El Centro Nacional de
Datos Climáticos, la agencia del gobierno que mantiene los registros
meteorológicos, dice que la temperatura oceánica promedio mundial en
julio era de 17 centígrados. Es la temperatura más elevada desde que
empezaron a tomarse las mediciones en 1880. El récord anterior fue
en 1998.
Los meteorólogos lo
atribuyen a una combinación de la pauta climática de El Niño y el
calentamiento global provocado por los seres humanos. El agua más
cálida podría sumarse al derretimiento de los hielos polares y
posiblemente intensificar algunos terremotos.
El resultado ha
deleitado a muchos bañistas en Maine en aguas con temperaturas
placenteras de 22 grados. Las temperaturas oceánicas alcanzaron 31
grados hasta Ocean City, Maryland, este fin de semana.
El Golfo de México,
donde las aguas templadas avivan los huracanes, tiene temperaturas
que rondan los 32 grados. La mayor parte de las aguas en el
hemisferio norte ha estado considerablemente más cálida que lo
normal. El Mediterráneo está unos 2 grados más cálido que lo normal.
Las altas temperaturas arrecian en los océanos Pacífico e Indico.
Es más notable cerca del
Artico, donde las temperaturas del agua están casi unos 5 grados por
encima de lo normal.
El calor récord en el
agua es un indicio más ominoso del calentamiento global que los
récords en tierra. Eso se debe a que el agua tarda más en calentarse
y no se enfría tan fácilmente, explicó el científico Andrew Weaver
de la Universidad de Victoria en Columbia Británica.
''Este es otro
importante indicador del cambio que está ocurriendo'', agregó