Contra la pared casi todo el partido,
Australia se sacudió en un prodigioso lapso de cuatro minutos para
vencer el miércoles 2-1 a Serbia, pero la victoria fue insuficiente
y ambos equipos se despidieron de la Copa Mundial.
Las plazas del Grupo D fueron para
los equipos que jugaron en Johannesburgo: Alemania y Ghana. En el
Soccer City, Alemania derrotó 1-0 a Ghana y ambos se clasificaron.
Los alemanes avanzaron como líderes
de la llave con seis puntos. Ghana entró en segundo lugar con cuatro
unidades, la misma cantidad que Australia, pero la diferencia de
goles terció a su favor. Serbia quedó última con tres puntos.
A los australianos les pasó factura
el haber sido goleados 4-0 por Alemania en el debut.
''Estoy decepcionado porque no
pudimos pasar. Sacamos cuatro puntos. Creía que con eso bastaría'',
dijo Pim Verbeek, el técnico holandés de Australia. ''Al final de
cuentas la diferencia de goles contra Alemania nos mató''.
Verbeek se refirió al 4-0 que
Alemania le asestó a los australianos en la primera fecha.
El final del partido en el estadio
Mbombela en Nelspruit fue de infarto, con extremos en los que
Australia y Serbia se ilusionaron con alcanzar un boleto que nunca
llegó.
Tim Cahill marcó con un cabezazo y
Brett Holman aumentó con un remate desde fuera del área. La victoria
por ese margen era insuficiente para Australia, necesitada de dos
goles más para avanzar por encima de Ghana.
Pero luego llegó el descuento de
Marko Pantelic a los 84 y entonces Serbia estuvo a un tanto de
conseguir el pase. Pantelic lo tuvo en la agonía, pero no pudo
enganchar bien un centro por la derecha y remató por encima del
travesaño.
Más urgido por la victoria para
avanzar a la segunda ronda, Serbia ejerció un dominio absoluto, pero
la máxima del fútbol volvió a comprobarse: el que no mete los goles
los ve hacer.
Insólita la suerte de Serbia, que se
fue con el corazón roto con todo que había derrotado 1-0 a Alemania,
un rival histórico suyo, en la fecha anterior.
Los de Radomir Antic se apoderaron de
la iniciativa y salieron a proponer desde el vamos.
La caída de la valla australiana
parecía ser inminente ante el empuje serbio. Por más que llegaron a
la última fecha con una remota posibilidad matemática de
clasificarse y contar de vuelta con su emblemático volante Cahill,
Australia desplegó más timidez que coraje.
Fue así que el monopolio de las
ocasiones de gol correspondió a los serbios, que tuvieron la primera
gran oportunidad cuando Milos Krasic recibió un balón en profundidad
y supo eludir a Mark Schwarzer, pero remató desviado de un ángulo
muy cerrado.
Y qué decir la que Branislav Ivanovic
se perdió a los 23. En una intervención providencial, Schwarzer
manoteó afuera con la mano derecha a un remate del serbio a boca de
jarro.
Pero Serbia pagó demasiado caro su
falta de puntería cuando los australianos les cachetearon con los
goles de Cahill y Holman.
La reacción postrera permitió a
Australia evitar quedar como colista del grupo.
''Me voy con mucho respeto hacia mis
compañeros. Pasamos por momentos difíciles aquí'', dijo Cahill,
quien fue expulsado en el primer partido.