
Llegó el momento de echar una ojeada por el agujero y ver
qué es lo que hay dentro. Lo primero que debemos observar es la
etiqueta de la marca, donde tiene que figurar el número de serie y
la fecha de fabricación. Esta última, en algunos modelos, también
aparece en la unión del mástil con la caja, aunque para observar
este detalle nos tendremos que valer de un pequeño espejo como el de
los dentistas. Es importante fijarse en la forma en que las estrías
de sujeción van colocadas en el interior. Existen dos técnicas
diferenciadas. La primera fue desarrollada por Martin y consiste en
colocar dos listones de madera en forma de cruz, que recorren
longitudinalmente toda la extensión de la tapa por dentro. La
segunda, que es la tradicional, consiste en colocar los listones al
modo de los radios de una rueda de bicicleta en el interior.
Cualquiera de los dos procedimientos utilizados es perfectamente
válido y no nos vamos a decantar a favor de uno ni de otro. Lo que
sí es realmente importante es que aparezcan firmemente pegados y sin
restos de cola o virutas, que pueden afectar al sonido final del
instrumento. El lateral está unido al resto del cuerpo por medio de
unas cuñas con forma de cremallera que recorren todo lo largo y
ancho del interior. Una vez más debemos buscar roturas, abolladuras
o imperfecciones en la madera que nos hayan pasado inadvertidas en
el exterior. La mejor manera para detectar una estría rota es que al
tocar se produce un molesto traqueteo en la caja que es fácilmente
perceptible. De todos modos, no es muy corriente que se nos presente
este caso.

Materiales del mástil.
Junto con la tapa, el mástil es la otra pieza importante de
la guitarra. Caoba y arce son las maderas más utilizadas para su
construcción. El arce tiene, por norma, un sonido más brillante que
la caoba, pero por el contrario, es también más dado a deformarse.
Una solución práctica de los fabricantes es la de dividir el mástil
en dos piezas longitudinales de arce, colocando una fina capa de
caoba en el medio, a modo de sandwich, lo que le otorga una mayor
estabilidad. Esta técnica es muy utilizada por los artesanos de
Fender.
El diapasón.
Para la fabricación del diapasón, los materiales más utilizados son
el ébano y el palo-rosa. El ébano es una madera más dura que la de
palo-rosa, y por lo tanto, tiene un tono más brillante, aunque es
más propenso a quebrarse. Es fácil distinguir una madera de la otra
simplemente por el color; el ébano es mucho más oscuro que el
palo-rosa, por lo que en muchas guitarras baratas nos encontraremos
con un diapasón de palo-rosa pintado de negro para simular ébano.
Para distinguirlas basta decir que el palo-rosa es una madera más
porosa y de veta más abierta.
Curvaturas.
Hay dos procedimientos básicos para averiguar si el mástil de una
guitarra está curvado. El primero es colocarse la guitarra sobre el
hombro a modo de violín, y mirar el mástil a lo largo en toda su
extensión. Esto también nos ofrece la posibilidad de comprobar la
alineación de los trastes. El segundo método consiste en utilizar la
sexta cuerda como si de una regla se tratase. Con una mano pulsamos
las cuerdas en el primer traste, mientras que con la otra pulsamos
el que esté a la altura de la unión del mástil con el cuerpo (suele
ser el 14º en la mayoría de las guitarras). El mástil debe aparecer
paralelo a la cuerda.

Unión de mástil y
cuerpo.
En la mayoría de las guitarras acústicas, el mástil va
unido al cuerpo mediante una doble unión en forma de cola de milano
y pegada con cola para que permanezca permanentemente fija. Esta
unión afecta directamente a la entonación del instrumento. Para
comprobar su buen estado se recomienda tocar por la parte baja del
mástil (trastes del 12º al 16º) y comprobar los armónicos de la
guitarra. Esto último se consigue produciendo el harinoso en el
traste 12º y, a continuación, la misma nota pulsando la cuerda. Si
la nota pulsada tiene un tono mayor o menor que el armónico, la
guitarra no tiene una buena entonación.
Clavijero.
La pala también debe presentar un aspecto uniforme nuevamente. Es
importante que todas las clavijas tengan la misma distancia de
separación. También deben correr libremente y estar firmemente
sujetas a la pala sin ningún tipo de holgura. Las mejores clavijas
son aquellas que vienen encapsuladas, ya que son autolubricadas y al
no presentar el mecanismo al exterior nos ahorraremos inmumerables
problemas.


El flechazo.
Si después de seguir todos estos consejos no encuentras una
guitarra de la cual caigas enamorado, estás tirando el dinero. Lo
más importante es sentirse a gusto con el instrumento y en pocas
palabras ?engancharte? a tu guitarra. Teniendo en cuenta que va a
ser una relación para toda la vida, hay que elegir también la que
más nos llene entre todas. Así que suerte y a por ella.